MARÍTIMAS

UPM, en obras portuarias viene avanzando al trote

Obras de rellenos, dos muelles, depósito gigante, dos vias férreas.

Puerto de Montevideo. Foto: Archivo El País
Puerto de Montevideo. Foto: Archivo El País

Esta es otra vieja escena portuaria ribereña de la zona de Mántaras que desaparecerá y que pronto no veremos más. Lo recordaremos, al menos nosotros, como testimonio de un pasado, lo cual no era ninguna ventaja para el puerto, más allá de estar ocupado generosamente por chatarra semihundida, y muy costosa de rescatar.

Restos que no molestaban a nadie donde estaban, pero ahora sí. Confronta los proyectos de UPM. Asi que ahora hay que hacerlo. El hecho que una amplísima área de esa zona va a ser tomada por el proyecto de la Megapastera que poderosa como es viene avanzando fuerte por lo menos en el puerto y lo viene haciendo al trote y sin pausa para dar una imagen de prontitud. Ya sacaron de su lugar al dique flotante Tsakos que debieron llevarlo a su actual lugar aunque provisoriamente en el Muelle Florida.

Luego será llevado a su lugar definitivo en Puerto Capurro el día que se construya ese lugar que se hará “a la uruguaya” y ya sabemos como será el proceso. Los directivos de las gremiales pesqueras del Muelle de Pescadores, cuya obra vimos construir décadas pasadas, tienen que abandonarlo a la brevedad posible de lo cual ya fueron informados.

¿Dónde van a ir? Pues donde puedan, en el primer muelle público que encuentren libre, descarguen el barco y abandonen el muelle en el menor tiempo posible. Los múltiples cascos hundidos o semihundidos hay que extraerlos de ahí a como dé lugar, sin importar los costos y en el menor tiempo posible. La foto que ofrecemos, una de las tantas que hemos tomado a lo largo de años en dicha zona que constantemente hemos estado visitando en nuestro camino al dique Tsakos y antes a Regusci que por cierto nos trae recuerdos: vemos lo que en el pasado fueron estupendos remolcadores que quedaron obsoletos ante el advenimiento de los nuevos gigantes portacontenedores.

Quedaron con poca máquina, poca potencia y por añadidura casco de madera. También vemos en la imagen otras embarcaciones, estas fluviales que iban al litoral, ahora decenas de años abandonadas y con agua y barro en su interior. También vemos en la imagen antiguas lanchas de carga usadas en la operativa de trasbordo con barcos de ultramar desde el antepuerto para el transporte de sal, carbón y frutos del país; ese conjunto de embarcaciones fueron en un tiempo el centro de la actividad portuaria, hoy molestos restos de un pasado. Cada uno de estos cascos tiene su propia historia, pérdida de trabajo, querellas sociales y familiares, embargos, pérdida de seguros, etc. Ahora esa área marítima son posesiones de UPM y caerá todo cuanto se le oponga a su proyecto. Ya no vemos el dique Tsakos y se nos aparece una imagen dura de tragar después de 70 años.

Obras.

Como dijimos, el muelle de pescadores, de una extensión de unos 450 metros, desaparece junto con el espejo de agua ubicado entre el Muelle C y el Muelle D (construido 10 años después que lo lanzara Puntigliano) que da contra la costa, ese espacio de agua se rellenará y allí UPM instalará un amplio depósito de 57 mil metros cuadrados para almacenar la celulosa, depósito que nos parece tendrá un poco más de 160 metros y unos 450 metros contra el lado de tierra.

Los fardos de celulosa son cuidadosamente cargados en ganchos sin ser tocados. Foto: El País
Los fardos de celulosa son cuidadosamente cargados en ganchos sin ser tocados. Foto: El País

Luego se construyen dos muelles separados entre si: uno de los muelles pegado al depósito para barcos especializados en el transporte de celulosa, nos dicen barcos del tipo panamax. El otro muelle enfrente separado por un espacio de agua de unos 80 metros será para barcos que descarguen químicos u otros productos y también pueda cargar otras exportaciones de UPM que nos dicen, sí, las habrá.

El barco que carga la celulosa queda atracado con la popa a tierra y la proa hacia la bahía o sea perpendicular al muelle D y muy próximo a la proa del que está atracado aquí; luego viene la construcción del otro muelle. El área siguiente hasta el Espigón F son otros rellenos donde se instalaran tanques de productos químicos y otras materias primas, oficinas y talleres de mantenimiento.

El tramo ferroviario que correrá por la zona de Mántaras creemos que una de las vías lo hará bajo techo y acaso por dentro del gran depósito para proteger la descarga de la celulosa. La otra vía férrea por fuera será de retorno. Bueno, nosotros calculamos a ojo de buen cubero que UPM va a tomar de esa ribera unos 800 metros.

Aquí habrá mucho trabajo, especialmente obra marítima, relleno de espacios de agua donde se construirá el gran depósito operativo de celulosa de 57 mil metros cuadrados, los dos muelles para barcos panamax y otras áreas de agua que serán rellenadas para dar asiento a las oficinas y talleres de mantenimiento. Para el ferrocarril, se van a construir dos rieles, uno de los cuales pasa un largo tramo bajo techo y la otra vía paralela para el retorno de los vagones vacíos, es lo que interpretamos nosotros.

O sea que estamos respondiendo a los lineamientos de un proyecto industrio-ferroviario-portuario finlandés cuyos directivos saben lo que quieren, disponen del capital, tienen el know how y no existe en este campo y ni en su mente la menor posibilidad de torcer cambios. Los Dioses del Norte no son plausibles.

Nuestro aporte en este proyecto, como uruguayos, es suministrar arbolitos, sonrisas y ser positivos. Pero lo cierto es que más allá de comentarios de variada índole que se quieran hacer, esta de UPM es una formidable inversión que reclama seguridad cardinal. Uruguay las tuvo grandes inversores especialmente en el siglo XIX, entre ellos Liebig’s, los ferrocarriles, Frigorífico Anglo, Puerto de Montevideo y colector pero como esta de UPM, ninguna.

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