Dijo que jugó a “aguafiestas” y que ve aspectos positivos del actual gobierno

Talvi: economía "repleta" de desequilibrios; se corrige rumbo

Desalineada y en franco enfriamiento. Así describió a la economía y la situación financiera que recibió el gobierno de Tabaré Vázquez, el director académico de Ceres, Ernesto Talvi.

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En su exposición, Talvi mencionó a Seregni, Sanguinetti y Salvador Allende. Foto: F. Flores

La actualidad exige precaución, aunque todavía no hay motivo de preocupación dijo y afirmó que a nivel macroeconómico, el presidente recibe un país "repleto" de desequilibrios.

Talvi realizó ayer su exposición sobre la situación económica y política de Uruguay y allí enumeró una serie de "herencias" negativas que recibió la actual administración, como así también señaló una serie de desafíos a llevar adelante y aspectos que el gobierno está realizando con buen tino.

El economista sostuvo que el gobierno recibió una economía en franco enfriamiento, con todos los componentes de la demanda creciendo a tasas muy por debajo de las que crecieron antes, con las exportaciones en volumen físico ya sin crecimiento y en dólares cayendo a razón de 15%, con desaceleración de la demanda, enlentecimiento de la actividad económica y freno en el ritmo de importaciones.

"La combinación de enfriamiento, recesión en algunos sectores, la baja de precio de los productos primarios, ha llevado a que los procesos de concurso estén en los niveles más altos de los últimos años. Varias empresas cerraron y por primera vez desde 2002 estamos viendo una tendencia a que el desempleo aumente", sostuvo Talvi.

A la situación interna le sumó focos de tensión externos. Allí enumeró a la "inminente" suba de las tasas de interés en Estados Unidos que "puede acelerar el proceso de repliegue de los capitales de los países emergentes a los desarrollados"; la crisis de Grecia "por ahora resuelta"; turbulencias financieras en China; tensión a la baja de los precios de los commodities; una posible pérdida del grado inversor de Brasil y una incertidumbre electoral en Argentina.

Desequilibrios.

En ese contexto, Talvi enumeró las "herencias" negativas vinculadas a la gestión. En materia macroeconómica señaló un "tremendo deterioro del desequilibrio externo" traducido en que el país gasta más de lo que genera por concepto de ingresos.

Luego se refirió al desequilibrio comercial donde hubo un "tremendo enfriamiento del ritmo de las crecimiento de las exportaciones que no se acompasó con una desaceleración concomitante del ritmo de crecimiento de importaciones".

Otro de los desequilibrios que marcó fue un fuerte desalineamiento de los salarios privados. Allí indicó que durante los años de bonanza los salarios crecieron de acuerdo con los fundamentos que la economía permitía que lo hicieran. "En el enfriamiento, los salarios se desalinearon y crecieron dos veces y media por cada punto porcentual que debieron haber crecido de acuerdo a los fundamentos de la economía", dijo Talvi.

Un nuevo desalineamiento enumerado fue en el precio de las tarifas públicas. "Durante el boom, las tarifas estuvieron al precio que —con las ineficiencias del caso y sobrecosto— garantizaba que las empresas del Estado tuvieran superávit. Cuando nos desalineamos, desacomodamos a las empresas del Estado que ahora tienen déficit en vez de superávit", afirmó.

Y continuó: "como resultado de que se desalineó la política fiscal, salarial y tarifaria, se nos desalineó también la competitividad". Añadió que "en materia macroeconómica este es el país que recibe Vázquez; un país repleto de desequilibrios macroeconómicos por uno y otro lado, en medio de un contexto más complejo y una economía en franco enfriamiento".

Retos y buenos pasos.

Tres son los desafíos fundamentales para Talvi: restablecer los equilibrios macroeconómicos para mantener la solidez financiera y la estabilidad económica; hacer rodar el proceso de crecimiento con inclusión social y reducir los niveles de inseguridad ciudadana.

