Alejandro Werner

"Uruguay no requiere un ajuste fiscal"

El director del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo en entrevista con El País que Uruguay “no requiere” de medidas de ajuste fiscal “para nada”.

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Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del FMI. Foto: Archivo

Alejandro Werner, entiende que lo que necesita Uruguay es cumplir las metas fiscales que defina el gobierno, mantener la estabilidad de la deuda y consolidar una inflación más baja. Cree que la región está en “mejor condición” para enfrentar un escenario más adverso, pero que “no hay recetas mágicas” para revertir un proceso lento de desaceleración en algunos trimestres. Marcó como un “riesgo” pensar que “hay una solución de corto plazo” a estos problemas.

—América Latina enfrenta una desaceleración económica y riesgos en el plano externo, varios países lo hacen sin espacios fiscales y con inflaciones elevadas como para poder actuar ayudar al crecimiento, ¿qué puede hacer la región?

—Varios países de la región han utilizado ya la herramienta monetaria, han bajado tasas, y en el pasado han utilizado la herramienta fiscal. En este entorno, hay una desaceleración económica que responde más a factores domésticos, pero no es una crisis financiera global, no es un contagio de corto plazo. El entorno de menores precios de las materias primas creemos que va a durar un tiempo largo y en ese sentido, la reacción de la política no debe pensarse como para instrumentarse durante algunos trimestres y luego revertirse. El espacio fiscal en la mayoría de las economías de la región ya se ha utilizado. Algunos países tienen espacio para hacer algo desde lo fiscal, pero no muy grande. El espacio monetario algunas economías lo tienen, otras no, sobre todo si enfrentan una inflación que está fuera del objetivo, etc. Pero claramente muchas de las economías cuentan con el tipo de cambio. El tipo de cambio sí ha estado reaccionando, y en nuestras economías, es un elemento de transmisión de la política monetaria o de las condiciones financieras que en muchas ocasiones, es igual o más importante que la tasa de interés. Ese es el principal instrumento de política macro que puede operar de manera contracíclica. Al final del día, dado que creemos que esta desaceleración también es reflejo de una reducción del crecimiento potencial de mediano plazo, los temas estructurales son muy importantes, Esta no es una recomendación que pueda tener efectos en el corto plazo. Dependiendo del país, la combinación y la intensidad de estas políticas es diferente, pero para la región en su conjunto creemos que tipo de cambio y reformas estructurales tienen que ser la respuesta en una gran proporción.

—La mayoría de los países de la región tienen sistemas cambiarios donde la moneda flota, ¿debe el gobierno intervenir intentando impulsar al dólar más hacia arriba?

—No. Básicamente, dados los choques que han afectado las balanzas de pagos y el crecimiento, ya se ha dado un ajuste de mercado. Algunas reducciones de tasas de interés se han visto en Colombia, Chile, México y contribuyeron en su momento a movimientos en el tipo de cambio, pero en la medida que esa vía de política que es la tasa ya no existe, es nada más los movimientos que los mercados estén haciendo cuando ven que se afectan las condiciones del equilibrio externo del país. Esa es la válvula de escape. Muchas certidumbres en las políticas macro, para poder amortiguar en la medida de lo posible cualquier efecto de endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y continuar, porque si bien se ha reducido el espacio fiscal, América Latina en general, está en mejor condición para enfrentar este entorno que hace 15 o 20 años. Los niveles de deuda han bajado, la inflación en algunos casos puede ser moderada pero es más baja que en el pasado, los países han pasado por un período de crecimiento muy importante, los sistemas financieros son sólidos y el sector corporativo está relativamente sano. La región tiene fortalezas para enfrentar este entorno, pero no hay recetas mágicas que puedan revertir un proceso lento de desaceleración en algunos trimestres.

—¿Cuáles son los mayores riesgos que puede enfrentar la región, una suba de tasas en Estados Unidos más fuerte de la prevista, una mayor baja en el precio de las materias primas?

—Esos dos son riesgos muy claros y que pueden tener un efecto muy inmediato, sobre todo el primero. En la medida que el proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos detone algún tipo de evento de gran volatilidad en los mercados financieros, claramente se traduciría en los mercados de la región y tendría impactos financieros. Pero también en el sector real, porque ante una volatilidad elevada los agentes económicos tienden a posponer decisiones de inversión, en el caso de las familias posponer la compra de artículos duraderos. Entonces, la incertidumbre podría afectar por algunos trimestres la actividad económica. En la medida que esta desaceleración continúe, hay un riesgo de implementación de malas políticas, de creer que hay una solución de corto plazo a estos problemas, por el lado de una composición más expansionista de lo que las economías pueden tolerar. Esa combinación puede ser peligrosa y es un proceso de deterioro más permanente y largo que un riesgo que se materializa en un día.

—Usted mencionó que Uruguay necesita "redoblar los esfuerzos" para lograr una consolidación fiscal y monetaria, ¿qué implica eso en términos de medidas?

—Muchas veces cuando el FMI dice esas cosas, parece que está recomendando ajustes inmediatos y tijeras y recortes, creo que no es así. En la situación de Uruguay, claramente no requiere de estas medidas para nada. Nada más requiere un planteamiento de mediano plazo, donde las metas fiscales que se han venido planteando en los últimos años se cumplan y donde claramente se vea el compromiso de una tendencia de estabilidad en las razones de deuda y también en la parte inflacionaria. En Uruguay, la inflación ha estado por un tiempo largo arriba de la meta y en ese sentido es importante también consolidar una inflación más baja. Sobre todo en un período en el cual pudiese haber movimientos cambiarios en los próximos tres años, en un entorno donde sus socios comerciales importantes están teniendo una desaceleración económica importante, están teniendo movimientos cambiarios importantes. En ese sentido, el tener un marco macroeconómico que ayude a mantener las tasas de interés de mediano plazo bajas y a limitar los movimientos en sus mercados financieros es muy importante. Dada la salud, el buen estatus crediticio de Uruguay, etc. éstos más bien son temas que se tienen que incorporar en sus metas de mediano plazo y guiar la política fiscal y monetaria, un poco como lo estamos viendo en la región. Nada drástico. Hay un tema muy importante a nivel regional, que es que después de pasar por un período de crecimiento tan elevado, que llevó a un crecimiento de los ingresos públicos muy importante, a nivel del gasto público en toda la región hay espacios para ganancias de eficiencia muy importantes. En un entorno donde los ingresos públicos no van a crecer tanto, las tasas de interés van a subir, el trabajo se va a tener que enfocar más en ganar eficiencia en el gasto y seguir logrando los mismos objetivos sociales, productivos de manera más eficiente.

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