REFLEXIONES SOBRE LA COYUNTURA

¿La “resaca” de los commodities es el mal de América del Sur? Así lo ven economistas uruguayos

La inestabilidad política y social en América del Sur y su similitud con otros procesos históricos, generó una reflexión de economistas uruguayos

Pozos petroleros. Foto: AFP
Los países de América del Sur son exportadores y dependen de materias primas, en muchos casos minerales. Foto: AFP

El domingo los ojos del continente se posaron en Bolivia, como antes ocurrió con Chile, Ecuador, Venezuela, Argentina, Perú y Brasil. Cada caso con sus particularidades y razones específicas, mostró economías con problemas de crecimiento y baja diversificación -dependientes de recursos naturales-, descontento social vinculado a la desigualdad y denuncias de corrupción política, que devinieron en inestabilidad institucional -remoción de presidentes, movilizaciones ciudadanas masivas, y golpes de Estados, entre otros síntomas-.

Visto esto, desde Uruguay los economistas miran los acontecimientos y sacan sus conclusiones sobre los aspectos comunes de estos problemas, con una mirada sobre los indicadores económicos y desligados de la valoración política.

Ayer Gabriel Oddone, socio de CPA Ferrere y doctor en Historia Económica, publicó un hilo en Twitter con reflexiones sobre el tema, que, contó, surgieron tras un intercambio con sus colegas Pablo Rosselli, socio de Deloitte, y Aldo Lema, socio director de Vixion.

Oddone planteó que hay “algunas similitudes del escenario económico y político actual en América del Sur con los años 60”. Explicó que la “resaca de los commodities” -en referencia a la década (2004-2014) de boom de los precios internacionales de las materias primas- deja en el continente “riesgo de insostenibilidad del acceso a bienes y servicios públicos, así como mejoras del bienestar y reducción de la desigualdad y la pobreza, si no se alcanzan mayores tasas de crecimiento, lo que requiere más inversión”.

Otra de las consecuencias que mencionó es “un creciente malestar” en la ciudadanía “debido al divorcio de las expectativas con la realidad, respecto a la irreversibilidad de las mejoras de los años de boom para sectores de ingresos medios y bajos de la región”.

Gabriel Oddone. Foto: Marcelo Bonjour
Gabriel Oddone. Foto: Marcelo Bonjour

Oddone agregó “la aparente dificultad de las instituciones democráticas para canalizar el creciente descontento social y los conflictos distributivos, provocando incertidumbre y restringiendo la inversión necesaria para acelerar el crecimiento”.

El hilo en Twitter cerraba con el siguiente mensaje: “Espero que hayamos aprendido las lecciones de la historia y encontremos caminos menos dolorosos y costosos que en los años 60 y 70 para recuperar el crecimiento y canalizar conflictos sociales”.

Otros economistas consultados por El País coincidieron en general con estas ideas, aunque expusieron matices, y también reflexionaron acerca de la posibilidad o no de que la inestabilidad en la región llegue a Uruguay.

Marcel Vaillant, profesor titular del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales, dijo a El País que la “inestabilidad política en gobiernos de distinto signo” en la región puede asociarse a “que tuvimos años muy buenos que generaron ciertas adecuaciones” en las políticas públicas propiciando “un mayor acceso a bienes y servicios”, sostenido en un mayor gasto del Estado.

“Ese tiempo se terminó y eso genera un desacople entre lo ofrecido y lo que podes ofrecer hoy, porque no se modificaron estructuralmente las economías” regionales, señaló.

El catedrático puso el foco en que América del Sur “se inserta en el mundo como una región exportadora de bienes, intensiva en recursos naturales, que tienen una propiedad relativamente concentrada”. Frente a esa realidad, remarcó que la región no pudo consolidar durante el boom de crecimiento “una transformación productiva que permita ir complejizando el patrón de inserción”, sumando exportaciones de mayor valor agregado.

