Los desafíos económicos para 2016

Retos de la economía para 2016

Economistas esperan inflación cercana a 10%, alto déficit fiscal y dólar por encima de $ 35.

En un contexto externo que continuará siendo adverso, el principal objetivo del gobierno deberá ser el de atraer mayor inversión para intentar revertir la caída del mercado laboral y el poder de consumo. Además, con un dólar que continuará su fortalecimiento a nivel global y local, se deberá apuntar a recuperar la competitividad perdida del sector exportador y contener la inflación.

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Esos planteos, entre otros varios, surgen de la Encuesta de Expectativas Económicas 2016 que realizó El País y contó con respuestas de 12 economistas.

En promedio los analistas estiman un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cercano a 1%, aunque son escasos los que ubican la cifra de actividad por encima de ese umbral y varios los que advierten tendencias más cercanas al 0,5%. Incluso hubo respuestas que prevén un aumento nulo y hasta una baja del PIB durante 2016.

Señalan que no habrá ayuda para Uruguay de las economías regionales, porque más allá de la expectativa creciente por los cambios impuestos por el nuevo gobierno argentino, la caída sostenida de Brasil eliminará cualquier aspecto positivo. Además, los precios internacionales se mantendrán con la actual tendencia a la baja, lo que junto con la devaluación de las economías vecinas dificultará la recuperación de los exportadores.

El mercado laboral continuará en un período de dificultades iniciado meses atrás y se prevé un promedio anual de desempleo para el próximo año de entre 8% y 9%. Este indicador fue el que tuvo mayor consenso entre los encuestados porque ninguno estimó una tasa de desocupados menor al 8%.

Con este panorama, los analistas consideran clave elevar el nivel de inversiones para revitalizar la economía y evitar mayores caídas del empleo. También advirtieron sobre una posible disminución del salario real y, por consiguiente, una continuidad en la caída del consumo.

El dólar mantendrá su fortalecimiento y llegará a $ 35 o más hacia finales de 2016, según la visión mayoritaria de los analistas.

El tipo de cambio, entonces, incide en las previsiones de inflación para 2016, que en promedio se ubican en el entorno de 10%, aunque son varios los economistas que aseguran que superará esa barrera a finales del año próximo. No hay respuestas que pronostiquen una inflación por debajo de 8%, por lo que todos los consultados coinciden que no se cumplirá la meta del gobierno de ubicar a la suba de precio entre 3% y 7%.

Sobre el déficit fiscal, ninguno de los analistas lo ubicó por debajo de 3% del PIB a finales de 2016 y la gran mayoría estiman que será de 3,5%, con previsiones de hasta 4%. Los encuestados no prevén una reducción del déficit fiscal y señalaron que esta situación podría llevar al gobierno a tener que tomar medidas de ajuste en el mediano plazo.

Algunas de las consideraciones positivas hacia el año próximo, son el favorable acceso que tiene Uruguay a créditos internacionales y la posibilidad de reducir costos a nivel interno con una reducción gradual de los combustibles, tras una caída sostenida en el precio del petróleo.

Analistas.

El economista Aldo Lema, socio de Vixion Consultores, señaló que la recuperación de Argentina se podría comenzar a notar en Uruguay hacia el segundo semestre de 2016, pero "estaría compensado por un deterioro adicional de Brasil". Agregó que Uruguay no debe esperar "impulsos externos, ni de la región ni del resto del mundo", porque se mantendrá el esquema de alza gradual de las tasas de interés, un dólar globalmente fuerte y precios de materias primas a la baja.

Lema también apuntó que el próximo año se podría confirmar que "el ciclo adverso de la economía es menos transitorio de lo planteado por las autoridades en la Ley de Presupuesto".

La economista Mercedes Comas de PwC sostuvo que "el principal foco de atención" para Uruguay debe ser el comportamiento de las exportaciones, tras la caída sostenida que sufrieron las ventas al exterior en 2015. Indicó que este fenómeno, sumado a la baja en algunas actividades que empleaban mucha mano de obra como la construcción, provocaron un impacto en el mercado laboral en 2015 y para lograr una recuperación "se requiere no sufrir un deterioro importante y que los hogares mantengan su poder de compra".

Comas subrayó que ante las dificultades del sector exportador y la caída en el consumo, se debería apostar a las inversiones, para "lograr concretar obras de infraestructura que dinamicen la actividad interna".

Según la visión del economista Alejandro Cavallo de Equipos, entre otros problemas Uruguay sufrirá "la incertidumbre e inestabilidad de Argentina, con efectos negativos derivados del aumento del tipo de cambio y del ajuste fiscal que todavía no está claro cómo se va a procesar".

Cavallo auguró un 2016 con "menores aumentos del salario real o incluso caídas, descensos en el empleo y aumentos en la tasa de desocupación". También expresó que si no hay cambios en el contexto externo "el tipo de cambio continuará subiendo en forma sostenida y bastante por encima de la inflación, para contribuir a disminuir los precios en dólares de nuestra economía".

