Mundo global y sus consecuencias

La "turbulencia" turca pega al barrio y otra vez salta el dólar

El efecto se sintió mayormente en Argentina y se vio algo en Uruguay.

Erdogan: inversores no confían en su intervención. Foto: AFP
Erdogan: inversores no confían en su intervención. Foto: AFP

En mayo y junio fue la "tormenta" financiera argentina, ahora en agosto es la "turbulencia" turca la que agita (en mayor o menor medida) los mercados de todo el mundo. Los más golpeados son los emergentes —los inversores suelen salir de ellos e irse a monedas de refugio como el dólar o el franco suizo— y dentro de ellos, los que están en una situación más débil, como Argentina.

La lira turca se ha desplomado por las preocupaciones sobre la intervención creciente del presidente Tayyip Erdogan en la economía y el deterioro de las relaciones con Estados Unidos (cuyo presidente Donald Trump anunció duplicará los aranceles a las importaciones de acero y aluminio del país euroasiático).

Ayer, la profundización de la crisis cambiaria de Turquía hizo caer a las acciones en los mercados internacionales y a las divisas de los países emergentes, al mismo tiempo que subían los precios de los bonos alemanes y otros activos de refugio.

Uno de los más golpeados es Argentina. En la jornada, el dólar cerró a 30,68 pesos argentinos, un alza del 2,9% con respecto al viernes y de casi 10% en una semana.

Al contexto de inestabilidad global provocado por la crisis en Turquía se sumaron varios componentes locales, como la decisión del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de suspender la subasta diaria de US$ 50 millones que oficiaba como dique de contención a la demanda de divisas y el anuncio de un programa que acelerará a partir de hoy la cancelación de las Lebac, los títulos que emite el BCRA para quitar pesos argentinos del mercado.

El stock de Lebac, que creció en los últimos años de manera exponencial hasta alcanzar en la actualidad unos 950.000 millones de pesos, (US$ 31.000 millones), se transformó en una creciente fuente de inestabilidad cambiaria en Argentina.

"El desarme del stock de Lebac es algo en lo que venían trabajando el gobierno y el BCRA con los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Dado que persistía la incertidumbre cambiaria, quisieron acelerar el desarme para despejar ese tema definitivamente de la agenda. La mitad del stock, que está en poder de los bancos, no genera incertidumbre cambiaria debido a que por normativa no se pueden dolarizar. Pero la parte que está fuera de las entidades financieras, en manos de fondos comunes de inversión e inversores minoristas, sí puede pasarse a dólares de manera muy fácil porque son títulos con mucha liquidez", dijo a El País Gabriel Zelpo, economista jefe de la consultora Elypsis, en Buenos Aires.

El esquema de eliminación de las Lebac entrará en vigencia a partir de hoy. Por un lado, los bancos no podrán renovar su stock de Lebac. A cambio, se les ofrecerá otros títulos como Notas del Banco Central (Nobac) a un año de plazo y Letras de Liquidez (Leliq). Por el otro, los emisores no bancarios no podrán renovar el total de sus Lebac dado que el monto que se ofrecerá en cada licitación mensual será menor al que vence.

"A los inversores no bancarios se les ofrecerá invertir en otros instrumentos como Letras del Tesoro en pesos. Pero habrá una porción que seguramente irá al dólar. Para eso, el BCRA licitará mañana (por hoy) US$ 500 millones. Está claro que la autoridad monetaria está generando una salida para quienes quieran irse a dólares", señaló a El País Eric Ritondale, economista jefe de la consultora EconViews, en Buenos Aires.

La oferta fue consensuada con el FMI. El organismo había impuesto severas restricciones al uso de reservas cuando se suscribió en junio pasa-do el acuerdo stand-by por US$ 50.000 millones para Argentina. Pero, ante la persistencia de la incertidumbre cambiaria, el Fondo dio ahora el visto bueno para que la autoridad monetaria argentina utilice parte de sus reservas solo con el objetivo de desmontar una fuente de inestabilidad como la conformada por las Lebac. Con un rendimiento del 46% anual en pesos, la refinanciación de ese stock se volvía una tarea cada vez más ardua.

En todo caso, el stock de Lebac es una de las herencias que dejó el vertiginoso proceso de endeudamiento de los dos primeros años de la gestión de Mauricio Macri para financiar el rojo de las cuentas públicas heredado del gobierno de Cristina Kirchner. En 2016 y 2017, para que el ingreso de divisas por deuda no atrasase más el tipo de cambio, el BCRA, bajo la gestión de Federico Sturzenegger, emitió pesos y compró al Tesoro parte de esos dólares. Ese esquema sirvió para incrementar las reservas en poder del Central —unos US$ 57.000 millones en la actualidad—, pero, al mismo tiempo, la emisión de pesos dio más combustible al alza de los precios. Para que la emisión monetaria no impulsara aún más la inflación, el BCRA fue retirando pesos del mercado mediante la oferta de Lebac a tasas elevadas.

