Niegan crisis forrajera en el basalto pero se va complicando.

Falta de lluvias ya está afectando las aguadas

Se agudiza la falta de agua en los predios ganaderos. La prolongada falta de lluvias que afecta a la región y en especial a los campos de la zona basáltica, están causando dificultades en el sector agropecuario en el normal suministro de agua a los ganados.

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Ya se ven falsas aguadas que se están secando. Foto: Archivo El País

Esta problemática que comenzó a sentirse con la permanencia de altas temperaturas y jornadas ventosas, está generando que las llamadas aguadas "falsas", como pueden ser tajamares de pocas dimensiones, cañadas o vertientes de poco aporte, hayan perdido sus caudales y muchos establecimientos, especialmente aquellos que no cuentan con el cruce de arroyos por sus campos, se han visto obligados a abrir porteras para que los animales circulen. De este modo pueden acceder a otros abrevaderos.

El responsable de la Regional Norte del Instituto Plan Agropecuario (IPA), Danilo Bartaburu, dijo a El País que esta situación es producto de que las últimas lluvias registradas en este punto del país se remontan al 20 de enero pasado.

"Al día de hoy tiene consecuencias en forma directa en la ganadería en la disponibilidad de aguada, es aquí en donde advertimos un problema. Todas aquellas aguadas que nosotros consideramos falsas, sin duda que hoy están en su mayoría secas", aunque remarcó el técnico que no se verifica el mismo caso en lo que son las aguadas permanentes.

Niegan crisis.

Sobre la falta de lluvias, Bartaburu indicó que no significa que exista una crisis forrajera o falta de pasto.

Aún así, aclaró que "eso no quiere decir que haya algún establecimiento que por trabajar con cargas animales muy altas, hoy tengan falta de pasto. A nivel de la región y de la mayoría de los establecimientos, podríamos decir que no hay una crisis forrajera planteada, hay disponibilidad de pasturas, aunque también es justo decir que las pasturas se están secando rápidamente de la mano de la falta de agua en el suelo", agregó.

Explicó que en las visitas diarias a establecimientos por parte de los técnicos del IPA se observa "claramente" diferenciado los suelos de basalto superficial que tienen menor acumulación de agua en el perfil en donde las pasturas ya están secas de aquellos campos que tienen basalto profundo, donde el suelo acumula mas agua y por lo tanto, esos campos están en mejor situación", dijo Bartaburu.

Sojas.

La falta de agua también le pegó duro a las sojas de primera y eso se ve en las trillas. Si bien en Soriano los rendimientos son buenos (llovió más que en el resto del país), en Paysandú, por un problema de menor peso de grano, las sojas están 1.000 kilos por debajo del rendimiento esperado. También se están viendo rendimientos bajos en las trillas de chacras ubicadas en el centro del país, donde también se acentuó el déficit hídrico.

"Hay rendimientos muy variados, pero están en los 2.500 kilos por hectárea que sería el promedio máximo, de ahí para abajo, dependiendo del grado de afectación del cultivo", dijo a El País el asesor privado Carlos Dalmás.

Lo más complicado son hoy las sojas de segunda, porque además, producirán menos que las sojas de primera.

"Los cultivos se están secando más por el faltante de agua, que por haber llegado al fin del ciclo. Ahí se esperan rendimientos bastante bajos que, en mi opinión, me parece que no darán para pagar los costos", adelantó Dalmás.

Poniendo encima el costo de las rentas (que se pagan en granos), el técnico explicó que a nivel de una soja de primera, hay que hablar de entre 2.800 y 3.000 kilos por hectárea para cubrir costos de producción. Para el caso de las sojas de segunda, el equilibrio está entre 2.100 o 2.200 kilos de grano por hectárea para en este ejercicio agrícola, dijo el asesor agrícola.

El cultivo de soja venía muy bien, pero la falta de lluvias en algunos momentos clave terminó afectando los rendimientos. En muchos casos, las precipitaciones llegaron tarde y las chacras ya estaban jugadas.

Los cultivos tuvieron un gran desarrollo vegetativo y el calor los obligó a transpirar más, al no poder reponer humedad por la falta de lluvias, terminaron afectándose en una etapa clave.

Invierno.

La mayor incertidumbre, de aquí para adelante es qué pasará los cultivos de invierno, donde hay técnicos que ya están previendo que el área se achicará; incluso en algunos casos se plantean mayores reducciones a las sufridas el año pasado.

"Las zonas que están cercanas al Puerto de Nueva Palmira o cercana a los molinos, en esas zonas se va a plantar trigo", estimó Dalmás.

Los operadores sostienen que no hay mucha demanda por semillas, pero trigo se tendrá que sembrar igual para cubrir las necesidades internas y porque es un cultivo muy arraigado en las rotaciones agrícolas.

"Pienso que lo que se hará será bajar costos lo más posible, usando análisis de suelo, haciendo valer la fertilización que se hizo en años anteriores y usando variedades de trigo que tengan potencial, sanos y que tengan buena calidad panadera", explicó Dalmás.

"Pienso que el productor le buscará la vuelta para hacer trigo a bajo costo. Donde el costo del flete lo permita y pensando en un bajo costo se va a plantar", agregó. (Producción: Luis A. Pérez y Pablo Antúnez).

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