La batalla por las expectativas

Ven que las medidas contra la inflación son "aisladas"

Gobierno va por moderar expectativas; para analistas se necesita un plan.

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Bergara hizo una presentación titulada: "Ni sobrerreacción, ni parálisis: mantener el rumbo". Foto: A. Colmegna.

En el gobierno confían que con las medidas anunciadas en el terreno monetario y en materia de competencia tendrán efecto a la baja las expectativas de inflación, y en algún caso también por única vez en el Índice de Precios del Consumo (IPC).

Bajar la inflación es un "objetivo prioritario", pero no se va a sacrificar la flexibilidad cambiaria por ello, dijo ayer en tanto, el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara.

Pero los economistas creen que con esfuerzos aislados no se logrará bajar la inflación que en los 12 meses a febrero fue de 10,23%, por primera vez en dos dígitos desde agosto de 2004.

Fuentes del gobierno dijeron a El País que las medidas anunciadas hasta ahora apuntan al canal de expectativas, para por esa vía no generar una sensación de espiral inflacionaria y empezar a moderarla.

Ayer, Mario Bergara confirmó una suba de la tasa de encajes bancarios en pesos y dólares para depósitos a corto plazo al 28% —desde 23% y 26% respectivamente. Eso implica que de cada $ 100 que tienen los bancos en depósitos, $ 28 deberán inmovilizarlos en el BCU, y de cada US$ 100 deberán inmovilizar US$ 28. "Es una medida de manual, de fortalecimiento de la política monetaria que contribuye a que haya señales en la dirección de un combate a la inflación", explicó.

Según informó Bergara en el almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), esta variación tendrá un impacto "muy limitado" en el sector financiero pero incidirá en el terreno de las expectativas y decisiones de los agentes económicos. Los bancos entienden que terminan pagando "el pato" por la inflación (ver aparte).

Bergara sostuvo que la decisión procura "influir en la cantidad de dinero que circula en el mercado" para reducir la volatilidad del dólar y evitar "que el tipo de cambio suba y baje con vaivenes tipo montaña rusa". Al sacarle pesos a los bancos, estos no pueden destinarlo a crédito ni a la compra de dólares. Agregó que la medida contribuirá a "estabilizar el mercado cambiario y por lo tanto a la estabilidad financiera del país".

Estantería.

La presentación del presidente del BCU se tituló "Ni sobrerreacción, ni parálisis: mantener el rumbo". En su alocución defendió "la plataforma" económica del gobierno y recordó que con esa receta se logró superar la crisis internacional de 2008 y las dificultades de Europa en 2013. "Confiamos en lo que hicimos, no hay que sobrerreaccionar perdiendo la línea ni paralizarnos porque hay cosas para adecuar", subrayó Bergara.

En referencia a la divisa estadounidense, analizó que "en los últimos dos años vimos como gradualmente se adecuó a la realidad global", y resaltó que esta depreciación de la moneda ocurrió en niveles similares en la crisis del 80 y 2002, pero "sin los mismos efectos" sobre la economía. Al respecto, defendió la intervención del BCU en el mercado cambiario para lograr un aumento del dólar "de manera gradual" y sin sobrerreaccionar ante los sucesos de la moneda en Brasil.

Bergara explicó que desde 2008 a 2013 se compraron divisas "pagando un costo en las cuentas fiscales para evitar que el dólar se desplomara". Pero desde hace dos años "el proceso se revierte" utilizando las reservas acumuladas para contener la suba de la divisa estadounidense.

Al respecto, agregó que el BCU tiene un saldo positivo porque en "términos gruesos" las reservas cayeron aproximadamente US$ 4.000 millones y la deuda unos US$ 6.000 millones y aún así, hay un "excelente colchón" de reservas.

Relacionando estos últimos puntos, el jerarca subrayó que "no estamos dispuestos a sacrificar la flexibilidad cambiaria por la inflación", ya que "el equilibrio de objetivos" sigue en pie. Mientras que sobre el panorama a futuro, señaló que "la preocupación central" del gobierno debe ser lograr una trayectoria sustentable de las cuentas públicas mediante la reducción del déficit fiscal. Aunque explicó que no se pueden resignar otros objetivos como la inflación o el aspecto cambiario, porque "ahí sí se cae la estantería".

Se refirió a la inflación y sostuvo que el dato de febrero "recoge una depreciación cambiaria mayor", además de contener "elementos circunstanciales" como la suba del impuesto al tabaco. Añadió que "debe seguir siendo un objetivo prioritario" bajar la inflación "hoy más que nunca", y explicó que en este proceso se engloba la política contractiva asumida por el BCU. Relativizando los reclamos por el aumento de precios, Bergara dijo que "no se le cayó la estantería a nadie" tras superar la barrera del 10%.

