Estudio

El stock que mira la DGI para evitar un fraude

“¿No nos estarán butifarreando?” se preguntó un exsubdirector de la Dirección General Impositiva respecto a una práctica que llevaba a evadir impuestos y que desde hace algunos años el organismo controla de cerca.

Desde DGI vigilan hace 18 años la evolución del stock de créditos para evitar evasión. Foto: archivo El País
Desde DGI vigilan hace 18 años la evolución del stock de créditos para evitar evasión. Foto: archivo El País

En los últimos 18 años, la Dirección General Impositiva (DGI) ha medido de forma anual la cantidad de stock de certificados de crédito (CC) que están en poder de los contribuyentes (con los que pueden pagar impuestos), para controlar la evolución ya que puede ser una herramienta utilizada para cometer evasión y fraude fiscal.

"Los certificados son un instrumento que ha sido mal utilizado en algún momento por los contribuyentes", señaló Manuel Pereira, contador del Departamento de Estudios Económico-Tributarios de DGI en el marco de las XI Jornadas Tributarias.

¿Qué son los certificados de crédito? Son documentos que tienen los contribuyentes para cancelar obligaciones tributarias y otro tipo de adeudos (tanto en pesos como en dólares). En el caso de DGI se emiten tres tipos: A, B y C, para uso propio del solicitante, endosable con destinatario y endoso libre, respectivamente.

El estudio —que fue presentado por Pereira y la economista Victoria Magallanes— mostró que en los últimos 18 años ha habido un crecimiento en la evolución del stock de CC. Sin embargo, en cuanto a la relación entre el stock y la recaudación total de DGI, la cifra se mantiene constante en el entorno del 34% en los últimos 10 años, señal que indica que el nivel estaría controlado.

En lo que refiere al criterio de análisis, el estudio evaluó el período comprendido entre enero del año 2000 hasta diciembre de 2017 y tomó en cuenta el monto en dinero de los CC que estarían vigentes al último día de cada mes.

Asimismo, el estudio distinguió entre tres tipos de stock: mínimo, refleja el monto de CC que están en poder del contribuyente; medio: además de incluir los certificados en poder de las personas comprenden los que ya fueron emitidos por DGI pero que el contribuyente no ha levantado; máximo, comprende los dos anteriores e involucra a los CC que están por autorizarse o ser emitidos.

Los resultados del informe indicaron que al 31 de diciembre del año 2017, el monto de CC que podrían estar vigentes equivalía a $ 216.361.735.859. Al analizar por tipo de stock, el monto del mínimo fue de $ 8.158.203.777, el stock medio de $ 8.365.552.706 y el stock máximo de $ 10.018.743.798.

"Eso señala que el nivel de stock mínimo representa un 26% de la recaudación total bruta de DGI y tres veces lo que se recepcionó de certificados ese mes, mientras que el máximo representó el 32% de la recaudación total bruta y casi cuatro veces la recepción de CC", explicó la economista Magallanes.

En relación a la evaluación de la participación del stock medio en la recaudación total, el estudio señaló que desde el 2000 al 2003 (año en el que comenzaron a implementaron los certificados de crédito en dólares) el stock representaba solamente el 20% de la recaudación total.

Sin embargo, luego de ese año (y hasta el 2008 inclusive) se situó en una media del 45% y en los últimos 10 años la participación del stock en la recaudación total se ha mantenido estable en un 34%.

"Hay una suerte de estabilidad, de stock controlado de certificados que están en la calle", señaló Magallanes.

Respecto a la evolución del stock total (pesos y dólares), durante el período de 18 años, los tres niveles calculados comparten una tendencia creciente que —según la economista de DGI— es "coherente" y se relaciona con el crecimiento de la recaudación total.

En la presentación del estudio estuvo presente el exsubdirector de DGI, Hugo Vallarino, quien recalcó la importancia de realizar controles en el stock de CC y recordó una anécdota de sus tiempos como funcionario de DGI, en la que junto a un compañero sospecharon de que estaban siendo engañados e inventaron el verbo butifarrear. "¿No nos estarán butifarreando?", se preguntó con su compañero, "¿y sabés quiénes nos butifarreaban? Los frigoríficos. Y a partir de ahí se empezaron a hacer los controles", recordó.

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