La estrategia fue conformando una bola de nieve que empezó a rodar cuando cambiaron las condiciones de financiamiento internacional para Argentina.

"No pasó lo peor en Argentina. Por dos motivos. Los fundamentos macro siguen siendo débiles, un elevado déficit fiscal, un elevado déficit de cuenta corriente, generan una incertidumbre sobre el futuro de la economía argentina" y "hay un marcado stress sobre el mercado cambiario", dijo ayer el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone.

¿Y Uruguay?

En el mercado local, el dólar interbancario subió por cuarta jornada consecutiva, 0,98% esta vez, para cotizar a $ 31,432 en promedio.

En lo que va del mes, la moneda estadounidense se incrementa 2,88% y en lo que va del año 9,28%. El proceso de fortalecimiento del dólar ha sido más tranquilo que en los vecinos: en Brasil aumenta 17,59% y en Argentina sube 60,46%.

"Es una de las variables que explica la pérdida de competitividad que se acentúa y nos hace perder empleos, empresas e inversiones. Nos obliga a intentar generar infructuosos salvatajes milagrosos que no llegan a buen puerto; el problema de competitividad es general no puntual", dijo el presidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara.

Es el 5° socio de Uruguay y las ventas se frenan

En los siete primeros meses del año, Turquía se posiciona como el 5° destino de las exportaciones uruguayas de bienes (detrás de China, Brasil, Estados Unidos y Argentina), con US$ 151 millones. Las ventas a ese destino crecieron 63,7% en los primeros siete meses del año frente al mismo período de 2017, según datos del Instituto Uruguay XXI. La exportación a Turquía es casi que de un único producto: ganado en pie. De hecho, el 83% del ganado en pie exportado en lo que va del año tuvo como destino ese país, según datos de Cibils-Soto Consultores. Algunos operadores del mercado uruguayo señalaron que los negocios para venta de ganado a Turquía se han frenado a raíz de la turbulencia cambiaria. La fuerte caída de la moneda turca hace inviable los negocios de comercio exterior. "Observamos un mercado que está con un signo de interrogación grande, viendo qué pasa semana a semana", dijo el director de Agro Oriental, Christopher Brown a Valor Agregado, de radio Carve.

Un problema cambiario que puede llevar a recesión y crisis bancaria

"La caída de la lira, que comenzó en mayo, ahora parece que empujará a la economía turca a una recesión, y bien puede desencadenar una crisis bancaria", dijo Andrew Kenningham, economista jefe global de Capital Economics. "Este sería otro golpe para los activos de mercados emergentes", añadió.

El economista Aldo Lema dijo ayer en su cuenta de Twitter que la crisis turca se debe a un "alto déficit fiscal y en cuenta corriente", sumado a una "deuda pública relativamente baja, pero pasivos externos netos altos" y una "corrida cambiaria (devaluación) y recesión" que "deterioran cartera de los bancos que mal manejadas generan altos riesgos de corrida bancaria".

"El sistema financiero global está tan interconectado que tendemos a pensar en ellos (los bancos) como un grupo y las finanzas están bajo presión", dijo Art Hogan, estratega jefe de mercado de B. Riley FBR en Nueva York.

Ayer, la lira turca recuperó parte de sus pérdidas tras haberse derrumbado a mínimos históricos de 7,24 unidades por dólar, después de que el banco central del país prometió garantizar la liquidez en el sistema y anunció un recorte de los encajes bancarios. Aún así, la moneda cotizó con una baja del 10% en el día, con una pérdida acumulada de más de dos quintas partes de su valor en 2018.

"Los temores a que todo esto termine eventualmente mal son fuertes, más aún con un razonamiento económico populista a cargo, de Estados Unidos a Turquía, y de Reino Unido a Italia", dijeron analistas de Societe Generale.

Ayer los operadores acudieron en masa a comprar yenes y francos suizos, considerados como activos de refugio en momentos de turbulencias financieras. El dólar retrocedió a su menor nivel en más de seis semanas contra su par japonés, a 100,95 yenes, y bajó un 0,2% frente al franco suizo, a 0,9937 unidades.

El nerviosismo por la exposición a Turquía de los bancos italianos y españoles y de otras partes de Europa lastró al euro, así como la incertidumbre en Italia.

El euro cayó a US$ 1,1365, su menor nivel desde julio del 2017, antes de un retorno de las compras que impulsó la divisa a US$ 1,13965, una pérdida del 0,1% frente al viernes, según datos de EBS.

En tanto, el índice bursátil mundial MSCI, que incorpora acciones de 47 países, cayó un 0,8% en la sesión y ha perdido un 1,8% desde la apertura del viernes.

El índice industrial Dow Jones de la Bolsa de Nueva York retrocedió 0,5% ayer y el tecnológico Nasdaq bajó 0,25%.

Los bonos gubernamentales para refugio estuvieron en demanda y los rendimientos de la deuda alemana a 10 años, el punto de referencia para la zona del euro, cayeron a un mínimo de un mes.

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