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La suba del dólar, entre ruidos coyunturales y fundamentos

El dólar es uno de los precios más sensibles y cualquier movimiento importante que registre, sea al alza o la baja, provoca nerviosismo en la población.

Bancos debieron vender dólares para hacerse de pesos. Foto: Archivo.
Foto: Archivo

En la última semana la cotización de la divisa estadounidense se incrementó 4,2% en el mercado local, lo que como suele suceder ante saltos de tal magnitud en un período tan breve, genera incertidumbres sobre la tendencia futura de una variable tan importante.

El análisis de la evolución y perspectivas de toda variable económica debe efectuarse en base a los fundamentos, pero teniendo en cuenta también factores coyunturales. En el caso concreto del tipo de cambio la coyuntura y los ruidos políticos locales e internacionales son factores importantísimos que deben tenerse en cuenta para entender el comportamiento en cada momento.

En tal sentido, la fuerte suba que experimentó el dólar a lo largo de la última semana hay que entenderla a la luz de las turbulencias financieras que se desataron a raíz de la crisis en Turquía. A su vez la crisis turca hay que analizarla en el nuevo contexto que se está conformando a nivel internacional.

A esos ruidos que provienen desde el exterior deben sumarse los propios problemas que enfrenta la economía uruguaya para dar una explicación al comportamiento observado en los últimos días y poder dar pistas sobre lo que pueda pasar en el futuro.

Los fundamentos indican que Uruguay es un país caro, que debe procesar un ajuste de sus precios relativos y que en el mundo se está acabando el financiamiento barato, todo lo que apunta a un dólar más alto en el mercado local.

El fin del financiamiento barato es el resultado del endurecimiento que se está procesando en la política monetaria de Estados Unidos, cuyo resultado es el gradual aumento que se está procesando en las tasas de interés.

Debido a ello los capitales comienzan a emigrar desde los mercados emergentes, abandonando las posiciones en monedas locales en favor del dólar. Esa mayor demanda por la moneda estadounidense incrementa su valor.

Uruguay no es ajeno a este fenómeno, y los capitales que hasta no hace mucho ingresaban atraídos por mayores retornos relativos que generaban las colocaciones en moneda nacional, dejaron de hacerlo. A su vez, el cambio interno de portafolio de los agentes domésticos a favor del peso finalizó. Desde este punto de vista se agotó el exceso de oferta de dólares, revirtiéndose las presiones a la baja sobre su cotización.

Este nuevo escenario, que indica que el dólar ya no debería retrasarse frente a los restantes precios de la economía, debe completarse con otros cambios permanentes que se están procesando en el mundo relevante para nuestro país.

La fuerte devaluación que experimentó el peso argentino en los últimos meses es un dato fundamental que debe procesar la economía, ya que se trata de un socio comercial muy importante, el principal demandante de nuestros servicios turísticos, por lo que el abaratamiento relativo del vecino nos deja muy mal parados.

En medio de este proceso de ajuste de precios relativos que responden a los fundamentos de la economía, aparecen ruidos que alteran esta tendencia. En los últimos días las noticias tuvieron su epicentro en Turquía con implicancias en los mercados internacionales.

Más allá de las disputas políticas entre el gobierno turco y el de Estadios Unidos, que ya de por sí deberían tener un impacto sobre la economía del más chico, la razón de fondo de las turbulencias se encuentra en los débiles fundamentos que tiene la economía turca y su dependencia del financiamiento externo.

En momentos en que se endurecen las condiciones de acceso al mercado internacional, los países que lo necesitan deben dar señales de que estarán en condiciones de poder hacer frente a esos compromisos.

Si los mercados no lo entienden así, ya sea porque no le creen a esos países o porque directamente las acciones que toman no son las adecuadas, no solo no prestarán sino que llegado el caso desharán las posiciones que mantuvieses en ese país.

Turquía o más cerca Argentina, son economías que dependen fuertemente del financiamiento externo debido a los déficits fiscales y, en estos casos, a los déficits de cuenta corriente.

Esos déficits son el resultado de un exceso de gasto. Si los mercados no están convencidos que los países que acuden a ellos en busca de financiamiento van a adoptar medidas para solucionarlo, no les prestarán. Eso es lo que le está pasando ahora a Turquía y le pasó unos meses atrás a Argentina.

Ya sea por las buenas o por las malas las economías terminan ajustando, pero en el ínterin, si se resisten a un ajuste ordenado, pueden aparecer turbulencias financieras que dependerán del grado de interrelación con los restantes mercados, tal cual asistimos en los últimos días.

Todo ello agrega volatilidad a un mercado que está operando en un contexto de incertidumbres crecientes.

El ajuste de precios relativos en Uruguay está en marcha y el dólar no volverá a los $ 28 que valía poco tiempo atrás.

Pero, esta tendencia de fondo podrá verse sacudida por ruidos que provengan de distintos mercados emergentes donde no se hicieron los ajustes a tiempo.

Como lección, si bien estamos lejos de que se desate una crisis y el país cuenta una liquidez que le permite hacer frente a sus compromisos inmediatos, si no se toman medidas que tiendan efectivamente al abatimiento del déficit, puede verse obligado a un ajuste poco amigable en un futuro no muy lejano.

Jugada la última Rendición de Cuentas todo indica que las medidas en ese sentido se adoptarán a partir del 1° de marzo de 2020.

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