MARÍTIMAS

Por seguridad, sacar los barcos "de la carrera" del puerto

Proyecto Mauá habría beneficiado a la zona Sur y Ciudad Vieja.

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Vista aérea del Dique Mauá. Foto: Fernando Ponzetto - Archivo El País

Bajo ninguna circunstancia el servicio fluvial de pasajeros entre Montevideo y Buenos Aires debe permanecer dentro del puerto, porque es un riesgo que si somos sensatos y responsables no deberíamos debemos correr.

Y esto es así de grave porque el espejo de agua y el retroárea portuaria son zonas de intensa, de constante actividad incluyendo el permanente tránsito de barcos portacontenedores, graneleros, tanqueros, pesqueros, remolcadores, arroceros, transporte de animales en pie, todos ellos navegando a lo largo de un estrecho canal intraportuario, una ruta única, inevitable, sea para entrar o salir del puerto… y con las dragas que también están haciendo lo suyo, sin olvidarnos de las lanchas de servicio que atienden los buques que están fondeados en las zonas próximas ni de las lanchas de los prácticos que raudas salen y entran cumpliendo su función de llevarlos y traerlos.

Y en el medio de ese flujo sin pausa, de cíclopes moviéndose, nos encontramos con la Terminal de Buquebus cuyo “vapor de la carrera” o su rapido “Night Boat” se dispone cada día a meterse en esa corriente de barcos. Y entrará en esa zona de navegación cuando la autoridad desde el Centro de Control del Puerto lo autorice y lo mismo cuando retorne de la vecina orilla, pero ya sabemos que nada pasará. Mejor dicho, deseamos que no pase nada. Lo sabemos, las máquinas, aunque imperfectas, no cometen errores. Pero los informes finales de las compañías de seguros sobre muchos accidentes concluyen casi siempre en “Actos de Dios”, actos delictivos o “error humano”.

Cuando Montevideo se preparaba para celebrar el 25 de Agosto de 1909, la inauguración de su nuevo puerto, un verdadero día de fiesta que iba a contar con la presencia del Presidente de la República (Williman) y autoridades nacionales y extranjeras, nadie imaginó la catástrofe que sobrevendría el dia anterior, el 24 de agosto cuando el vapor de la carrera “Colombia” al llegar a la altura de la Dársena Fluvial fue colisionado por un carguero alemán que salía del puerto de Montevideo. El “Colombia” era de Lambruschini, competidor de Mihanovich. Dicen que el alemán hizo sonar su silbato dos veces o sea caer para estribor, Los del “Colombia “solo oyeron una pitada o sea caer a babor”.

En 1948, un barco cablero (Cambria) que estaba fondeado en el anpuerto fue embestido por el carguero uruguayo “Alte. Rodríguez Luis”. Atracados en los muelles o arriba del dique flotante siempre hay barcos fluviales y pesqueros que deben cumplir mientras están en Montevideo duros reglamentos de seguridad, tanto para el barco como para sus tripulantes, impuestos por la Prefectura, por organizaciones marítimas internacionales (OMI) o por las propias compañías de seguros. Todos quieren prevenir accidentes, pero los accidentes ocurren.

Alerta

No es el tema de hoy, simplemente lo vamos a marcar como un debe: la necesidad de prepararnos adecuadamente para combatir incendios dentro del puerto con modernos barcos equipados con la última tecnología aplicando protocolos adecuados para evitar el excesivo uso del chorro de agua para matar el fuego como si fuera una vivienda horizontal.

Si, así se logra hacerlo porque el apartamento no se hunde pero el barco sí se hundirá y luego habrá que reflotarlo. Por lo demás, hay a bordo mucho combustible pesado y liviano, hay gas oil marino, gases diversos, especialmente amoníaco.

Todo está reglamentado por la Prefectura que controla incluso la realización de la más simple soldadura que solo tomará diez minutos. Pero muchas veces lo harán sin informar, simple rutina y no pasará nada… hasta que un dia sí pasará.

El problema se minimiza cuando los talleres trabajan a bordo o el barco está arriba del dique. Pero a bordo de ciertos pesqueros hay mucha fatiga, marinos de diferentes idiomas haciendo un mismo trabajo sin entenderse muy bien entre ellos, lo que no es aconsejable aun para esa minúscula soldadura. Y no importa que sea en cubierta o en el interior. Repetimos: no es nuestro tema de hoy, pero es el problema de hoy.

El puerto hoy

Este es el Puerto de Montevideo, una plataforma de multiples Servicios, de intensa actividad, Un puerto que entendemos no es lo más conveniente que tenga en su centro neurálgico una terminal de pasajeros que con tanto ajetreo es evidente que afectará los barcos del “Night boat” que entran y salen desde la mitad de la bahía. Este es un tema viejo, sobre el que ya hemos y se ha escrito. Entendemos que lo mejor y más apropiado habría sido construir una Terminal Portuaria para dos o tres naves aprovechando los actuales espacios que ofrece la que fuera planta industrial del viejo Dique Mauá.

Habría que hacer consultas técnicas y urbanísticas y de medio ambiente con los que saben. Lamentablemente el gobierno anterior, por desentendimientos y/o desavenencias con el armador López Mena de Buquebus, desechó el lugar Mauá.

También creemos, si no nos falla la memoria, que seguramente para dar fuerza a la decisión gubernamental se echó mano, o alguien recurrió a una encuesta barrial de la zona sur de dudosa calidad técnica y científica que también rechazó el Proyecto Mauá.

Nos habría gustado saber si cuando se instaló por los años 30 ese adefesio repleto de gas que fue llamado Gasómetro en el medio del barrio (Río Negro y Carlos Gardel) se consultó a sus habitantes.

Ese gasómetro ahora no arroja peligro pero quienes viven en frente y alrededor no deben estar contentos con la imagen que tienen cada mañana.

Para nosotros era el mejor sitio. Una Terminal que habría contribuido en mucho a mejorar la zona sur que está bastante deprimida, ajada, pero que cuenta con la ventaja de estar próxima a la Ciudad Vieja, que sigue siendo un centro de atracción turística. Un museo semiacuático como el de Chicago en pequeño, etc. Así que la primera batalla hay que ganarla sacando los barcos de la carrera de adentro del puerto.

Bueno, hoy ya no son los vapores de la carrera sino que para el grueso de los pasajeros de hoy día son los catamaranes de Buquebus, para ser mas precisos, el Papa Francisco.

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