MARÍTIMAS

El tránsito paraguayo en “Jornadas Portuarias” expuesto por operador

Emilio Ohno, en representación de la Cámara del Transporte Fluvial, hizo una interesante exposición en las recientes Jornadas Portuarias organizadas por la Asociación Uruguaya de Derecho Marítimo.

Emilio Ohno. Foto: archivo El País.
Emilio Ohno. Foto: archivo El País.

Bajo el titulo Puerto de Montevideo: ¿eslabón perdido de la cadena logística? el Ing. Emilio Ohno en representación de la Cámara del Transporte Fluvial y operador marítimo fuertemente vinculado a los ámbitos paraguayos hizo una interesante exposición en las recientes Jornadas Portuarias organizadas por la Asociación Uruguaya de Derecho Marítimo 23/24 de Julio pasado. De la misma hemos extraido los siguientes conceptos por su vinculación directa con nuestro medio:

“Por lo tanto, todos los puertos en el mundo son parte de la cadena logística de las mercaderías, y el puerto de Montevideo no escapa a esta realidad. Lo sufrimos en Montevideo en el 2017, con la crisis de los contenedores de tránsito paraguayos, había en el fondeadero de 10 a 15 buques esperando para operar en descarga y carga, por períodos que a veces superaban los 30 días lo que ocasionaron pérdidas para los armadores Paraguayos de millones de dólares. Esto fue lo que motivó que trasladaran las operativas de los contenedores en tránsitos Paraguayos al puerto de Buenos Aires”.

En otra parte el Ing. Ohno dijo que “ El Puerto de Montevideo, es un engranaje de la cadena logística vital de la economía del Uruguay, sin el puerto no es posible llevar adelante proyectos de desarrollo económico y comercial y menos la producción agro-industrial. Esto tan fácil de entender aunque difícil de acuñar en los ámbitos gubernamentales y aún políticos, parece ser en tiempos actuales un escenario que se ha simplificado para olvidarlo o arrinconarlo, seguramente por no entenderlo o peor aún repulsarlo por su complejidad.

Uruguay es un país con muy limitada mentalidad naviera, los pocos intentos recientes de inversores privados que han enarbolado la bandera Uruguaya se han fundido o abandonado el rubro, por problemas de altos costos laborales, sindicatos muy perversos, pocas facilidades portuarias e ineficiencias. (Platense, Nobleza, Naviport, Cacciola, etc).

“Recordó históricamente que “solo en dos oportunidades los hombres de nuestra República realmente se ocuparon del puerto de Montevideo, de su valía y captaron su trascendencia dándole la máxima prioridad.

La primera, cuando el poder político viendo su competencia en Buenos Aires decidió en 1897 la construcción de sus muelles. Aquellos hombres fueron tan audaces y creativos que incluso además de construir un formidable puerto, en 1901 avanzábamos en sus calados hacia los 10 metros de profundidad la cual se ha mantenido vigente hasta la actualidad.

La segunda oportunidad, fue cuando en 1992 el presidente Luis A. Lacalle, respondiendo al clamor popular y de la comunidad portuaria salió al rescate del puerto que durante medio siglo había estado sumergido en la anarquía total. Fue gracias a la famosa Ley de Reforma Portuaria que no sólo desmonopolizó al puerto de Montevideo, sino que además se lo lanzó a un rápido desarrollo operativo y comercial y se lo hizo avanzar con multitud de proyectos de inversión -que sin esa ley no habrían recalado en el puerto de Montevideo ni empresarios ni barcos; fue un tiempo histórico que generó un formidable flujo de negocios y de empleos para coadyuvar fuertemente al desarrollo comercial del país.

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