A 50 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL BCU

La relación entre bancos que atraviesa la historia

El Central y el República: de excluyentes a complementarios.

Auditorio: aparte de estudiantes y académicos, estaban presentes varios exministros de Economía. Foto: Francisco Flores
Auditorio: aparte de estudiantes y académicos, estaban presentes varios exministros de Economía. Foto: Francisco Flores

La evolución de las políticas son hijas de las oportunidades que dan las crisis". Esa frase del presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, sirve para resumir lo expuesto por ocho economistas que pasaron por la institución y ayer destacaron los avances en los 50 años transcurridos desde su fundación en 1967.

Esto en el marco del "Seminario Historia Institucional del BCU" organizado por la Universidad ORT, donde se presentó un libro de investigación sobre el medio siglo de vida del regulador bancario hecho por los profesores Julio de Brun (presidente del BCU entre 2002 y 2005) y Ariel Banda (ex subgerente general del BCU), con la coordinación de Gabriel Oddone (economista y socio de CPA).

Uruguay fue uno de los últimos países en la región en crear un banco central, pero incluso luego de fundado debieron transcurrir varios años para que la institución cobrara peso y asumiera las potestades típicas de un regulador. Los expositores situaron este último hito en los meses posteriores a la crisis de 2002, cuando por ejemplo se habilitó al BCU a sancionar al Banco República (BROU).

Esa relación entre la entidad encargada de controlar el sistema bancario y el principal banco del país atraviesa la historia. Previo a la fundación del BCU "había quienes decían que Uruguay ya tenía un banco central" en referencia al BROU, creado en 1896 y que desde la década del 30 se encargó de la emisión monetaria, así como después asumió el control del mercado cambiario, repasó Banda.

Pero esa buena reputación que tenía el BROU se derrumbó cuando en la década del 60 "no pudo cumplir los dos objetivos: hubo inflación de dos dígitos y una crisis bancaria en la que cayeron ocho bancos".

Recién ahí fue que los políticos "aceptaron que era buena la prédica" de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) y del economista Enrique Iglesias —primer presidente del BCU (1967-68)—, a quien los expositores asignaron un rol clave para concientizar sobre la relevancia de crear el BCU. De Brun recordó que al consultar a Jorge Batlle (quien impulsó la reforma constitucional de 1966, que incluyó la formación del BCU) sobre por qué apoyó esa iniciativa, dijo que "si Iglesias lo dice debe ser bueno".

Sin embargo, el BROU mantenía su poder y cuando en 1968 el gobierno de Jorge Pacheco Areco decidió devaluar, el anuncio lo realizó el banco estatal. Este hecho derivó en la famosa "infidencia" —la devaluación salió antes en la prensa— que terminó "impactando en la credibilidad del BROU", sostuvo De Brun.

Luego llegó la crisis bancaria de 1971, que fue "la primera prueba de fuego" para el BCU, y culminó con la renuncia del ministro de Hacienda, César Charlone, pero sin consecuencias para quienes conducían la entidad regulatoria. Igual que en episodios posteriores, "el mecanismo de resolución de la crisis bancaria fue un seguro de depósitos implícito con intervención del Estado para salvar los ahorros y que no quiebren más bancos", expresó De Brun.

Posteriormente vino la crisis de 1982 con el quiebre de "la tablita" (sistema que fijaba la cotización del dólar a futuro), que provocó "una reestructura parcial del sistema bancario y dio lugar a un nuevo modelo de regulación", indicó el ex titular del BCU.

"El primer test" para ese esquema regulatorio llegó con la "crisis del tequila" en México de 1994 y "hubo una respuesta favorable". Pero en la década siguiente "todo lo que se creía resuelto se cayó, no funcionó la intervención del Estado y no se pudo contener la corrida bancaria" de 2002, relató de Brun.

De esa situación límite, que "podría haber generado una crisis de reputación" para la entidad, se salió con "una política distinta, de liquidación de los bancos en problemas, y más capacidades" de regulación. El autor añadió que la crisis internacional de 2008 demostró esos avances en los controles, ya que se adoptaron "medidas de detección temprana" y el trance se superó sin inconvenientes.

Opinan tres presidentes del Banco Central.

Enrique Iglesias
Enrique Iglesias, expresidente del BID. Foto: Darwin Borrelli
"Ganando espacio"
Debemos estar orgullosos de lo que se construyó", dijo el primer presidente del BCU. Señaló que la entidad "fue ganando espacio en el ejercicio de sus funciones", y la visión técnica de la economía "venciendo convicciones que eran muy importantes, como que el Estado debía fijar el precio del dólar".
Ricardo Pascale
Ricardo Pascale. Foto: Ricardo Figueredo
"Cuidar democracia"
Cuando asumí todos los objetivos económicos estaban mal y había mucha desconfianza. Debíamos actuar pero también cuidar la democracia", expresó quien presidió el BCU en dos ocasiones (1985-90 y 1995-96). También manifestó que "el éxito de un banco central es adelantarse a los problemas".
Mario Bergara
Mario Bergara. Foto: Marcelo Bonjour
Las enseñanzas de 2002
Aprovechar las oportunidades que dan las crisis es la recompensa por el sufrimiento", dijo el actual titular del BCU. Enumeró aprendizajes de la crisis de 2002: asignar funciones claras al regulador; la relevancia del control de precios, la flexibilidad cambiaria, y la integralidad de las metas de política económica.
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