EMISIÓN

Suecia, que va hacia una sociedad sin efectivo, consultó al BCU sobre prueba piloto del e-Peso

El Banco Central (BCU) finalizó a mitad del año pasado un proyecto piloto de emisión de billetes digitales. El gerente de Asesoría Económica, Adolfo Sarmiento, informó que el banco central de Suecia se interesó en los resultados porque están “investigando lo mismo”.

La aplicación e-Peso ya se puede descargar desde Google Play o la App Store. Foto: F. Ponzetto
La aplicación e-Peso se puede descargar desde Google Play o la App Store. Foto: F. Ponzetto

El Banco Central (BCU) realizó entre noviembre de 2017 y mayo de 2018 un plan piloto con la emisión de billetes digitales denominado e-Peso. Ahora se encuentra analizando cómo proseguir con este proceso de transformación en su rol de emisor de dinero, tras analizar los resultados de la experiencia.

Esa evaluación era “esperada” por el banco central de Suecia, que “se acercó” porque “viene investigando lo mismo pero no habían hecho plan piloto” para la corona electrónica (su moneda digital), informó Adolfo Sarmiento, gerente de Asesoría Económica del BCU.

Al participar de un panel en las Jornadas de Telecomunicaciones, destacó que el e-Peso “nos puso en el mapa mundial, porque somos de los pocos bancos centrales” que apostaron por emitir billetes digitales.

Los resultados del proyecto local fueron “comentados” con las autoridades de Suecia, que están en un proceso distinto al de Uruguay. El diario New York Times reflejó en una nota a fines de 2018 que el país escandinavo es de los que más rápido avanza en la eliminación del efectivo, y por ejemplo la mitad de los comerciantes predice que dejará de aceptar billetes físicos antes de 2025.

Pero esa velocidad preocupa a las autoridades, que antes impulsaban la modificación a lo digital pero debieron pedir a los bancos que continúen vendiendo billetes y monedas hasta poder dimensionar los impactos de este cambio de era.

Es que por un lado hay parte de la población -un millón de personas en un país con 10 millones de habitantes, según la Organización de Jubilados Suecos- que no está adaptada a las nuevas tecnologías, y también preocupa la seguridad del sistema ante fallas eléctricas, hackeos o una guerra.

En el caso de Uruguay, Sarmiento señaló que “aún vemos en la población, aunque está cambiando, que hay una necesidad de tener efectivo por diversas razones”. En ese sentido, subrayó que el BCU emite dinero “para la población” y debe “entender” esa demanda, pero también a quienes desean “tener a Juana (de Ibarbourou, cuya figura aparece en los billetes físicos de $ 1.000) en su celular o billetera digital”.

Entre enero y marzo el BCU había comprado US$ 500,8 millones para ponerle un “piso” al dólar. Foto: Darwin Borrelli
Banco Central del Uruguay. Foto: Darwin Borrelli

Mientras se aguarda que “la población madure” en la transformación hacia medios digitales, la idea “probablemente es combinar las distintas formas de dinero”. Lo que sí tiene claro la autoridad monetaria es que “para estar preparados” para la era digital “debemos empezar a trabajar desde ya”.

El plan piloto del e-Peso incluyó solo a usuarios de telefonía de Antel, quienes podían en una red de cobranza adquirir un monto de dinero que se le cargaba en la aplicación. Esos billetes electrónicos le permitían comprar en 80 comercios adheridos y se llegaron a registrar 5.536 personas.

Hacia adelante, el gerente de Asesoría Económica del BCU anticipó que si se quiere “escalar” en la dimensión del proyecto “hay que empezar probando, no es hacer un piloto y después a la cancha, entendemos que hay que ir paso a paso”.

“Ahora estamos viendo cuáles son las etapas de desarrollo que se siguen. Si incluir más agentes financieros como los bancos, que no estuvieron (en el piloto), y determinar los objetivos de política monetaria a perseguir”, indicó Sarmiento.

Detalló que la experiencia con el e-Peso permitió “aprender mucho sobre ciberseguridad”, ya que “quizás el riesgo más importante de estos negocios son los ataques a los sistemas de información”, lo que para un banco central “es como que le falsifiquen un billete”.

El otro tema informático a atender es la capacidad del sistema para procesar los pagos: “Si le queremos dar al dinero emitido electrónicamente la misma funcionalidad que al dinero en el bolsillo, la belleza está en la cancelación automática, y (eso no ocurre) si tengo problemas y no puedo pagar”, concluyó Sarmiento.

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