Lograr esto es condición necesaria para construir “capacidades estatales que sean sostenibles en el tiempo, y que sean robustas para superar los naturales cambios democráticos”.

Prevén que las exportaciones uruguayas crezcan en 2019, aunque preocupa el comercio mundial. Foto: Archivo El País
Puerto de Montevideo. Foto: Archivo El País

Pese a este análisis, Vaillant apuntó que en los 60 había otros condimentos como “el escenario de guerra fría y la revolución cubana”, que marcaban “un panorama internacional distinto” al actual.

La directora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, Gabriela Mordecki, indicó en diálogo con El País que el análisis de Oddone es “valido” porque el continente vivió “una década de fuerte crecimiento que se tradujo en mejoras del salario, las condiciones de empleo, la desigualdad de ingresos, y avances en derechos sociales”. Pero ese período llegó a su “fin” y “las exigencias de mantenimiento” de las condiciones previas “no logran resolverse de manera pacífica en algunos países y hay revueltas”.

Sostuvo que por estas condiciones “puede asemejarse esta época a los años 60, cuando entramos también en un período de falta de crecimiento” que derivó en “una lucha diferente” a la actual, porque “la historia pasó y dejó sus lecciones”.

Respecto a la transformación productiva en que hizo énfasis Vaillant, Mordecki manifestó que “en 10 años no resolvés el problema de la dependencia de materias primas” y puso como ejemplo el caso de Uruguay, que apostó a la trazabilidad de la carne vacuna, lo que le permitió abrir mercados y crecer en la exportación pero “los precios no reconocen” lo suficiente ese aspecto.

Por su parte, el director del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), Diego Aboal, señaló que tanto en Uruguay, la región como el mundo “es usual” que los quiebres institucionales estén vinculados a momentos de crisis económica.

“Hoy en América no tenemos una situación de crisis económica profunda, pero sí de estancamiento o caída de las tasas de crecimiento que había. Eso está por detrás, es parte de lo que propicia situaciones de mayor conflicto. Hubo políticas fiscales procíclicas (durante la década de crecimiento), tenemos más dinero, lo gastamos, y cuando esa entrada de divisas se detuvo y afectó a economías con problemas fiscales, vinieron ajustes y como consecuencia revueltas sociales”, analizó y repasó que esta cronología se aplica a Ecuador (protestas por la suba de los combustibles), Chile (aumento del boleto) y Argentina, entre otros.

Acerca del descontento de la ciudadanía, Aboal añadió que “en algunos países hay parte de la población que siente que los beneficios de la época anterior no le llegaron tanto y ahora con los ajustes fiscales perciben que son los penalizados”.

Vinculó esto con una sensación de “empoderamiento de la gente, que siente que puede reclamar y hacer oír su voz” a través de nuevas formas de comunicación. “Hoy veo que hay más expectativas de la gente, menos conformidad y más capacidad de organizarse y protestar”, concluyó el director de Cinve.

Uruguay: las fortalezas y los riesgos a futuro

En línea con expertos internacionales que recientemente destacaron a Uruguay como “el campeón silencioso” de América Latina por sus niveles de transparencia pública y baja corrupción, los analistas locales no ven las condiciones para un contagio de la inestabilidad hacia el país, aunque algunos hicieron advertencias de cara al futuro. “Uruguay tiene la ventaja de mostrarse como un país que respeta las normas, tiene una institucionalidad firme, con elecciones pacíficas. Eso es importante para que una empresa tenga tranquilidad que de un día al otro no le congelan los depósitos ni le cambian las reglas. Aunque (por su tamaño pequeño) los inversores vendrán no solo por eso sino en la medida que les valga la pena estar en la región”, señaló Gabriela Mordecki.

