TEMA DE ANÁLISIS

Sistema bancario local sólido ante turbulencias de Argentina

El sistema financiero uruguayo tiene un muy buen estado de salud con lo que resulta difícil encontrar puntos de contagio.

Banco Central del Uruguay. Foto: El País
Banco Central del Uruguay. Foto: archivo El País.

La situación en Argentina es complicada y todos los días se escuchan especulaciones sobre las posibles trayectorias de salida que van a implicar momentos muy tristes con un impacto social muy negativo. Cuando se analizan los posibles efectos sobre la economía uruguaya, la primera conclusión es que va a ser muy bajo en comparación a lo que solía ser en el pasado. Los puntos de contacto directo no son tan fuertes en este momento y del análisis de la situación surge que no hay razones como para temer un contagio indirecto.

El impacto directo sobre nuestra economía va a ser más débil que en el pasado porque nuestras exportaciones de bienes a ese país nunca se recuperaron luego de la política de cierre de los Kirchner. De todas formas, hay un fuerte punto de contacto en el área de servicios por el lado de los sectores vinculados al turismo. Si cae el ingreso de los hogares argentinos y los precios en nuestro país quedan altos en dólares, vienen menos visitantes que a su vez gasta menos.

Cuando se observan las corridas cambiarias en el último año y medio se constata que no siempre hubo un impacto sobre nuestro mercado. De todas formas, es sabido que las diferencias de precios en dólares en los dos países son insostenibles durante mucho tiempo. Lo esperable es que luego, entre la inflación y la devaluación en nuestro país, se vuelva a rangos de tipo de cambio real aceptables para el nivel de interrelación que tienen los dos países.

Por el momento no se produjo una corrida bancaria en Argentina. Salieron depósitos de los bancos, pero no se llegó a comprometer la estabilidad del sistema financiero. Si ello ocurriera cabe preguntarnos, ¿cómo puede afectar a nuestro mercado?

El primer canal de transmisión es el directo por el lado de los uruguayos o sus empresas que tienen dinero en el sistema financiero argentino. Pueden ser depósitos en bancos, deuda pública o de empresas, o cuentas a cobrar de relaciones comerciales. Es un canal poco relevante para el total de actividad empresarial que hay actualmente en plaza.

Además de este canal directo, a la luz de lo ocurrido en el pasado hay que considerar la vía indirecta. En ese caso, el problema surgiría si los uruguayos extrapolan la situación argentina a nuestro mercado y la histeria involucrada en una corrida se contagia a nuestra plaza.

El sistema financiero uruguayo tiene un muy buen estado de salud con lo que resulta difícil encontrar puntos de contagio. En primer lugar, no hay bancos propiedad de argentinos en nuestra plaza. Tampoco los bancos uruguayos tienen inversiones significativas vinculadas con el sistema de pagos argentino. Por lo tanto, este canal directo está desactivado.

Otro canal es el de los depositantes argentinos en nuestra plaza. En el contexto de una corrida en su mercado y con la histeria que genera el intentar rescatar los depósitos antes que se tomen medidas que los congelen, es posible que también quieran retirar sus depósitos en nuestros bancos. En este sentido, los depósitos de los no residentes (no hay desagregación por país de residencia) en el Banco República representan el 4% del total y en la Banca Privada el 15%. Son porcentajes muy bajos que no afectan la liquidez de los bancos que es muy buena.

El porcentaje de los depósitos totales a menos de 90 días sobre los activos de los bancos disponibles en el mismo período es del 93% para el Banco República y del 62% para los bancos privados. En los estándares de la gestión bancaria son ratios muy altos que otorgan tranquilidad a los depositantes.

Superada la instancia de la liquidez como riesgo para los bancos se puede considerar la solvencia, o sea la capacidad que tienen para responder las responsabilidades.

En cuanto a los activos, la calidad de la cartera se mantiene aceptable a pesar de que la economía ingresó hace un año y medio en un período casi recesivo. Por su parte, el capital propio en todos los bancos se encuentra muy por encima del mínimo exigido por el Banco Central que es quien los regula. En el Banco República el patrimonio duplica el mínimo y en los privados hay un poco de variabilidad, pero la holgura promedio se ubica en el orden del 50%.

Hay un nivel adicional de protección para los ahorristas en el Fondo de Garantía de Depósitos Bancarios (FGDB) creado por ley a finales del año 2002. Este fondo acumulaba a fines de marzo de 2019 casi US$ 700 millones. Hay una cobertura de los depositantes hasta US$ 10.000 por los depósitos en dólares y 250.000 Unidades Indexadas ($ 1.071.300 a hoy) por los depósitos en moneda nacional.

La cobertura en términos de personas es muy amplia ya que abarca el 99% de los tenedores de depósitos en pesos. En dólares hay más depósitos de mayor valor unitario que tienen por lo tanto cobertura parcial. Igual, el 64% de los depositantes tiene cobertura total.

Por lo tanto, si alguna institución llegara a tener problemas hay un nivel de cobertura adicional en este seguro. Esto serviría claramente como un cortafuego que frene la conducta histérica característica de una corrida. En efecto, si hay cobertura total para gran parte de los depositantes, la necesidad de correr se reduce significativamente.

El contagio de los problemas en Argentina a través del canal financiero por lo tanto no merece una preocupación especial. Prueba de ello es la tranquilidad vivida a lo largo del último año en medio de la fuerte inestabilidad del país vecino. No obstante, en el campo real el país enfrente un shock negativo ante la previsible caída del turismo receptivo, que abarca una serie de actividades todas ellas muy intensivas en mano de obra, que contribuyen de manera muy importante a las finanzas públicas a través de los impuestos que generan. Es desde esta perspectiva donde más preocupa la situación argentina.

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