Mal augurio

Supermercados con ventas estancadas y temen quedar “sin oxígeno” por peor temporada

En el último año se deteriora confianza del consumidor y sus expectativas.

Retail: el seminario se realiza anualmente y tiene como objetivo reunir a los principales actores del sector y discutir el panorama actual. Foto: Fernando Ponzetto
Retail: el seminario se realiza anualmente y tiene como objetivo reunir a los principales actores del sector y discutir el panorama actual. Foto: Fernando Ponzetto

Hay palo para todo el mundo", así comenzó la exposición del director de la Asociación de Supermercados (ASU) y subdirector de Grupo Disco, Hugo Avegno, en el Seminario Retail realizado ayer. El ejecutivo presentó los últimos datos respecto a la actividad comercial en los grandes supermercados y señaló que el sector vive "una realidad de estancamiento".

La encuesta mensual de Actividad Comercial en Grandes Supermercados —que realiza la ASU desde hace más de una década junto con la consultora Deloitte— demostró que el sector registró un estancamiento en las ventas en el primer semestre del año.

Teniendo en cuenta la adquisición en locales preexistentes y nuevos locales, en términos de volumen, las ventas de los grandes supermercados subió 0,1% entre enero y junio de 2018 en comparación con el mismo período del año pasado. La encuesta de Deloitte deflacta en base al Índice de Precios de Supermercados (IPS) en Alimentos y Non-Food (todo lo que no es alimentos), y no en base al Índice de Precios del Consumo.

En lo que respecta a la categoría Alimentos —la actividad principal de este tipo de empresas— se registró una caída del 1% en las ventas. "Estamos cayendo de menos a más, en junio caímos casi un 2% y el aviso es que en julio y agosto esto fue igual o peor", comentó Avegno y agregó que "en casi ocho años esta categoría se ha encarecido tres puntos (porcentuales)".

En relación a los productos no alimenticios, la encuesta reflejó que, en promedio, esta categoría representa 15 puntos de las ventas de los grandes supermercados, dependiendo del formato y del local. "Estos productos sí se han abaratado enormemente en la última década, es cierto que desde mayo subieron pero siguen siendo muy baratos en términos relativos respecto a la categoría Alimentos", explicó.

Las ventas de esta categoría registraron un aumento del 4,8% en el semestre, crecimiento que se explica básicamente por el impulso del Mundial de Rusia 2018 (aumentaron 11% en junio). "Cada vez que hay un Mundial, crecen las ventas de televisores entre un 40% y un 50%; por suerte la FIFA no nos cobra ninguna comisión porque eso nos salvó parte del semestre y parte de este último trimestre", dijo Avegno.

Si bien la realidad del sector atraviesa actualmente un período de estancamiento, las buenas temporadas de verano de enero y febrero de los dos últimos años, ayudaron a paliar la situación negativa.

"Fueron las mejores temporadas de los últimos 15 años, porque la relación cambiaria jugó a favor pero ahora eso se terminó", indicó el director de la gremial de supermercados y añadió que tras la devaluación de las monedas argentina y brasileña, Uruguay estará alrededor de 25% más caro que en enero pasado. "Vamos a arrancar el 2019 sin el empujón inicial de una buena temporada. Nos vamos a quedar sin aire, sin oxígeno de entrada ya en enero y febrero. Y si encima nos meten piquetes ahí cerrá y vamos", sentenció.

Por otro lado, el director de ASU se mostró crítico con el sistema de ventas online. "No ganamos un mango con el e-commerce y nos da un trabajo bárbaro" comentó. Además, dijo que veían en Mercado Libre un socio para vender, pero no lo hicieron por sus "altísimos" aranceles. Señaló que el e-commerce "empieza a pegar fuerte" sobre todo en el segmento de Non-Food.

El supermercadismo también registró una tendencia a la baja continua en lo que respecta al ratio de ventas por metro cuadrado. "Este ratio es esencial para nosotros, pero las ventas no nos acompañan", dijo.

Las críticas de Avegno también estuvieron dirigidas al gobierno y a los bancos emisores de tarjetas de débito. Sobre este punto afirmó estar "completamente" de acuerdo con la ley de Inclusión Financiera, aunque criticó con dureza los aranceles que las instituciones financieras cobran por las ventas realizadas con tarjeta de débito.

Respecto al porcentaje de ventas realizadas con débito, el director de ASU destacó que desde que comenzó a regir la ley en agosto de 2014 hasta ahora, las ventas con tarjetas de débito pasaron a representar el 36% de las ventas totales. Mientras que en junio de 2014 solo un 32,89% correspondía a pagos con medios electrónicos, en junio de este año esa cifra ascendió a 62,71%.

