MÁS DUDAS QUE CERTEZAS

Los riesgos de Argentina para frenar crisis cambiaria

La estrategia del ministro de Economía, Martín Guzmán, dio resultado en la última semana.

Martín Guzmán: el presidente argentino Alberto Fernández le dio más poder para enfrentar la crisis a su ministro de Economía. Foto: AFP
Martín Guzmán: el presidente argentino Alberto Fernández le dio más poder para enfrentar la crisis a su ministro de Economía. Foto: AFP

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En la segunda semana luego de que el presidente Alberto Fernández le otorgara mayor poder para enfrentar la crisis cambiaria, el ministro de Economía, Martín Guzmán, logró frenar la escalada de los dólares financieros en Argentina. La exitosa colocación de un título atado a la evolución del tipo de cambio oficial, sumado a la venta de bonos por parte de organismos oficiales y a la necesidad de pesos de cada fin de mes, permitieron alcanzar una tregua tras seis semanas de fuerte alza en las cotizaciones.

En los últimos cinco días hábiles, el valor implícito del Contado con Liquidación, una operación que utilizan las empresas para sacar divisas del país mediante la compra y posterior venta de bonos o acciones, pasó de 171,6 a 151,5 pesos aargentinos. En el mismo período, el dólar MEP, que se obtiene a través de la compra en pesos de bonos que luego se venden en dólares en el mercado local, cayó de 159,8 a 144,6 pesos argentinos. En tanto, el dólar blue se alejó del record de 195 pesos argentinos para descender a 169 pesos.

No obstante, aún con esas caídas, persiste la duda entre los analistas en torno a si la tendencia podrá sostenerse o será apenas una pausa en el recorrido alcista del dólar en Argentina.

“La táctica adoptada por Guzmán, con respaldo tardío por parte del presidente, pasa por incentivar a los grandes inversores a que coloquen los pesos sobrantes en nuevos instrumentos financieros. Eso permitió calmar la presión sobre el dólar en el cortísimo plazo, pero se trata de medidas muy débiles y de bajo alcance dado que no se observa ningún cambio de profundidad en la orientación de la política económica”, dijo a El País el economista Ariel Coremberg, director del Centro de Estudios de la Productividad-ARKLEMS.

Ante elevadas expectativas de devaluación tras la extraordinaria emisión de pesos realizada por el Banco Central entre marzo y septiembre pasados, el Tesoro está recurriendo para financiarse a instrumentos que otorguen alguna certidumbre cambiaria a los inversores. En esa línea, licitó el martes pasado un nuevo tramo del llamado dólar linked, un bono en pesos vinculado a la evolución del dólar oficial que hoy cotiza en torno a los 80 pesos argentinos. El resultado fue favorable: adjudicó el equivalente a US$ 1.660 millones, 60% más del objetivo que se había fijado.

Esa colocación de deuda, sumada a la emisión de otros cuatro títulos en moneda local, cumplió con el objetivo primario de captar parte de la demanda que venía dirigiéndose a los dólares financieros. Además, demostró que el Tesoro mantiene cierta capacidad de financiamiento por fuera de la emisión monetaria del Banco Central.

Sin embargo, la jugada no está exenta de riesgos. “Al ser deuda atada al tipo de cambio, si se toman las cotizaciones del dólar futuro, el gobierno se está endeudando a una tasa del 80% anual en pesos. Colocar deuda vinculada al dólar oficial en el actual contexto implica un riesgo alto: en caso de que finalmente se concrete una devaluación, podría impactar con fuerza en la deuda del estado, lo que obligaría a emitir más pesos en el futuro”, dijo a El País Juan Pablo Di Iorio, economista de la consultora ACM.

Casi sin otras opciones disponibles para evitar una depreciación brusca del peso argentino, el gobierno asume esos riesgos elevados con el objetivo de ir refinanciando la deuda en moneda local que vence en los próximos meses sin recurrir a más emisión monetaria. En una señal a los mercados, el gobierno anunció que cancelará en forma anticipada 100.000 millones de pesos que el Banco Central había girado al Tesoro.

Reservas en caída

Para el consenso de los analistas, los intentos del gobierno por encontrar otras vías de financiamiento diferentes a la emisión monetaria van en la dirección correcta. Sin embargo, la incógnita es si el giro será suficiente para revertir las altas expectativas de devaluación. Más aún si se tiene en cuenta que el cambio de tendencia en la cotización de los dólares financieros registrada en la última semana no se replicó en la evolución de las reservas del Banco Central. De hecho, el miércoles pasado el stock de reservas brutas perforó el piso de US$ 40.000 millones, con lo que descendió al nivel más bajo desde comienzos de 2017.

Más preocupante aún es la sostenida caída en las reservas netas -descontado un swap de monedas con el Banco Popular de China, préstamos del Banco Internacional de Pagos y los encajes de depósitos en dólares de los ahorristas-, que ya están en torno a los US$ 5.000 millones, un monto que representa menos de la mitad del registrado a fines del año pasado.

Si bien por las mayores restricciones impuestas desde mediados de septiembre se redujo en forma drástica la salida de divisas por las compras del llamado “dólar ahorro” -el cupo mensual de US$ 200 que los individuos pueden comprar al valor del tipo de cambio oficial más una serie de impuestos-, la elevada brecha cambiaria incentiva a los importadores a adelantar sus compras al exterior para hacerse de dólares a 78 pesos en el mercado mayorista. En septiembre las importaciones crecieron el 3,1% interanual. Eso provocó que, ante la caída sostenida de las exportaciones, el superávit comercial se achicara a US$ 584 millones, casi la tercera parte del nivel de meses previos. Esa tendencia reduce el único rubro por donde ingresan dólares genuinos para incrementar la oferta en el mercado cambiario.

A la espera de la soja

El presidente argentino Alberto Fernández reiteró en los últimos días que no habrá una devaluación brusca del dólar. Eso fue acompañado en los hechos por el empoderamiento otorgado al ministro Guzmán en su estrategia para bajar la cotización de los dólares financieros.

El objetivo pasa por sostener esta precaria calma financiera al menos hasta abril, cuando comienza la temporada alta de liquidación de la cosecha de soja y, con eso, aumenta la oferta de divisas en el mercado cambiario.

“Es una incógnita si el gobierno podrá llegar a abril sin tener que convalidar una devaluación. Este cambio de táctica financiera para absorber los pesos con nuevos bonos es lo típico que se hace en Argentina para patear los problemas hacia adelante”, dijo Coremberg.

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