Una mirada en retrospectiva

Las razones del desplome de la economía argentina

Cuatro causas que en 2018 llevaron al país vecino a una crisis.

El presidente Mauricio Macri se puso al frente de la defensa de la suba de tarifas y no dudó en vetar inmediatamente la ley que las frenaba. Foto: AFP
Mauricio Macri. Foto: AFP

La economía argentina terminó un año de “tormentas interminables”, en palabras del presidente Mauricio Macri. Las turbulencias incluyeron una sequía severa, los efectos de la suba de las tasas de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, el derrumbe del peso y errores de política del gobierno.

El país atraviesa el peor momento de una recesión que se prevé durará hasta el segundo trimestre del 2019, cuando el gobierno espera que se afianzará una fuerte recuperación. Pero el creciente desempleo y la alta inflación siguen siendo amenazas serias.

Soja quemada. 

Una sequía que empezó hace un año en la región pampeana, el corazón agrícola de Argentina, se extendió por meses, arrasando los campos de soja y marchitando la principal exportación del país. La producción sojera del ciclo 2017-2018 fue la más pobre en nueve años, y otros granos como el maíz también sufrieron por la falta de lluvias.

La sequía contribuyó a una escalada de los precios de los mercados agrícolas internacionales y dejó a China sin uno de sus principales proveedores de alimento animal, justo cuando crecían las tensiones comerciales con Estados Unidos.

Dolores por la Fed.

La política monetaria en Washington fue otra fuente de dolor para Argentina. El primer movimiento de la Fed en 2018, en marzo, desató una fuga de todos los activos de mercados emergentes. La tercera mayor economía latinoamericana estaba particularmente expuesta debido a su amplio déficit macro y su fuerte carga de deuda en dólares.
Los inversores se pusieron a liquidar los bonos soberanos del país, dificultando su acceso a los mercados internacionales. El miedo a la inestabilidad financiera llevó a los argentinos a cambiar sus pesos por el tradicional refugio del dólar, reduciendo el valor de la moneda.

Peso/dólar.

Un caos cambiario se desató. El peso argentino, que había estado oscilando alrededor de $ 20 por dólar desde enero, perdió su soporte en una espiral descendente que lo llevó a $ 30 por dólar en agosto y a $ 40 en septiembre.
El Banco Central reaccionó elevando las tasas de interés y vendiendo dólares, con poco éxito. Macri acudió a la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) -asociado en Argentina a la crisis de 2001-, adoptó un estricto plan monetario para combatir una escalada inflacionaria y logró la aprobación de un austero presupuesto en el Congreso, en medio de una protesta violenta.

Política. 

Macri, cuyos índices de aprobación se han desplomado, ha reconocido algunos errores, como fijar objetivos económicos que resultaron muy optimistas y no lograr la coordinación de sus políticas.

La confianza económica se erosionó aún más con un escándalo de corrupción que implicó a grandes empresas contratistas y a la expresidenta Cristina Fernández, cuya aparición como posible candidata en las elecciones de 2019 generó nerviosismo entre inversores.

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