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Una avispa "alienígena" uruguaya contra plagas

En los últimos años, Uruguay apuesta cada vez más a la agricultura, pero su gran meta es controlar el recurso suelo, evitar su degradación y las contaminaciones ambientales. La agricultura moderna protege los recursos naturales, evita esa contaminación y apunta a los bioinsecticidas para controlar las plagas, en lugar del uso masivo de químicos que no sólo afectan el insecto problema, sino muchas veces también sus predadores.

En ese marco, desde hace cuatro años, la Facultad de Agronomía, a través del Departamento de Protección Vegetal viene trabajando con la empresa francesa Biotop/In vivo Agrosoluciones, en la multiplicación y uso de pequeñas avispas parasitoides llamadas Trichogramma. Incluso multiplican en Francia una oriunda de Uruguay.

Según confirmó a El País el doctor César Basso, profesor titular de Entomología, especializado en Francia, estas avispas parasitan y matan los huevos de los insectos plaga, evitando la eclosión de las larvas y por consiguiente, evitando que esa población de la plaga cause daños en los cultivos, en el marco de una agricultura granelera creciente y con costos altos.

En Uruguay, estas avispas parasitoides fueron estudiadas y evaluadas durante varios años por la Facultad de Agronomía, con resultados muy alentadores en cuanto a su efectividad sobre determinadas plagas, como ser la chinche o la lagarta en la soja. En la agricultura uruguaya la soja es el principal motor de crecimiento de la producción de granos. En el año agrícola 2013/14 la cosecha de la oleaginosa alcanzó 3,4 millones de toneladas (había bajado 8% respecto al ciclo anterior), con promedios superiores a los 2.300 kilos por hectárea, plantándose una superficie que no cae en cada zafra de 1,3 millones de hectáreas.

Acciones.

Basso explicó a El País que la meta del trabajo es "soltar masivamente las primeras avispas al campo en la próxima zafra. Hasta ahora hicimos algunas experiencias en Uruguay pero en pequeñas escalas".

Esta semana, aunque el cultivo de soja ya está terminado y en plena cosecha, con el apoyo de Barraca Erro, se desarrolló en Dolores la primera experiencia de suelta masiva de cápsulas con la avispa en algunos cultivos. "Se liberaron 100 cápsulas por hectárea, en el marco de una superficie de 10 hectáreas, pero la idea es poder cubrir cientos de hectáreas el año que viene. Se hizo una simulación para ver cómo funciona a gran escala", explicó el especialista de Facultad de Agronomía.

Para poder cumplir con esta experiencia, se debió adaptar un mosquito, para que esa máquina, en lugar de tirar semillas, pueda desparramar dentro en todo el cultivo las cápsulas que contienen las avispas.

"En esta fase, la meta no es controlar la lagarta, sino poner a punto el mecanismo de respuesta de las cápsulas. Hasta ahora, la liberación de las cápsulas se hacía manualmente. Se trajo unos aparatos de Francia para modificar el mosquito y para que pueda soltar estas cápsulas en el campo".

La avispa es oriunda de Uruguay, se llevó a Francia y la empresa la multiplicó y preparó las cápsulas para ser liberadas en el campo.

Ventajas.

Los dos especialistas franceses Jacques Frandon, responsable del Departamento de Producción y Desarrollo de Biotop/In vivo y Pascal Maignet, director de entomología, ciencia y microorganismos de la misma empresa, destacaron a El País las enormes ventajas que tiene el control biológico de plagas. Los expertos contaron que, en este caso, "es una avispa que parasita los huevos de la lagarta en el campo, no nace la larva, porque la avispa se cría en el huevo e impide que crezca esa larva. Es como si fuera un alienígena, pero es muy eficaz", dice sonriente Maignet.

Si bien los especialistas aclararon que las cápsulas que se soltaron al campo vienen de Francia, "la idea es abrir una empresa en Uruguay en dos o tres años. Para nosotros, el futuro es muy interesante y apostamos a tener una empresa aquí, si es que se genera demanda", porque "hay dificultades de logística y el transporte de las cápsulas no sólo es difícil, sino que también es caro".

En Francia la empresa hace una cría muy importante de la polilla de la harina, contando con una producción de 10 toneladas de huevos. "Con esos huevos, hacemos diferentes insectos, por ejemplo una micro avispa (del género Trichogrammas) que se usa en los campos de maíz para combatir otra plaga. Eso posibilitó hacer la misma cosa con otra avispa de Uruguay para trabajar con la soja, para combatir las lagartas de la soja", explicó Maignet, uno de los entomólogos franceses en diálogo con El País.

Escala.

Los dos especialistas franceses sostienen que la escala de los campos agrícolas uruguayos es muy grande, contrastando con las explotaciones de no más de 10 hectáreas con las que están acostumbrados a trabajar en la campiña francesa.

"La escala obliga a dispersar las cápsulas con una máquina, pero en Francia se hace a a mano", explicaron.

Tanto Maginet como Frandon sostienen que es posible que con estas avispas se pueda generar un control biológico de otros insectos plagas, abarcando cultivos de maíz o caña de azúcar y, por consiguiente, hay un amplio camino de trabajo por recorrer.

El futuro promisorio abre la esperanza de incrementar la lucha biológica y en la investigación alimenta la esperanza de ir descubriendo nuevas alternativas de control de insectos que posibiliten continuar bajando el nivel de pesticidas en el marco de una agricultura granelera creciente. El trabajo conjunto entre investigadores uruguayos y extranjeros será la clave del éxito, pero principalmente, la posibilidad de sortear algunas barreras tecnológicas.

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