SUBSIDIARIA

La producción de biocombustibles de ALUR bajó en el primer semestre

La empresa que forma parte del grupo Ancap tuvo menor producción de bioetanol y biodiesel, pero por el primero se pagó menos por metro cúbico.

Diputado Pablo Abdala pidió informes, Ancap aduce que contenedores no son su responsabilidad. Foto: ALUR
Foto: ALUR

La producción de biocombustibles de Alcoholes del Uruguay (ALUR) -subsidiaria de Ancap- tuvo una caída interanual en el primer semestre del año, aunque en el caso del bioetanol producido en la planta de Paysandú hubo un menor precio pago por metro cúbico.

ALUR produce tanto en el litoral como en la planta de Bella Unión biodiesel y bioetanol que se mezclan con las gasolinas y el gasoil.

Según reportó ayer Ancap, la producción de biodiesel se redujo 8% en el semestre inicial del año frente a igual período de 2019. Mientras que el bioetanol producido en la planta de Paysandú se redujo 28% y no hubo actividad en junio.

En Bella Unión la producción comenzó en mayo y llegó al cierre de junio a 4.792 metros cúbicos -en el primer semestre del año pasado solo se produjeron 1.879 metros cúbicos-.

Ancap consignó que el precio promedio ponderado de compra del bioetanol de Paysandú en lo que va de 2020 fue US$ 892 por metro cúbico, contra una media de US$ 935 en igual período del año anterior. En el caso del biodiesel lo que la petrolera pagó a ALUR fue en promedio US$ 1.171 por metro cúbico, contra US$ 1.208 que abonó en 2019.

El promedio de mezcla de bioetanol a gasolinas fue 9,8% en el semestre, frente a 8,3% en el período pasado. La mezcla de biodiesel a gasoil fue 5,4%, lo mismo que en el semestre inicial de 2019.

Esta semana en entrevista con El País, el presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, se refirió a la situación de ALUR y planteó que el negocio del biocombustible “está maduro en Uruguay y llegó la hora de apretar las clavijas”, lo que implica que “se va a tener que decidir cuánto se está dispuesto a pagar de más respecto de la gasolina (sustituto) por el etanol o biodiesel que se produce”.

Explicó que lo que paga Ancap a su subsidiaria por biocombustibles “debe compararse con US$ 700 del etanol de Brasil, y US$ 400 de la gasolina que es el sustituto”. Por eso, se debe mejorar la eficiencia y el “primer paso” es pedirles más a los productores. Además, planteó como una alternativa que la producción de Bella Unión “sea destinada no a un alcohol carburante sino a un alcohol para la industria química”.

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