la INDUSTRIA uruguaya DE LA VESTIMENTA “ESTÁ devastada”

Reclaman una visión país en las compras de indumentaria

La industria uruguaya de la vestimenta afronta una severa crisis, con una caída continua en la cantidad de empresas, número de empleos y nivel de actividad durante los últimos años.

Vestimenta
Presidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta, Ary Gandelman,

El presidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta, Ary Gandelman, estima que la recuperación del sector va de la mano de una política de compras del Estado y el combate del informalismo.

“La industria uruguaya de la vestimenta vive un momento crítico, con una caída permanente de la actividad desde los años 90 y tras dejar atrás una pequeña meseta en la curva de actividad en los años 2010 y 2011”, señaló Gandelman en diálogo con El País.

La condiciones actuales “no permiten paliar las graves dificultades” que afronta el sector, como consecuencia de la pérdida de competitividad frente a “la masiva importación”, sobre todo de prendas fabricadas en China.

“El valor del dólar, las tarifas públicas, el costo país y el informalismo nos impiden producir en Uruguay de forma competitiva; hoy estamos fuera de mercado”, indicó el presidente de la Cámara de la Vestimenta.

Según Gandelman, la industria nacional de la vestimenta “está devastada”. Con tantos años de caída de actividad, la capacidad industrial instalada está desactualizada. También hay dificultades para encontrar personal técnico capacitado e idóneo.

“Se perdieron muchos talentos en el sector y lo que es peor aún, se perdieron varias generaciones de personas capacitadas dedicadas a cocer o cortar, como tampoco hay mecánicos”, sostuvo el empresario.

Para superar el difícil momento, la industria uruguaya de la vestimenta también ha apelado al diseño local para luego fabricar fuera de fronteras.

“Los puestos de trabajo creados con el diseño no son significativos frente a la posible producción local de las prendas”, apuntó el empresario.
Mientras tanto, el informalismo, que encuentra en las ferias de Montevideo y el interior sus principales puntos de ventas, también impacta en el desarrollo de la industria.

“Hace unos años se aprobó una Ley de la Vestimenta para otorgar subsidios con el objetivo de formalizar al sector y, a la luz de los resultados obtenidos, la norma fue insuficiente”, indicó Gandelman.

Política de Estado. En la recuperación de la industria nacional de la vestimenta, el Estado ocupa un rol clave. “Las compras del Estado no se realizan bajo una estratégica visión país porque cada institución y organismo público hace su llamado para realizar sus propias compras de vestimenta”, afirmó Gandelman, quien planteó el desafío “si es más barato importar prendas que fabricar en Uruguay fomentando una actividad productiva que crea varios miles de empleos”.

“Con el objetivo de promover la inversión y la creación de puestos de trabajo, debería existir una política de Estado en las compras de uniformes de invierno y verano para la salud, la Policía, el Ejército, funcionarios del MTOP, bancos públicos y las Intendencias, entre otras dependencias públicas, para que los empresarios puedan tener una línea de trabajo organizado a lo largo del tiempo”, concluyó Gandelman.

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