Entrevista con el vicepresidente regional del Banco Mundial, Jorge Familiar

"No vemos situaciones de crisis, pero sí de ajuste" en la región

Los países de América Latina tuvieron una década de crecimiento gracias al escenario externo favorable, pero también por las reformas realizadas que "explican en parte muy importante el desempeño". En ese período, se dio una "transformación social", pero ahora la región debe prepararse para un contexto en el que "no estamos viendo situaciones de crisis" pero sí "de ajuste". Esa es la visión que tiene el vicepresidente para América Latina del Banco Mundial, Jorge Familiar.

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Jorge fmiliar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Foto: Archivo El País

En entrevista con El País en Washington, el principal ejecutivo del organismo en la región destacó a Uruguay por su "impresionante" proceso de reducción de la pobreza, pero marcó desafíos en calidad de educación y envejecimiento de la población. Lo que sigue es un resumen de la entrevista.

—¿Cómo evalúa el desempeño de la región en los últimos años?

—La región tuvo un período de crecimiento muy sólido de 10 años, durante este período hubo además una transformación social sumamente importante, una reducción de la pobreza extrema de prácticamente la mitad para llegar a un nivel de 11% a nivel regional, una reducción de la pobreza muy fuerte también y un surgimiento de la clase media de la región. Por primera vez en la historia, la clase media representa como proporción de la población latinoamericana un grupo más extenso que la gente que vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

—¿Y cómo ve a Uruguay?

—El caso de Uruguay resalta todavía más. El éxito de Uruguay en materia de reducción de pobreza es impresionante. La pobreza extrema prácticamente se erradicó en este período y Uruguay es un país que ha alcanzado un status de alto ingreso per cápita y además es el país menos desigual de la región. El expresidente (José) Mujica estuvo por aquí hace un año y dijo "pues sí, somos el país con menor desigualdad de la región, pero nos emocionamos con poco porque somos más desiguales que Turquía que es el país (no latino) más desigual de la OCDE". Tenemos un reto ahí para la región y para Uruguay. También es el país de la región con una clase media más extensa como porcentaje de la población.

—¿La región aprovechó estos años de bonanza económica, de altos precios de materias primas, para que sus economías avancen?

—Presentamos un reporte donde nos hacíamos una pregunta que es muy relevante: ¿estos 10 años de crecimiento fueron solo los precios de commodities y el entorno externo o hubo algo más? La conclusión del reporte es que el buen manejo macroeconómico y fiscal importa y que las políticas importan. Las reformas que hizo Latinoamérica en el pasado tuvieron mucho que ver y explican en parte muy importante el desempeño que tuvo la región durante esta época dorada. Ahora el entorno externo es mucho más complejo y muchos de los factores que impulsaron el crecimiento y que fueron muy importantes durante estos años, ya no están ahí. En estos 10 años hay un crecimiento muy importante, pero en los últimos tres años el crecimiento parece haber regresado a las tasas tradicionales de Latinoamérica. ¿Hacia dónde nos lleva esto? Hacia la necesidad de establecer estrategias propias de crecimiento para los países de la región. La buena noticia es que dado que hay buen manejo macroeconómico y fiscal en la región, no estamos viendo situaciones de crisis, estamos viendo una situación de ajuste. La región está enfocada en buscar ese crecimiento. Hay consistencia a lo largo y ancho de la región en los temas que importan para generar crecimiento. En el caso específico de Uruguay, hay algunos temas que son importantes y que se presentan también en la región.

—¿Cuáles son?

—A nivel regional estamos hablando de inversiones por ejemplo en infraestructura. No solo en puertos, aeropuertos, carreteras, también en la parte suave como logística, capital humano, educación, calidad de educación. Ese tema es muy importante para Uruguay. En todo ese progreso que ha tenido, Uruguay sigue teniendo un reto en torno a la calidad de la educación y la capacidad de la educación de convertirse en un factor clave de movilidad social y también va a ser fundamental mejorar la educación para diversificar la economía todavía más. Uruguay tiene altas tasas de deserción educativa a nivel secundario. Solo el 40% de los jóvenes termina Secundaria y la tasa hacia estudios universitarios también se ve afectada por esto. Uruguay no está solo, la calidad de educación es un tema que es recurrente en la región. Lo que sí es que Uruguay es un país que ha tenido más éxito que muchos otros, y que un poco es punta de lanza en muchas cuestiones. Entonces, esperaría que Uruguay sea punta de lanza también en calidad de educación como un motor muy importante de transformación de la economía y la sociedad hacia adelante.

—Pero, ¿hay una suerte de primarización, de dependencia de las materias primas?

—Veo muy poco de primario en lo que hace Uruguay. Veo un enorme nivel de sofisticación en las exportaciones agrícolas y ganaderas. Hemos participado en algunos de esos esfuerzos con Uruguay. En el área agrícola hay un geo-mapeo de las zonas agrícolas donde se consideran cuestiones de tipo de suelo, de vegetación, de agua disponible, eso es mucho valor agregado en un sector primario. En el área ganadera, la trazabilidad del ganado para prevención y monitoreo de epidemias y enfermedades.

—¿Qué otros retos identifica?

—El cambio demográfico. La población de Uruguay está en una etapa de envejecimiento más avanzada que el resto de Latinoamérica y por tanto tendrá unos retos importantes al respecto, incluyendo cierta presión fiscal relacionada con pensiones. Esto lo vamos a ver en otros países de Latinoamérica y atender eso va a ser importante para Uruguay. Para nosotros ver cómo evoluciona ahí va a ser útil para el resto de la región.

—¿Qué riesgos enfrentan las economías como la uruguaya?

—El espacio fiscal que tienen las diferentes economías de la región no es el mismo, hay algunas que están más limitadas que otras. Uno de los riesgos claros es la parte fiscal, lo que espero es un manejo fiscal prudente por parte de las economías en donde no se caiga en la tentación de endeudar al gobierno para continuar gastando ante situaciones que parecen ser permanentes. Atender a la emergencia, tendrá que hacerse construyendo las bases para un futuro crecimiento. Hay países que todavía tienen cierto espacio para hacer algo de estímulo, de inversión productiva y lo están haciendo de una manera muy selecta y cuidadosa. Hay otros países que tienen menos espacio fiscal y están ajustando sus balances, ajustando sus gastos a sus áreas de mayor impacto. Y trabajar en esta agenda de crecimiento donde hay una serie de temas urgentes, como educación, infraestructura. Desafortunadamente muchos de estos temas no dan resultados inmediatos. Un reto importante será aprovechar los bajos precios de los hidrocarburos en varios países para desmantelar subsidios que benefician a los que más tienen y cambiarlos por esquemas de protección social que van mucho mejor enfocados a los más necesitados y a los más vulnerables. La disminución de la pobreza, la reducción de la desigualdad en la época dorada de la región, no se debe a que los gobiernos regalaron dinero, se debe a que se crearon empleos y que estos empleos fueron mejor remunerados. Habrá que ser muy selectivo en dónde el sector público utiliza los recursos escasos, habrá que ser muy eficientes en el gasto y habrá que traer recursos privados para apuntalar el crecimiento.

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