Sobre lo actuado remarcó la coherencia de algunos planteos que ya efectuó el gobierno.

"No estamos de acuerdo con eso de que pasaron 100 días y no ha pasado nada", dijo. Como aspectos positivos sostuvo que los lineamientos salariales que estableció el Poder Ejecutivo para la negociación en los Consejos de Salarios están "totalmente alineados con las nuevas pautas de la economía" y también valoró positivamente que se hayan desvinculado —en los salarios privados— los aumentos nominales de la inflación.

Sobre la suba de precios expresó que se propone continuar con la política contractiva del Banco Central para combatirla, algo que es necesario "porque nos fuimos de mambo con la inflación".

Igualmente, no señaló al acuerdo de precios como una medida efectiva para ese combate, ya que previo a su aplicación se producen remarques en los valores de los artículos alcanzados por ese acuerdo.

Cuestionó recurrir a las reservas para financiar inversión, algo "imprudente" que plantearon sectores del Frente Amplio, pero sin aceptación en el Poder Ejecutivo.

Por último, sostuvo que la situación económica exige precaución, aunque no hay aún motivo de preocupación. Utilizó varios minutos a destacar que Ceres advirtió del contexto más adverso y fue un "aguafiestas".

En la educación "habrá más de lo mismo".

En uno de los aspectos donde el director de Ceres se mostró más pesimista fue en la educación, donde señaló que en este período "habrá más de lo mismo". Indicó que el ciudadano promedio de Uruguay ente 18 y 25 años tiene el equivalente a 8 años y medio de educación formal (ajustada por calidad educativa), cuando según estimaciones de Ceres deberían ser 11 años y aún así se estaría a una carrera universitaria entera de diferencia con los países pequeños y desarrollados.

Eso se debe, dijo Talvi, a que Uruguay tiene un problema grave de deserción en el segundo ciclo de Secundaria (solamente el 48% de los jóvenes entre 18 y 25 años tiene Secundaria completa) y a las deficiencias en materia de calidad educativa —que se evidencian en los resultados de Uruguay en las pruebas internacionales— que resultan en que uno de cada dos jóvenes carece de las destrezas mínimas para insertarse en el mercado laboral.

El experto dijo que si bien comparte la necesidad de un mayor gasto por alumno en educación (refiriéndose a la pretensión del gobierno de llevar el presupuesto educativo a 6% del Producto interno Bruto en 2019), ello no puede darse sin alterar antes significativamente aspectos clave del funcionamiento del sistema de educación pública para asegurar buenos resultados, porque en la última década se volcaron una gran cantidad de recursos adicionales sin que ello se haya traducido en mejores resultados académicos.

Remarcó que el grado de coherencia entre las definiciones y las necesidades del país en materia educativa es nulo, en tanto estimó la factibilidad como muy alta. "Siempre es perfectamente factible no hacer nada", dijo.

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También hizo preguntas retóricas sobre Ancap.


Dentro del variado espectro de temas que tocó ayer Talvi también se refirió a la gestión de Ancap. Allí preguntó: "¿qué lógica empresarial ha llevado a Ancap a transformarse en un holding compuesto de 13 empresas, siete de las cuales daban pérdida en 2013 y una de ellas, Pamacor S. A., según el balance de Ancap tiene como objetivo principal la explotación y exploración de recursos minerales y en 2013 tenía un único empleado y perdió $ 373.000?".

También preguntó por qué Ancap le abona el bioetanol a ALUR entre 3 y 4 veces el valor de importación y si puede una empresa del Estado —por sí y ante sí— otorgar un subsidio de esa magnitud sin aprobación parlamentaria. Además también mostró su interés en conocer las causas que llevaron a Ancap a aumentar 36% su cantidad de empleados en los últimos 10 años, muy por encima de otras empresas públicas. Señaló que, actualmente, son 3.000 los funcionarios de Ancap, sin contar los empleados de empresas subsidiarias.

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