EXPORTACIONES Y ACTIVIDAD

Dos señales negativas en el comienzo del año

En el arranque del año, las exportaciones caen 4,5% respecto a igual período del año pasado y ya acumulan cuatro meses de reducción. En tanto, el Índice Líder de Ceres anticipa una contracción de la actividad al bajar en febrero por segundo mes.

Fue el principal producto de exportación en febrero, 8% más que en igual mes de 2018, con China como el principal mercado. Foto: Leonardo Mainé.
Fue el principal producto de exportación en febrero, 8% más que en igual mes de 2018, con China como el principal mercado. Foto: Leonardo Mainé.

Las exportaciones de bienes bajaron 2% en febrero frente al mismo mes de 2018 y así sumaron el cuarto mes consecutivo de caída. En el primer bimestre del año, las ventas de bienes al exterior se reducen 4,5% respecto a igual período del año pasado y totalizan US$ 1.335 millones, según los datos divulgados ayer por el Instituto Uruguay XXI (dedicado a promover las inversiones y las exportaciones).

Este es uno de los indicadores que marca un inicio de año complicado para la actividad (ver aparte).

“Las menores exportaciones de madera, arroz y productos farmacéuticos explican gran parte de la caída en el mes (de febrero). Por su parte, las exportaciones de carne bovina, trigo, malta y celulosa fueron las que tuvieron mayor incidencia positiva en las exportaciones del mes”, explicó el informe de Uruguay XXI.

En febrero, las exportaciones de carne bovina totalizaron US$ 163 millones, siendo el producto más exportado en el mes. El monto fue 8% superior a febrero de 2018, “lo que determinó que tuviera la mayor incidencia positiva en las exportaciones del mes, con un comportamiento estable tanto en precios como volúmenes”, indicó el reporte.

China se mantuvo como principal mercado para la carne bovina uruguaya, ya que hacia allí fue el 51% de lo exportado. Lo siguieron Unión Europea con el 23% y Estados Unidos con el 13%.

El segundo producto en importancia en febrero fue la celulosa, cuyas ventas al exterior totalizaron US$ 148 millones, un 5% más que en febrero del año pasado. Además, en el acumulado del año, las exportaciones de celulosa totalizan US$ 277 millones, siendo el principal producto vendido al exterior.

“En 2018, la celulosa por primera vez fue el principal producto de exportación del país. El buen desempeño del precio internacional de la celulosa explica la evolución al alza de este producto desde mediados de 2017”, explicó Uruguay XXI.

En cuanto a los destinos (sin considerar las exportaciones desde zonas francas), en febrero las ventas de Uruguay llegaron a 124 mercados. China sigue siendo el principal destino de las exportaciones con compras que llegaron a los US$ 133 millones, lo que representa un aumento de 18% interanual y una participación de 27% en las ventas del mes.

“En el acumulado anual, el gigante asiático presenta un crecimiento de 8%, explicada en gran medida por mejores ventas de carne bovina, ovina”, indicó el informe.

Las exportaciones a Brasil alcanzaron US$ 87 millones en febrero, 18% del total de las exportaciones del mes, siendo el segundo destino en importancia.

China

Uruguay XXI dedicó una parte del informe a analizar las oportunidades que presenta el principal socio comercial de Uruguay.

En ese sentido, señaló que “las exportaciones uruguayas a China se centran en productos agroindustriales y más del 60% del total corresponde a alimentos. En 2018 la celulosa superó a la carne bovina como principal producto en ese mercado. Por su parte, las exportaciones uruguayas de soja -salvo pequeños flujos excepcionales- se dirigen casi exclusivamente a China. En el último año, la magra cosecha explica la retracción de 53% en las ventas de la oleaginosa al mercado chino”.

“Más allá de los productos tradicionales, líderes de las exportaciones a este destino, cabe destacar el crecimiento experimentado por los productos lácteos, el vino y los productos farmacéuticos”, agregó.

Según Uruguay XXI, “el crecimiento de la economía china determina el dinamismo de sus importaciones y de toda la región. El cambio del modelo implica que el crecimiento se base en el consumo y no tanto en la inversión. Las importaciones son intensivas en un modelo de crecimiento basado en la inversión, y esto explica en parte que las importaciones asiáticas crecerán a menor ritmo en los próximos años”.

“Sin embargo, esto no implica un problema para Uruguay sino que, por el contrario, presenta una oportunidad” porque “gran parte de la matriz exportadora de nuestro país hacia China son alimentos”, afirmó.

“Una reciente encuesta determinó que Uruguay es un destino conocido para 32% de los encuestados en China -particularmente personas vinculadas a los negocios-, ya que han estado o han hecho negocios con el país”, remarcó el informe.

Índice Líder anticipa una contracción

Además de un peor arranque del año para las exportaciones, el Índice Líder de Ceres (ILC) también anticipa una menor actividad en el comienzo del año.

“El ILC se redujo un 0,2%, sugiriendo una posible contracción económica en febrero respecto al mes anterior”, señaló el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) en un comunicado.

“El índice proyecta, con información disponible hasta diciembre, la evolución para el conjunto de la actividad económica en el mes actual”, agregó.

Esta es la segunda baja consecutiva del ILC lo que anticipa una contracción de la actividad económica.

“Este tipo de indicadores no tiene como objetivo principal realizar proyecciones cuantitativas sobre los niveles de la actividad económica, sino dar señales sobre expansiones y contracciones (del nivel de actividad)”, aclaró Ceres.

Por su parte, el Índice de Difusión, que se calcula considerando qué proporción de las variables que integran el ILC evolucionaron favorablemente en el mes, fue de 15%. Esto “indica que sólo una minoritaria proporción de las variables que componen el ILC se comportaron de manera expansiva”, afirmó Ceres.

El centro de estudios, expresó que “predecir contracciones o expansiones del nivel de actividad económica en un trimestre dado implica analizar las variaciones del ILC en el trimestre terminado dos meses antes”.

“A modo de ejemplo, para pronosticar la actividad económica del trimestre terminado en junio es necesario analizar los registros del ILC de febrero-abril, en comparación con el trimestre inmediato anterior (noviembre-enero)”, agregó. “Una variación trimestral positiva anticipa una expansión del producto bruto interno, mientras que una variación negativa anticipa una contracción”, concluyó.

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