Paloma Piqueras

"Vemos una desaceleración y muchos puntos de tensión"

Es la máxima responsable del área de Asset Management (gestión de activos) de BBVA a nivel mundial, cargo que ocupa desde el año 2012. Asimismo, desde mayo de 2014 asumió como responsable del desarrollo y coordinación del negocio Global Wealth del grupo.

Paloma Piqueras: "América Latina es una oportunidad grande de crecimiento". Foto: Fernando Ponzetto
Paloma Piqueras: "América Latina es una oportunidad grande de crecimiento". Foto: Fernando Ponzetto

Es licenciada en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales. Toda su carrera profesional se ha desarrollado en el negocio de gestión de inversiones y banca privada y cree que uno de los principales problemas globales es la falta de ahorro para la jubilación.

—Accedió al cargo en 2012 ¿qué tanto han cambiado las preferencias de los inversores y las condiciones de los mercados en los últimos años?

—Las cosas han cambiado mucho en los últimos seis, siete años, creo que hubo dos cambios fundamentales. El primero, relacionado con los productos de inversión que estamos ofreciendo. Es que los cambios en las condiciones de los mercados más desarrollados, con tipos de interés negativos, han llevado a que busquemos distintas soluciones de inversiones para poder obtener rentabilidades positivas. Y el segundo gran cambio y evolución tiene que ver con el impacto de la digitalización en el mundo de la gestión de activos de la banca privada.

—¿Cuáles han sido esos principales cambios en los productos de inversión que están ofreciendo?

—Tradicionalmente pensábamos que las entidades financieras debíamos dedicarnos solo a la comercialización del producto, pero el entorno macroeconómico de los mercados financieros ha hecho que estemos dirigiéndonos a brindar cada vez más un asesoramiento global y con inversiones diversificadas. Antes los clientes sabían en qué querían invertir y venían a solicitar ese producto en concreto, ahora vienen a buscar asesoramiento o inclusive a que les manejemos el dinero.

—¿Cómo describiría el panorama financiero actual? ¿Cree que puede seguir en aumento el retorno de capitales a los mercados emergentes?

—Esperamos que los grandes problemas que hubo en algunas economías emergentes (como Argentina o Turquía) hayan quedado un poquito atrás. Si bien es cierto que desde principios de 2019 estamos viendo a nivel global que hay un poquito más de apetito por los mercados emergentes, vemos a nivel macro una desaceleración de los crecimientos y sigue habiendo muchos puntos de tensión que siguen pendientes (como los problemas comerciales entre China y Estados Unidos o la salida del Reino Unido de la Unión Europea) que nos pueden llevar a momentos de mayor volatilidad en los mercados.

—¿Cómo influyen estos "puntos de tensión" a la hora de gestionar las inversiones?

—Las decisiones estratégicas las estamos tomando con indicadores cuantitativos, con algoritmos que nos ayudan a decidir en qué invertir y que nos permite tener un posicionamiento con un horizonte de hasta tres meses. Es ahí cuando vamos valorando los picos de posible tensión que van sucediendo y vemos cómo los vamos implementando en la cartera, ahí se puede ser más táctico pero el gestor nunca puede olvidarse de la rentabilidad que espera su cliente y del riesgo que está dispuesto a tomar.

—¿Qué panorama visualiza tras las últimas señales que la Reserva Federal (Fed) ha enviado con respecto a las tasas de interés?

—Tiene que haber políticas monetarias que sean predecibles y esperables. Es verdad que ahora parece que la Fed está abandonando el discurso de subas más fuertes que estábamos esperando. Eso puede ayudar a tener una mayor estabilidad en los mercados emergentes y en las bolsas, aunque puede contribuir a una debilitación del dólar estadounidense.

—¿Qué prevén que ocurra con los mercados en 2019?

—Moderamos nuestra senda prevista de subidas de tipos de la Fed a solo una en 2019. A pesar de la mejora de la valoración, el momento en el ciclo ya no es favorable al crédito, y aparecen señales de deterioro. Para las bolsas el año se presenta con una valoración más atractiva pero la desaceleración macro empieza a impactar en los beneficios, y en las divisas, la previsión de unas condiciones financieras más laxas en EE.UU. implica que el euro pueda subir contra el dólar.

—Ante este panorama económico, financiero y geopolítico incierto ¿cómo se logra la mayor "seguridad" a la hora de invertir?

—Si bien para algunos clientes no es lo más atractivo ni lo más frecuente, nosotros debemos intentar aproximar las inversiones con un horizonte de mediano y largo plazo. De hecho, la parte más importante de nuestro trabajo es definir qué combinación de activos debe tener un cliente para que su cartera de inversiones sea estratégica. Eso es lo fundamental a definir. A partir de ahí sí vamos tomando decisiones más tácticas, decisiones de más corto plazo que puedan traernos beneficios en rentabilidad, o que pueden beneficiarnos a efectos de diversificar nuestra cartera. Esa es una forma de minimizar los riesgos.

—Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo advirtió sobre las bajas tasas de ahorro e inversión de América Latina. ¿Cómo intentan revertir esto desde BBVA?

—Desde BBVA vemos las diferentes geografías de América Latina y entendemos que es una oportunidad de crecimiento muy grande para nosotros. Podemos cambiarlo a través de la educación y la inclusión financiera. Si bien dependerá de la condición macroeconómica de cada país, vemos que hay un aumento cada vez mayor de la clase media en América Latina, lo cual previsiblemente indica que vamos a tener más capacidades de ahorro.

—¿Dónde está puesto el foco actualmente en materia de inversiones?

—Estamos poniendo mucho el foco en la jubilación. Creemos que es uno de los problemas más importantes de América Latina y el mundo entero.

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