"La inclusión financiera fue y es exitosa, duplicamos por ocho nuestras ventas con tarjetas de débito", indicó, "pero no pidan que se dividan por ocho los aranceles que mis amigos de los bancos cobran por las tarjetas de débito", señaló.

Si bien reconoció que la inclusión financiera implicó un "rápido y exitoso" cambio cultural en los uruguayos, advirtió que es "necesario" para el comercio que continúe la baja de aranceles de los bancos.

"Antes de lanzar la ley se hizo un acuerdo entre los emisores y el equipo económico, ese acuerdo tuvo un problema (y es que) debió haber sido tripartito, debió de haber estado el comercio" y añadió que hace cuatro años le sugirió al equipo económico del gobierno que: "La próxima vez que nos metan la mano en el bolsillo, llámennos por lo menos".

Retail

Entre los más de 13 disertantes del Seminario Retail, expuso el director de Economía de Equipos Consultores, Alejandro Cavallo, quien presentó los principales datos del Índice de Confianza del Consumidor —elaborado por la Cátedra Sura de la Universidad Católica y la consultora Equipos— y el Monitor Demanda Retail, también de dicha consultora.

El economista indicó que en el último año se deterioró la confianza de consumidor al igual que sus expectativas y que "lo que más se ha deteriorado es la predisposición de la compra de bienes durables".

Señaló que disminuyó la participación de mercado de los supermercados en relación al lugar donde los consumidores hacen la compra más importante del mes, al tiempo que aumentó en los formatos chicos (almacenes, minimercados).

Cavallo manifestó que las personas prestan más atención a los precios, a las promociones y demuestran menor fidelidad a las marcas. Respecto al e-commerce, si bien se registró un "aumento apreciable en las búsqueda de precios online", eso no se vio reflejado luego en las compras efectivas.

"Los indicadores dicen que vamos a seguir teniendo desaceleración, con caídas incluso en rubros importantes del consumo privado. Aunque el ciclo electoral puede ayudar a moderar esta perspectiva negativa", concluyó.

"Hijas de la inclusión"

El director de la Asociación de Supermercados, Hugo Avegno, admitió que debido a la ley de Inclusión Financiera, uno de los principales cambios que pudieron hacer fue la implementación de las autocajas, las denominadas "Self Check Out". Este tipo de cajas tienen como característica principal que uno es su propio cajero. Para Avegno, estas cajas son "hijas de la inclusión financiera", ya que no hubiese sido posible su implementación de no haber sido por el aumen-to de personas que compran con tarjetas de débito. "Antes no era rentable instaurar este sistema, pero ahora que los medios electrónicos de pago representan más de dos tercios de nuestras ventas, sí lo es", explicó Avegno y dijo que hay locales del grupo donde más del 25% de las ventas se realizan por ese tipo de cajas.

Oddone: "Consumo pierde peso" por contexto económico

Gabriel Oddone. Foto: Marcelo Bonjour
Gabriel Oddone. Foto: Marcelo Bonjour

El economista y socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone, fue el primero en exponer en el Seminario Retail realizado ayer en el Hotel Radisson. Su disertación estuvo centrada en explicar el escenario económico uruguayo actual, los principales desafíos, las realidades de Argentina y Brasil, y cómo todos esos factores inciden en los sectores que están relacionados directamente con el consumo privado.

Según el economista, en el último año y medio el consumo fue el "principal motor" de crecimiento, el factor que más contribuyó a que el Producto Interno Bruto (PIB) tuviera registros "muy positivos". Explicó que ese alto registro en el consumo estaba asociado "fuertemente" a dos cosas: los altos ingresos en dólares (y en crecimiento), y a lo caro que estaba en ese entonces el país vecino para los uruguayos.

"Sabíamos que esa situación era frágil porque era altamente dependiente del tipo de cambio argentino", indicó Oddone.

Sobre las razones por las cuales la tendencia de altos índices de consumo "no tiene chances de subsistir", el economista enumeró dos factores principales: la situación "delicada" del mercado laboral y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios en dólares. "Hay 50.000 empleos menos y aproximadamente 15.000 personas que han salido del mundo del trabajo", señaló. Y añadió que "la menor cantidad de empleados sumada al menor poder adquisitivo percibido por los salarios en dólares, genera un cambio en los hábitos de consumo, principalmente en los bienes de consumo durables", tales como los automóviles o electrodomésticos.

"Somos menos optimistas respecto al consumo en relación al pasado reciente, porque ni el empleo ni los salarios van a ser factores que vayan a dinamizarlo", concluyó.

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