Se reacomoda el negocio

Argentina: más sondeos por tierra, pero sin concretar

En Uruguay el mercado se estancó en 2015 y el precio bajó.

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En Uruguay hubo negocios con tierra por US$ 631,5 millones de dólares el año pasado. Foto: Archivo.

El mercado de compra-venta de campos en Argentina tiene más consultas, pedidos de cotizaciones y solicitudes para realizar recorridas por establecimientos ofrecidos a la venta, pero el cierre de operaciones sigue sin repuntar, según coinciden especialistas de inmobiliarias rurales. Mientras, en Uruguay el año pasado se estancó la compra-venta de tierras.

Las medidas del gobierno argentino para el agro, como la baja de las retenciones, el fin de las trabas para exportar y la devaluación, devolvieron competitividad a la producción agrícola. Es una noticia positiva tanto para el inversor que apunta a poner un pie en este negocio como para los productores que quieren comprar más tierras.

Hay más industriales y empresarios de fuera del sector buscando oportunidades para comprar campos, aunque eso no se está cristalizando en la concreción de negocios. Si bien para los productores mejoraron los números, muchos arrastran una situación financiera complicada de otras campañas como para estar en condiciones de comprar más tierras.

En este contexto, los expertos coinciden en que habrá un primer semestre con más consultas y que sólo en la segunda parte del año tal vez podrían observarse más ventas, pero no es una proyección concluyente.

Los precios de la tierra en la pampa húmeda están en un 25%, en promedio, de los máximos de 2011, y la perspectiva, según los operadores, es que se mantengan estables mientras el mercado retoma actividad. En Pergamino, Rojas y Salto, en plena región agrícola del norte bonaerense, en enero una hectárea agrícola valía US$ 14.500, según Compañía Argentina de Tierras (CAT).

"En el número de consultas, llamados y publicaciones hubo una mejoría en enero respecto del mismo mes del año pasado. Sin embargo, las operaciones, por ahora, siguen brillando por su ausencia", expresó Mariano Maurette, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) y experto de campos en Alzaga Unzué & Cía.

Para Maurette, el efecto de las medidas del gobierno quedó neutralizado por la inflación, porque los márgenes para el productor, en su opinión, "siguen siendo modestos" y porque la presión impositiva continúa en un alto nivel. Para la soja, el gobierno mantiene en el 30% la tasa de retenciones. "La euforia se convirtió en cautela", resumió el experto el clima actual para el mercado.

Juan José Madero, de la división campos de L.J. Ramos Brokers Inmobiliarios, también observa más consultas, aunque admite que "hay poca negociación concreta para buscar un cierre". "La actividad está, pero cautelosa. Mejoraron las expectativas para el mediano plazo y se tomaron buenas medidas para normalizar el sector, pero hay cosas que falta resolver. Una es la inflación, que afecta los resultados; otra es que faltan tasas buenas para el sector y hay que ver cómo quedan los costos de producción y cómo se resuelve el tema de los holdouts", señaló Madero.

Este experto cree que el primer semestre del año será "muy conversado" entre los interesados de un lado y del otro. Para el segundo semestre, Madero aguarda más actividad, pero remarca que al año "no será fácil".

En los últimos años, muchos inversores buscaron oportunidades de precios ante dueños que necesitaban vender por una necesidad económica. Algunos especialistas estiman que los propietarios ahora podrían hacer valer una posición de más fuerza para pelear el precio de su tierra en vistas a la mejora de la competitividad del sector. "La realidad es que, por ahora, lo único que creció es la cantidad de actividad, pero operaciones que se concreten no hay, salvo escasas excepciones, muy puntuales, que no llegan a conformar un mercado", analizó el consultor Marcos Lanusse.

Según Federico Nordheimer, integrante de la inmobiliaria rural que lleva su apellido, "los que más llaman" para consultar son "de otras actividades". Se refiere así a empresarios o industriales que buscan colocar en el sector dinero que obtuvieron con otro negocio. "Ellos apuntan a oportunidades de campos grandes", dijo, y agregó: "La demanda del productor va a aparecer cuando coseche; todavía está muy endeudado, por ejemplo, con las tarjetas de los bancos".

En el sector también están atentos al futuro de la ley de tierras sancionada en 2011 para frenar la extranjerización. Como informó La Nación, el gobierno está evaluando cambios en esa norma o directamente derogarla.

Uruguay.

El precio promedio de la hectárea de campo comercializada en 2015 cayó 9% respecto al año anterior y quedó en US$ 3.584, según el informe de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

El año pasado se realizaron 1.245 operaciones de compra-venta, esto es 0,9% menos que en 2014 por una superficie de 176.000 hectáreas, una cifra 1,1% menor a la verificada en 2014. En esos negocios, se movió una cifra total de US$ 631,5 millones.

Los grandes grupos agrícolas argentinos que habían sido el motor de las operaciones —al buscar más tierra— dejaron de expandirse en Uruguay y algunos, se retiraron entre 2012 y 2013. Esto último repercutió en los dos últimos años en menores operaciones (tras las salida) y en una baja de precios el año pasado. LA NACIÓN / GDA

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