UN VECINO COMPLICADO

Tras la tregua cambiaria, Argentina espera reactivarse

La calma llegó al dólar, pero aún falta para que la economía se recupere.

Dólar. En las últimas semanas su precio osciló en torno a los 37 pesos argentinos, lejos del récord de 41,94. Foto: Reuters.
Dólar. Su precio osciló en torno a los 37 pesos argentinos. Foto: Reuters.

La tregua cambiaria se consolida en Argentina. Lejos del récord de 41,94 pesos argentinos alcanzado el 28 de septiembre pasado, la cotización del dólar osciló en las últimas semanas en torno a los 37 pesos argentinos. Cumplido el primer objetivo de ponerle un freno a la corrida iniciada en abril, el gobierno de Mauricio Macri apuesta ahora a que la economía empiece a dar señales de recuperación a partir del segundo trimestre del año próximo, cuando ya esté lanzada la campaña para las elecciones presidenciales de octubre.

“Todavía falta para llegar al piso de la caída y el último trimestre de este año aún será bastante duro. La recuperación empezará en el segundo trimestre de 2019 impulsada por la cosecha agropecuaria, pero el consumo demorará más en reaccionar. Los salarios recién le van a volver a ganar a la inflación en términos interanuales a partir de agosto”, dijo a El País Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina.

Por ahora, los efectos de la volatilidad cambiaria y de la dura estrategia para aplacarla (fuerte alza de las tasas de interés y severo ajuste fiscal) continúan golpeando sobre la economía real. En septiembre, la industria se desplomó 11,5% interanual -el peor descenso desde mediados de 2009-, y la construcción cayó 4,2%, la mayor disminución en 20 meses. Las ventas de autos, en tanto, se derrumbaron 38,5% interanual en octubre, y las escrituras de inmuebles en Buenos Aires descendieron 41,2% en septiembre con respecto al mismo mes del año pasado.

Con una caída del poder adquisitivo de los salarios del sector privado estimada para este año en torno al 11% -la más elevada desde 2002-, el descenso de las ventas alcanza incluso a los productos de la canasta básica. Según el consenso de las consultoras que miden el consumo en supermercados, a lo largo del año la disminución de las ventas rondará el 2%.

A las puertas de ingresar a un año electoral en el que se definirá la reelección de Macri, la economía aún está lejos de convertirse en una aliada para el gobierno. En octubre, el Índice de Confianza del Consumidor, que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, registró un derrumbe del 36,1% con respecto al mismo mes del año pasado.

Recuperación lenta.

Para revertir ese panorama, el objetivo prioritario del gobierno es que, consolidada la estabilidad cambiaria, la inflación comience a desacelerarse. Tras las alzas del 6,5% en septiembre y 5,4% en octubre, los sondeos preliminares indican que el índice de inflación rondará el 3% en noviembre y diciembre. Para el primer cuatrimestre del año próximo, las consultoras prevén subas de entre el 2% y el 3% mensual.

“En términos del consumidor, la recuperación comenzará a sentirse a partir del segundo trimestre de 2019. El grueso de los aumentos que surgirán de las negociaciones paritarias está concentrado en los meses de abril y mayo, y, para entonces, se espera también un descenso considerable de la inflación”, señaló a El País Gabriel Zelpo, economista jefe de la consultora Elypsis.

A la esperada recuperación de los salarios privados se suma la de las jubilaciones. Este año, el incremento será del 28,4%, muy por debajo de una inflación proyectada por encima del 45%. Sin embargo, dado que el monto de las jubilaciones se ajusta por la inflación pasada, para 2019 se proyecta un alza en torno al 40%, superior al alza de los precios estimada entre 25% y 30% anual.

El mismo cálculo de actualización de las jubilaciones se utiliza para prestaciones sociales como la Asignación Universal por Hijo, un beneficio mensual que perciben 4 millones de niños y adolescentes en Argentina.

Aún así, la recuperación del mercado interno promete ser tenue dado el ajuste fiscal en marcha para cumplir con la meta de déficit primario cero acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En la misma línea, si bien la industria podría beneficiarse de una mayor demanda brasileña, las tasas de interés continuarán en niveles elevados para limitar la cantidad de pesos en circulación.

Ante eso, el mayor impulso promete llegar del campo, si se confirman las proyecciones de una cosecha récord. El gobierno espera que alcance las 140 millones de toneladas, un 25% más de las 112,4 millones del último ciclo, que fue afectado por una severa sequía.

Tras la tormenta cambiaria, la economía argentina está en pleno recuento de daños. Las proyecciones son algo más optimistas para 2019, pero esas expectativas deberán convivir con los factores de inestabilidad que suelen resurgir en Argentina durante los años electorales. Para 2020 además, deberá enfocarse en el financiamiento ya que tendrá pocos desembolsos del FMI por delante.

Y además del campo, ¿qué?

Sin ser la producción agropecuaria, ¿qué otros sectores pueden mejorar? “Además del campo, hay otros sectores que ya están mostrando un mejor desempeño, como las economías regionales, la producción de petróleo y la pesca. Pero la incertidumbre electoral hará que no se pueda tener una recuperación en V, esto es, una fuerte caída y una rápida recuperación. Muchos planes de inversión y planes de consumo de largo plazo de las familias se van a retraer. Con eso, todo indica que habrá recuperación de la economía en 2019, pero será lenta”, señaló a El País el economista jefe de la consultora Elypsis, Gabriel Zelpo.

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