DOS DÉCADAS DE MODIFICACIONES

Las reformas de los sistemas jubilatorios en el mundo

Subas de aportes y de edad de retiro, cosas a las que Uruguay no será ajeno.

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Foto: Reuters

En el mundo, los sistemas jubilatorios han pasado de reforma en reforma en los últimos 22 años. Uruguay no fue la excepción y en 1996 aprobó la reforma que consagró un sistema mixto (solidaridad intergeneracional y capitalización individual). Pero el creciente déficit del Banco de Previsión Social (BPS) —se estima en casi US$ 700 millones en 2018, según publicó el semanario Búsqueda— hará revaluar el sistema a futuro (ver aparte).

El informe "Reformas Paramétricas en los Programas de Pensiones Públicos de Reparto 1995 Junio 2017" elaborado por la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensión (FIAP), da cuenta de los cambios en el mundo.

"Muchos países que no han implementado reformas estructurales a sus sistemas de pensiones y han permanecido con un sistema público de reparto abierto a los nuevos ingresados al mercado laboral, han realizado reformas paramétricas a los sistemas previsionales con el fin de poder hacerlos financieramente sostenibles en el tiempo. Dichas reformas han tendido, naturalmente, a aumentar los ingresos del sistema de reparto (por ejemplo, a través de un incremento en las tasas de contribución o por medio de un aumento en el número de años de cotización necesarios para tener derecho a pensión) y a reducir los costos del mismo (por ejemplo, mediante un congelamiento de los beneficios, o ajustes a la fórmula de indexación de la pensiones, que las hagan menos generosas) para reducir la carga fiscal que significa el pago de pensiones públicas", señaló el reporte.

"Otra de las modificaciones recurrentes que afecta tanto los costos como los ingresos del sistema de reparto es la edad de jubilación. Como resultado tanto de las crisis económicas (que afectan las arcas fiscales de los distintos gobiernos) como de tendencias demográficas de más largo plazo, un gran número de países han optado por aumentar la edad de jubilación oficial. Dicho incremento, por un lado aumenta el monto de las cotizaciones que se deben pagar durante la vida de trabajo (por ende, aumentan los ingresos en el sistema de reparto), y por otro, disminuye el número de años durante los cuales se recibe una pensión por parte del Estado (y por tanto, ello disminuye los costos del sistema de reparto)", añadió.

El FIAP señaló que también "existen países en que los nuevos sistemas de pensiones reformados incluyen tanto un programa público de reparto como uno de capitalización individual, complementándose ambos sistemas (como ocurre en Costa Rica y Uruguay, y en gran parte de los países de Europa Central y del Este). En estos países también se han llevado a cabo reformas paramétricas de sus sistemas de pensiones con el fin de hacer más sostenible financieramente en el tiempo los programas de reparto que forman parte del nuevo sistema de pensiones".

El informe repasó que "en términos globales, entre 1995 y junio de 2017: 76 países aumentaron la tasa de cotización en sus programas de reparto (los aportes personales y patronales en Uruguay); 54 aumentaron la edad de retiro y 67 ajustaron la fórmula de los beneficios (o redujeron directamente sus beneficios) para disminuir los costos fiscales".

Si solo se toma el período posterior a la crisis económica global (de 2008), es decir entre 2009 y junio de 2017, el reporte encontró que 19 países realizaron "aumentos en tasas de cotización destinados al programa público de reparto" (Andorra, Cabo Verde, Costa Rica, Francia, Noruega, Portugal y Rusia entre otros), 36 países elevaron la edad de retiro (Alemania, Australia, Corea del Sur, Costa Rica, Dinamarca, España, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, entre otros), 31 países hicieron "ajustes de parámetros en fórmula de beneficios" (Australia, Brasil, España, Francia, Italia, Japón, Noruega, Portugal, Reino Unido, Rusia, entre otros), ocho realizaron "recortes o congelamientos en el monto de las pensiones de vejez" (Grecia, Italia, Portugal y Rusia, entre otros), y siete realizaron "aumentos en el Tope Máximo Imponible" (Alemania, Bélgica y República Checa, entre otros).

En cuanto al aumento de la edad de retiro, algunos países (Costa Rica y Madagascar por ejemplo) la llevaron a 60 años (la edad de retiro en Uruguay). Otros fueron bastante más allá, Corea del Sur, por ejemplo, la llevará en forma gradual de 60 a 65 años desde 2016 hasta 2033; Alemania también hace un cambio gradual: de 65 a 67 años, hacia 2029; Dinamarca la elevó de 67 a 68 años desde el 29 de diciembre de 2015, para nacidos desde 1963 en adelante, y hará ajustes automáticos futuros de un año en la edad de retiro cada cinco años.

Los cambios que se dieron en Uruguay

Uruguay realizó su reforma jubilatoria en 1996, aunque en los últimos años se fueron gestando cambios. Por ejemplo, se bajó de 35 a 30 la cantidad de años trabajados (con cotización) requeridos para jubilarse por el pilar de solidaridad intergeneracional (BPS). También se permitió a las mujeres computar un año de trabajo por cada hijo.

Previo a esta flexibilización de las jubilaciones, "el BPS había hecho una proyección sobre cuál sería el número de altas incrementales por el efecto de la nueva ley y las mismas rondaban las 37.000 acumuladas desde 2009 a 2015. Sin embargo, en base a la información actualmente disponible las mismas ascenderían a 103.000, quiere decir que son casi tres veces las proyectadas anteriormente. Este número de altas implicaría un costo adicional no proyectado de alrededor de US$ 330 millones anuales en 2016", indicó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en el informe económico del proyecto de Rendición de Cuentas.

Hasta ahora, Uruguay no se ha planteado elevar la edad de retiro que sigue en 60 años. Pero en el futuro tendrá que hacerlo o al menos impulsar a que postergue la edad de retiro. Actualmente, según datos del BPS, la edad promedio de jubilación es 63 años.

"Un modelo que te genera un contexto en el cual te saca de la fuerza de trabajo a los 60 años a tipos que tienen productividad, es suicida. Hay que invitarlo a que se quede, facilitarle que se quede y hay que promover que se quede", dijo a El País en abril del año pasado el Líder de Programa en el Banco Mundial (BM), Rafael Rofman.

El vicepresidente del BPS, Gabriel Lagomarsino, dijo recientemente que el envejecimiento de la población es lo que menos le "preocupa" y que "no es un desafío fatal".

El demógrafo Juan José Calvo dijo en entrevista con El País publicada ayer, que los ajustes "se producen cuando es inevitable" y que "la solución a largo plazo es generar más riqueza per cápita".

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