UN EJERCICIO DE SIMULACIÓN

Con regla fiscal se habrían ahorrado más de US$ 11.000:

Un estudio analiza el resultado si la medida se hubiese tomado en 2005.

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Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Archivo El País

La imposición de una regla fiscal que asocie el incremento del gasto público con la evolución de algún factor de la economía, de forma de limitar un manejo discrecional en épocas de bonanza y ahorrar para cuando llegue la parte baja del ciclo, es un tema recurrente en el ambiente político y académico de Uruguay.

La interrogante es qué hubiese pasado si en 2005, con la llegada al gobierno del Frente Amplio, se adoptaba la regla fiscal propuesta por el entonces y actual ministro de Economía, Danilo Astori, para limitar el crecimiento anual del gasto público al 3% en términos reales.

Un trabajo realizado por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) revela que de haberse limitado el gasto público, el gobierno entre 2005 y 2014 debería haber gastado US$ 11.491 millones menos y se habría ahorrado aproximadamente un 20% del PIB de 2014.

Es que en ocho de los 10 años analizados el incremento de los egresos del Estado fue superior al 3%. Únicamente en 2005 y 2011 el gasto público creció en guarismos inferiores al propuesto por Astori, con aumentos de 2,44% y 2,57% respectivamente. En todos los demás años se supera el guarismo en más de 1,5 puntos porcentuales y en dos registros se lo triplica (2007 y 2012).

La regla fiscal del 3% había sido incluida por el gobierno en la Ley de Presupuesto de 2005 pero fue eliminada en el Parlamento, tras el rechazo de algunos sectores del Frente Amplio. La propuesta establecía el porcentaje límite de egresos en función del crecimiento estructural del Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo y de la medición del gasto quedaban excluidas las partidas de inversiones, pago de intereses de la deuda, educación e INAU.

El documento de la CNCS sostiene que entre 2012 y 2014 cuando la economía uruguaya mantenía altos niveles de expansión, se aplicó "una suerte de contra-regla fiscal o política fiscal procíclica" con un crecimiento promedio del gasto público de 6,74% anual.

Esta política de egresos durante el final del mandato de José Mujica deterioró el resultado de las cuentas públicas y posicionó al déficit fiscal como uno de los problemas prioritarios del actual gobierno desde que asumió.

Según los últimos datos disponibles, en los 12 meses cerrados a septiembre el rojo de las cuentas públicas asciende a US$ 1.776 millones (3,5% del PIB).

"Más allá del valor agregado del ahorro que se hubiera alcanzado (de aplicarse la propuesta de Astori), lo que queda claro es que la aplicación de una regla fiscal en Uruguay sería de gran utilidad como forma de controlar los niveles de gasto, generando como consecuencia importantes niveles de ahorro", sostiene el trabajo presentado por la gremial empresarial para el Diálogo Social.

El tema será analizado en la mesa 1 enfocada en el "Crecimiento Económico Sostenible", que arrancó ayer sus reuniones. Entre los motivos que sustentan la propuesta, se indica que "una regla fiscal correctamente establecida permite que el crecimiento del gasto público se dé en un porcentaje acorde al crecimiento estructural de la economía, generando al mismo tiempo una política anticíclica".

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Aplicar una política de control del gasto "no solo tendrá efectos para fortalecer las cuentas públicas, sino que también se generarían los espacios fiscales suficientes para concretar los ajustes de precios relativos que el país necesita, y así mejorar sus niveles de competitividad frente a sus actuales y potenciales socios comerciales", subraya la CNCS.

Ya en el pasado habían surgido propuestas en el sentido de incorporar una regla fiscal: la Academia Nacional de Economía lo planteó en 2014 en busca de un acuerdo multipartidario de cara a la elección presidencial; y el economista Ernesto Talvi, director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), planteó a mediados de año adoptar "una regla fiscal a la chilena".

En ese país se implementa desde 2001 una política de balance estructural que estima los ingresos del gobierno en el mediano plazo ajustándolos en línea con el ciclo económico y autoriza un gasto público consistente con esos números.

Pero el ejemplo chileno no parece ser el modelo a seguir por el equipo económico. Meses atrás, durante un evento del Banco Mundial el director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, dijo que era "escéptico" acerca de implementar límites fiscales y sobre Chile señaló: "veo sus números y muestran menor prudencia que otros (países) sin regla".

A su vez, Astori dijo en junio en el Parlamento que "entendemos que la regla fiscal vigente en Uruguay tiene la ventaja de la flexibilidad y de la respuesta a situaciones a veces excepcionales e imprevistas", según consignó El Observador. Igualmente, aclaró que "es un tema sobre el que Uruguay debe reflexionar" y agregó que el gobierno está "abierto a discutir otras posibilidades que pueden ser más útiles para el país".

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