Como un aspecto positivo de la solidez institucional, Marcel Vaillant destacó que Uruguay es el único país de la región que no permite la reelección presidencial, aunque alertó sobre un fenómeno en base a lo ocurrido en la actual campaña electoral: “la derecha empuja a la izquierda más a la izquierda, y lo mismo pasa el revés, la izquierda empuja a la derecha más a la derecha; cuando las soluciones para lograr estabilidad están en el centro porque requieren un encuentro de mayorías grandes”. Por su parte, Diego Aboal de Cinve marcó que Uruguay vive “una situación distinta” al resto de la región en muchos aspectos, y que “son ciertas” las fortalezas y la solidez institucional del país, pero “decir que somos una isla es arriesgado”.

Al respecto, analizó que “hoy no hay situaciones económicas que impliquen conflictos importantes”, pero se preguntó qué ocurriría “si viene un panorama más complejo” en lo económico, hay que realizar ajustes y hay un contexto como el actual en la región. Aldo Lema destacó que en Uruguay “hoy hay mayor valoración y conciencia de que la estabilidad macroeconómica” es condición para lograr el desarrollo, aunque también advirtió sobre el futuro. “Con un entorno externo convulsionado, Uruguay necesitará algunas medidas y reformas impopulares que exigirán acuerdos y consensos para procesarlas y distribuir los costos, en un contexto de fragmentación política. Esto requerirá gran madurez del sistema político y otros actores sociales”, indicó. Por su parte, el economista Javier De Haedo, señaló a El País que compartía el análisis hecho por Oddone y sumó que a futuro “existe el riesgo de que pasemos por una etapa de estanflación (crecimiento estancado y alta inflación)” como en los años 60.

La visión de los especialistas.

DIEGO ABOAL | DIRECTOR DE cINVE
Diego Aboal, director del Cinve. Foto: Archivo El País
Descontento

“Parte de la población siente que los beneficios de la época anterior (de crecimiento) no le llegaron tanto y ahora con los ajustes fiscales perciben que son los penalizados”.

gABRIEla mORDECKI | dIRECTORA DEL iNSTITUTO DE eCONOMÍA

Gabriela Mordecki, directora del Instituto de Economía. Foto: Archivo El País
Semejanzas

“Puede asemejarse esta época a los años 60, cuando entramos también en un período de falta de crecimiento” económico, que trajo “una lucha diferente” a la actual.

mARCEL vAILLANT | profesor DE LA universidad de la república
Marcel Vaillant, profesor de la UdelaR. Foto: Archivo El País
Rol del Estado

Hay que buscar construir “capacidades estatales que sean sostenibles en el tiempo, y que sean robustas para superar los naturales cambios democráticos”.

Tres claves para superar estancamiento, según CAF
Foto: Reuters

Luego de culminado el período denominado “superboom” de los commodities -fuerte aumento de los precios de las materias primas, ocurrido aproximadamente entre 2004 y 2014- hay tres aspectos “claves” que pueden incidir en el comportamiento de las economías de la región en el corto y mediano plazo según CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

El primero es la “guerra comercial” entre China y Estados Unidos que ha tenido efectos positivos en algunos países de la región que pudieron aprovechar el flujo comercial que se desvió por las disputas entre las grandes potencias.

No obstante, desde CAF -en el marco de la presentación del Reporte de Economía y Desarrollo- señalaron que dichas tensiones han impactado en el crecimiento global de la economía, lo que podría tener un efecto negativo mayor para la región dependiendo de cuánto más se extienda el fenómeno.

La desaceleración de la economía china y la ralentización del crecimiento de la economía estadounidense fue el segundo factor clave mencionado ya que, sumado al recorte de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed), genera efectos en la región dado que siguen siendo socios comerciales importantes para varios países.

El tercer factor mencionado fue el aumento de la volatilidad financiera tras los diferentes episodios en la región.

Por último, desde CAF indicaron que la inestabilidad política actual de la región está ligada a temas institucionales y a la falta de servicios de salud, educación, transporte que sean adecuados con el reciente aumento de las clases medias.

La solución radica, según la institución, en lograr consensos políticos para conseguir resultados que no vayan en detrimento del desarrollo económico pero tampoco de la equidad social.

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