Para los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin, el país tendrá a futuro "una economía estancada en medio de una región que no empujará". Además, mencionaron que "el agravamiento de la situación fiscal comenzará a ser un tema preocupante al presionar sobre la deuda y su sostenibilidad".

Para Antonio Elías de la Red de Economistas de Izquierda, el contexto internacional negativo y la inexistencia de políticas de gobierno para contrarrestar los impactos de la crisis externa hacen "muy probable que continúe el proceso de deterioro económico".

Además, señaló que la devaluación de la moneda que efectivizaron Argentina y Brasil van a incidir "en la competencia del mercado externo y afectarán a los productores en lo interno con importaciones y contrabando".

El economista Pablo Moya de Oikos marcó que el cambio de gobierno en Argentina "representa una mejora para Uruguay por la recomposición del canal comercial y de servicios", aunque en contrapartida apuntó que desde Brasil "no se esperan noticias positivas".

Moya auguró un 2016 donde "el menor crecimiento del PIB generará un mayor deterioro de los indicadores del mercado laboral y tensiones en este ámbito".

La economista Tamara Schandy de Deloitte explicó que no cabe esperar una reactivación de la economía "hasta tanto no se produzca una recomposición de la competitividad". También sostuvo que si en los primeros meses del próximo año no hay señales de mejoras fiscales, el gobierno deberá "comenzar a evaluar la implementación de medidas de ajuste".

El expresidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Juan Carlos Protasi, expresó que no debería descartarse un escenario de recesión en los próximos trimestres. "La economía padece un serio problema de competitividad generado por un gasto público excesivo que impulsa a la inflación, a un déficit persistente y al aumento de la deuda pública", añadió.

La directora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Gabriela Mordecki, manifestó que el leve crecimiento de la actividad en 2016 estará apoyado "en una pequeña recuperación de las exportaciones y de la demanda del sector privado".

También sostuvo que el salario real tendrá un ligero aumento pero el empleo se estancará.

El director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, Ignacio Munyo, dijo que la economía está estancada aunque remarcó que "todavía queda una ventana de oportunidad para atraer inversión extranjera". A su vez, destacó que Uruguay cuenta con acceso en condiciones favorables a financiamiento externo y logró desmarcarse de la situación recesiva de Brasil.

Munyo apuntó que "la carta que le queda para jugar" al gobierno es aprovechar la baja del valor del petróleo para una reducción escalonada de los precios de los combustibles que lograría "contener la inflación", mientras el dólar podría subir significativamente.

El economista de la consultora KPMG, Marcelo Sibille, expresó que "el contexto externo seguirá siendo adverso", mientras que a nivel doméstico "el consumo permanecerá planchado en un contexto de bajas expectativas, salarios reales que dejarán de crecer como antes y con un desempleo más alto".

Desde CPA Ferrere, el economista Germán Deagosto dijo que esperan que "la tasa de crecimiento se consolide por debajo de 1% y el mercado laboral continúe enfriándose" el próximo año. Asimismo, auguró que el desequilibrio fiscal no se corregirá pero no se verá comprometida "la sostenibilidad de la deuda pública al menos en el corto plazo".

Según la perspectiva del analista de CPA Ferrere, Uruguay seguirá caro en comparación con la región y no se podrá recuperar la competitividad. "El tipo de cambio continuará depreciándose, pero el umbral de la inflación por debajo de 10% restringe la posibilidad de consolidar ganancias significativas", analizó Deagosto.

Gobierno.

En la Ley de Presupuesto que elaboró el Poder Ejecutivo y presentó al Parlamento a mediados de año se previó un crecimiento de 2,5% del PIB en 2016. Sin embargo, el Ministerio de Economía (MEF) rebajó la proyección de aumento de la actividad el próximo año a 2%, misma cifra de expansión que se espera para 2015 tras una reciente corrección a la baja.

El último dato del PIB, correspondiente al tercer trimestre del año, marcó un crecimiento de 1% frente al trimestre anterior y de 0,6% en relación al mismo período de 2014.

De esta forma Uruguay evitó entrar en recesión, luego de un segundo trimestre donde la actividad había caído 0,1% respecto al año anterior y 1,8% respecto al primer trimestre.

Teniendo en cuenta el último registro del PIB, hacia finales de 2015 hay un piso de crecimiento de 1,1% anual en caso de que la expansión en el último trimestre fuera nula.

Respecto al déficit fiscal, el objetivo del gobierno es reducirlo a 2,9% del PIB al finalizar el 2017, según se indicó en la Ley de Presupuesto. Este indicador también fue corregido al alza para 2015 por el MEF, de 3,3% a 3,6%.

En el texto del Presupuesto también se incluye una perspectiva hacia 2016 de suba de las exportaciones y aumento muy leve del empleo.

Sin embargo, ambos factores cierran el año con procesos adversos. El desempleo fue de 8,5% en octubre (máximo valor desde 2009) y las exportaciones llevan un año consecutivo con niveles de caída.

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