A su vez, rechazó realizar un "sinceramiento" de la meta de inflación del BCU, que se mantiene entre 3% y 7% —lleva 62 meses consecutivos por fuera de ese objetivo—, porque marca "un objetivo para el cual trabajamos". Agregó que rebajar ese objetivo sería una mala señal: "¿Qué dirían si hoy (por ayer) hubiera anunciado una meta de 8% y 11%?".

Consultado sobre las perspectivas a futuro de la inflación, Bergara respondió que será difícil que entre en la meta "por un tiempo importante" debido a la situación cambiaria. Mientras que sobre el dólar, indicó que seguirá fortaleciéndose aunque de forma más gradual en el correr del año.

Analistas.

El economista Aldo Lema dijo ayer a El País que "parece haber un reconocimiento de las complejidades del entorno regional y extrarregional (ver aparte). Aunque sea tardío, era necesario, porque es clave que se incorpore en otras instancias el manejo del gasto, la Rendición de Cuentas y las negociaciones salariales".

Agregó que "el anuncio de una política monetaria contractiva es un intento por evitar un desanclaje mayor de expectativas. Pero eso parece difícil de lograr sin un plan integral, consistente y bien comunicado. Y sobre todo en un contexto de sistemática pérdida de credibilidad en las metas inflacionarias e incluso en los propios instrumentos. A menor credibilidad, es necesario un mayor sacrificio en actividad. Y no parece haber disposición a ello".

"Seguir con el enfoque de medidas aisladas no va moderar la inflación. A esta altura, quizás eso solo vaya a ocurrir por una ayuda externa, en un escenario de estabilidad global del dólar", indicó.

El economista Rafael Mantero aludió en su cuenta de Twitter a que "la inflación actual no es un accidente, y resultará mayormente estéril intentar reencauzarla vía información sobre precios y/o controles".

A su juicio, hay "razones estructurales muy profundas que explican (la) alta inflación", como ser: "una política fiscal procíclica (desde que existen datos), que genera excesos de absorción (demanda) en épocas de auge", "un mecanismo de fijación de salarios mayormente desasociado de la evolución de la productividad, indexado a inflación pasada", y dada esa indexación "excesos transitorios de demanda agregada (privada y pública), tienden a generar efectos permanentes en la inflación", también "pasividades constitucionalmente indexadas a los salarios, lo que agrava y amplifica efectos distorsivos", y el hecho de que los "precios de muchos bienes y servicios" estén "fijados en dólares en el mercado interno" implica que con "algo de rigidez nominal más tipo de cambio al alza" termina en "inflación involuntaria".

"Riesgo latente" en la región.

El presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, presentó un panorama complicado a nivel internacional con problemas de crecimiento de varias economías, mayor volatilidad de los mercados y reducción del precio de los commodities. Respecto a la región, manifestó que "hay un riesgo macroeconómico latente", y añadió que "desde el punto de vista del crecimiento nos trae dificultades". Aunque marcó aspectos positivos que llegan desde Argentina, como la decisión de acordar con los fondos buitre y el levantamiento de varias medidas que afectaban a Uruguay (trabas portuarias a importaciones). Indicó que el enlentecimiento de la demanda externa que experimentó el país tuvo su origen en la caída de economías claves como Rusia o Venezuela que se vieron afectados por la baja del petróleo.

Bancos no prevén efecto en el crédito.

La medida de subir los encajes bancarios era conocida a nivel del sector, de hecho el martes previo al anuncio de Bergara ya manejaban esa versión aunque no conocían la magnitud. El incremento regirá desde el 1° de abril, según la Circular Nº 2252 del Banco Central publicada ayer.

Ejecutivos bancarios consultados ayer por El País dijeron que todavía había que hacer "cálculos" y "estimar" cuánto impactará en la rentabilidad que ya viene afectada por otras variables (mayor morosidad, cambios en la modalidad de ajuste por inflación).

Una fuente bancaria señaló que la medida es más pour la galerie que por los efectos prácticos que tendrá, y busca mostrar que se "hace algo" contra la inflación.

Otro ejecutivo coincidió en que difícilmente esta medida impacte sobre una moderación del crédito teniendo en cuenta que los últimos meses está estancado e incluso con alguna caída.

Los préstamos del sistema financiero registraron una disminución de 4% en enero respecto a enero de 2015. También se dio una reducción respecto a diciembre de 2015 de 1,98%.

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