CPA FERRERE

Problemas de las proyecciones del gobierno, la clave salarial y los US$ 700: de efecto en turismo

El socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone planteó algunas inconsistencias que ve en los supuestos oficiales, las tensiones entre objetivos y el impacto del COVID-19 en el turismo.

Gabriel Oddone. Foto: Leonardo Mainé
Gabriel Oddone. Foto: Leonardo Mainé

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

El proyecto de ley de Presupuesto prevé un escenario macroeconómico que “no es descabellado”, pero se apoya “en los escenarios más positivos” posibles, evaluó el socio de CPA Ferrere y doctor en Historia Económica, Gabriel Oddone.

La consultora organizó una Reunión de Coyuntura Económica para sus clientes -a cuya presentación accedió El País- donde señaló que, a diferencia de lo que prevé el gobierno, la “actividad recuperaría niveles pre COVID-19 en 2022”. Según CPA la economía caería 4,3% este año y recién en 2022 alcanzaría un crecimiento que permite recuperar esa caída. El escenario del gobierno es de una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,5% este año y un crecimiento de 4,3% en 2021.

CPA estimó que el “empleo crecería en 2021, pero la población ocupada permanecería por debajo de 2019 en aproximadamente 45.000 personas”.

Recuperación económica

En diálogo con El País, Oddone explicó que las “dudas” que tienen en la consultora sobre que tanto la actividad como el empleo se ubiquen en 2021 en los niveles de 2019, provienen de factores transitorios y permanentes.

Entre los primeros identificó a la “incertidumbre por la intermitencia” en cuánto a la actividad debido a lo que generó el paráte de buena parte de la economía durante algunos meses por el coronavirus y a la situación delicada de Argentina (que está “subestimada” en las proyecciones del gobierno). También mencionó a que hay “sectores de actividad que van a seguir a media máquina” el próximo año como el turismo y el esparcimiento.

Como factor permanente, en este caso sobre el empleo, mencionó la “brecha importante” que se acentúa entre la demanda de trabajo calificado y las personas con “escasas habilidades digitales” que componen la oferta laboral.

Oddone estimó que con el empleo perdido durante el peor momento de la pandemia del coronavirus (en el segundo trimestre del año) y del que solo se recupera parte, “vamos a estar en unos 100.000 puestos de trabajo” por debajo del nivel de 2014. Es que hasta el año pasado, se habían perdido 50.000, a los que se sumarían unos 45.000 entre 2020 y 2021.

“La recuperación del empleo será más lenta que el rebote de actividad”, indicó la presentación de CPA.

Por otro lado, el gasto público que está en fase de contracción para recuperar la consistencia fiscal no apuntalará la actividad, explicó la presentación.

Resultado fiscal

Pero, esa consolidación fiscal, que llevaría el déficit de 6,5% del PIB a fin de este año a 2,5% del PIB a fin de 2024, está apoyada en un escenario optimista en términos de actividad y empleo. Eso podría sobrestimar los ingresos (si la actividad se recupera más lento, la recaudación no crecerá tanto) y subestimar los egresos (si el empleo no se recupera en 2021, el gasto en seguridad social podría ser mayor), señaló Oddone.

El del gobierno “no es un escenario descabellado, pero sigue afirmándose en los escenarios más positivos” posibles, puntualizó Oddone.

“Entre todas las opciones, eligen la más favorable”, agregó y explicó que esto ha pasado en otros gobiernos como en 1998 y 1999 (cuando se subestimaron crisis financieras externas y la devaluación de Brasil), en el 2000 (cuando se subestimó la situación de Argentina) y en 2015 (cuando se subestimó el escenario internacional y regional).

El socio de CPA Ferrere dijo que hay otro factor que condiciona la política económica: la competitividad. Explicó que el desvío del tipo de cambio real en un marco histórico es de 58% con Argentina (al tomar la cotización del dólar blue) y de un 45% con Brasil. Eso tendrá un impacto directo cuando se puedan abrir las fronteras, ya que genera viajes de compras hacia los vecinos y menores ingresos por turismo en Uruguay y también un impacto indirecto con la competitividad de Uruguay versus Argentina y Brasil en terceros mercados. Ambos están hoy “en mejores condiciones de competir” que en el pasado, por ejemplo al tener un estatus sanitario en la carne similar al de Uruguay.

A su vez, Oddone afirmó que los problemas de competitividad ponen tensión a los objetivos de inflación

Tipo de cambio real

Impacto en Turismo de US$ 700 millones

Según la presentación de CPA Ferrere (a la que accedió El País) la “crisis sanitaria e inestabilidad regional condicionan al turismo” y la “demanda interna no podrá compensar en 2021” la falta de turistas extranjeros. En ese sentido, señaló que “la sustitución de viajes internacionales por turismo interno sólo compensaría parcialmente la caída de turistas internacionales”. Según las estimaciones de CPA, hay una brecha de US$ 709 millones entre lo que gastaron los uruguayos en el exterior en 12 meses a fin de junio de 2020 y lo que gastaron los extranjeros en Uruguay a ese mismo período. Ese sería el efecto mínimo de divisas que el país no va a recibir en esta temporada. El sector genera 127.000 puestos de trabajo, el 7,2% del empleo total.

La tensión inflación-competitividad
BCU: informó que AFAP vendieron deuda en UI a no residentes. Foto: Fernando Ponzetto.

La meta del Banco Central (BCU) de llevar la inflación del 9,92% actual al 3,7% a fin de 2024 es “ambiciosa” y asume que la política fiscal y salarial se adaptan a una política más exigente del BCU, dijo Oddone.

Para empezar a bajar la inflación, el BCU deberá colocar su Tasa de Política Monetaria (TPM, actualmente en 4,5%) en nivel un “poco más alto” y eso “arriesga” una presión al alza del peso frente al dólar, lo que va a generar una “tensión entre el objetivo de competitividad y el de inflación”, dijo el economista.

“¿Qué va a hacer el BCU, va a priorizar la inflación o va a atender el problema de competitividad?”, se preguntó Oddone. “Para desinflacionar la economía, hay un precio a pagar” que es el deterioro transitorio del tipo de cambio real.

Por otro lado, de cara a la ronda salarial en julio de 2021, el gobierno deberá dar señales claras de cuál va a ser la inflación para el horizonte del acuerdo y tendrá que “ser firme” en “no permitir que haya una suerte de correctivo por inflación pasada”, indicó el socio de CPA Ferrere.

Si se ponen correctivos a fin de julio de 2022, cuando llegue ese momento, se va a corregir tomando meses de inflación más alta cuando la realidad (si el BCU cumple sus objetivos) es que los precios habrán cedido.

Esta situación “obligará” al BCU “a calibrar una política monetaria de sintonía fina y ‘pasos cortos’”, resumió la presentación de CPA Ferrere.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados