EL PODER DE COMPRA SALARIAL

Empleo vs. suba de salarios, un dilema para este año

Asegurar el poder de compra o intentar no perder el trabajo es el debate.

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Foto: Archivo.

En esta ronda de negociación colectiva —en medio de una desaceleración de la economía— surgió la disyuntiva: reclamar mayores ajustes salariales o preservar el empleo resignando incluso algún punto de aumento real.

El gobierno ya había mostrado su postura el año pasado cuando dio a conocer los lineamientos para la ronda de Consejos de Salarios (una parte de ella ya culminada; la otra comenzará a mediados de este año). Desde el Poder Ejecutivo se habló de lineamientos acordes a los tiempos que corren, se pidió moderación a la hora de negociar y se solicitó a las partes —empresarios y trabajadores— cuidar el empleo.

Para esta ronda, se desindexaron los ajustes salariales y el gobierno estableció tres grupos de actividad con aumentos nominales. Así entonces, se definió a un sector como dinámico, otro medio y un tercero en problemas. Los ajustes anuales previstos para los tres grupos en 2016 están por debajo de la inflación anualizada a febrero. El aumento mayor es de 9%, mientras que la suba de precios anualizada está en 10,23%. Además, se elevó el porcentaje de inflación que haría disparar la cláusula gatillo, que pasó del 10% al 12%. También se modificó la aplicación de los correctivos por inflación pasada que pasaron a ser a dos años.

En entrevista con El País, el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone había señalado que "es el momento de consolidar una política salarial que va a pagar un precio en términos de salario real, pero va a defender la masa salarial, va a defender que el empleo se mantenga. Nuestra proyección de salario real (por encima de la suba de precios) para este año es 0% de crecimiento. Eso supone que va a haber sectores que van a tener crecimiento y otros caída. Eso es un evento inexorable".

Sobre los lineamientos establecidos indicó que "cualquier relajación de las pautas que permitan garantizar condiciones de indexación para que los salarios reales crezcan sí o sí, probablemente sean una muy buena noticia para quienes conserven su empleo, pero puede ser una muy mala noticia para gente que no conserve su empleo, porque la probabilidad de que más gente pierda su empleo es alta".

El economista añadió que "tener flexibilidad salarial, implica que no hay protección específica y dirigida de los trabajadores formales ante el shock. La rigidez en eso, amplificará el desempleo y en los trabajadores no formales, que no están protegidos, pagarán por una inflación más alta".

Alertó que "estamos casi en 8% de desempleo, en nuestra opinión convergemos al 9% a fin de año".

Por su parte, el presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Washington Corallo, señaló que en la actualidad se vive un momento diferente al de hace algunos años atrás.

"Hace cinco años atrás si a un trabajador no le gustaba lo que ganaba en la empresa renunciaba y sabia que a la media hora tenia empleo en otra similar y tal vez hasta ganando más. Cuando los mercados crecen y hay más demanda (laboral) que oferta, la gente paga sueldos a veces incluso mayores a sus posibilidades para no perder su capacidad competitiva. Pero cuando hay desaceleración, los trabajadores otra vez empiezan a pensar que es más importante conservar el empleo", sostuvo Corallo.

Sobre los ajustes salariales fue concreto. "No hay peor aumento que aquel que genera la pérdida de todo el sueldo", afirmó. Corallo añadió que actualmente no hay inequidades salariales muy grandes. "Puede haber siempre fajas de gente que estén precisando un aumento de sueldo, pero es preferible tener algo que no tener nada o estar en el seguro de paro que a veces no satisface las necesidades básicas", dijo.

Añadió que los lineamientos del gobierno pueden generar alguna pérdida salarial, pero "tal vez es preferible perder algún punto y no perder el 100%".

Efecto lotería.

Conocidos los lineamientos del Poder Ejecutivo, el Instituto Cuesta Duarte del Pit-Cnt marcó sus discrepancias. En un documento indicó que las pautas salariales al abandonar los componentes de inflación esperada y correctivo de inflación que se venían utilizando, generan incertidumbre ya que se acordaría un ajuste sin saber cuánto crecimiento real supondrá.

"El crecimiento real alcanzado dependerá de la inflación, una variable que ni los trabajadores ni el gobierno saben con seguridad cuánto será. Se genera así un Efecto Lotería", aseguró el instituto de investigación de la central sindical.

También indicó que en esta ronda de negociación no se asegura el mantenimiento del salario real a lo largo del convenio. "Si la inflación crece por encima de los ajustes pactados, el salario real se ubicará por debajo del nivel de partida durante algunos meses. Como el primer correctivo se establece recién al finalizar el segundo año de convenio y los ajustes son decrecientes en el tiempo, esto conduce a que durante el segundo año del convenio, el salario real medio sea menor al de partida, situación que se corrige recién al finalizar el segundo año", afirmó.

Desde que se conocieron las pautas salariales, el Pit-Cnt exigió modificaciones. Pero el gobierno se mantuvo firme: el presidente Tabaré Vázquez anunció en cadena el 1° de marzo que no habría cambios en los lineamientos, algo que le ratificó a representantes del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt en una reunión mantenida el pasado lunes.

Efecto sobre la redistribución.

El Pit-Cnt reclama que el salario no puede ser la variable de ajuste. Oddone señaló: "¿cuál es más regresivo? Una flexibilidad salarial con menos efecto en el empleo y la inflación o un escenario en el que protejo a los trabajadores formales bajo los Consejos de Salarios pero maximizo la tasa de desempleo —y expulso trabajadores de esa protección— y además pago eso con más inflación. Que la variable de ajuste no pueden ser los salarios, es una posición justa, y defendible desde la lógica sindical, pero hagamos toda la cuenta. Creo, por alguna evidencia, que la rigidez de precios relativos en una economía pequeña, abierta, dolarizada, con un shock como el que recibe Uruguay, tiene efectos redistributivos más regresivos que alojar cierta flexibilidad".

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