Federico Stanham

Resolver la desconfianza en la cadena cárnica "es el gran desafío"

El presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC) tiene una larga trayectoria en la agroindustria. Fue gerente general del Instituto Nacional de Logística, trader de alimentos, consultor privado, productor arrocero y ganadero dedicado a la cría.

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Federico Stanham, presidente de INAC. Foto: Agustín Martínez

En marzo de este año, fue elegido por el ministro Tabaré Aguerre, compañero de carrera, de trabajo en Bella Unión y amigo personal, para desempeñar el cargo en representación del Poder Ejecutivo. “Para cualquiera que lo inviten a integrar este proyecto significa un desafío profesional muy atractivo. El Uruguay Agro inteligente que plantea el ministro Aguerre hoy tiene otra dimensión que es la intensificación sostenible”, aseguró en una distendida conversación mantenida en su despacho con El País. Según Stanham la importancia del sector cárnico para el Uruguay y la intensificación sostenible, “requieren crear las bases sólidas para que crezca la producción”. Consideró que el rol más importante del INAC en ese proyecto de país “es continuar el camino del desarrollo de mercados que se ha realizado y que ha sido sumamente exitoso, con algunas improntas especiales, como crecer en los mercados, abrir los nichos más sofisticados (caso Japón), lograr mejores condiciones de acceso y diferenciar productos”. La meta, confesó, es contar con un producto cárnico “cada vez más diferenciado que sea buscado por los consumidores más exigentes”. Dejó en claro su postura contra “la intervención del mercado”.

—Los atributos de la carne uruguaya son reconocidos: las razas británicas, la crianza a pasto, a cielo abierto, la trazabilidad y una genética y manejo pecuario muy buenos. Esas variables combinadas permiten acceder a públicos muy sofisticados que las buscan. Obvio que también hay gente que apunta al ganado criado en confinamientos. Es claro que podemos crecer en producción de carne, pero nuestro volumen no va a ser demasiado alto, por lo cual tenemos que buscar la diferenciación.

—¿Por dónde pasa la diferenciación de producto?

—La trazabilidad es una de las grandes banderas de Uruguay, pero hay productores que dicen no haber sentido económicamente la diferencia de precio que quizás se esperaba al aplicar esta herramienta. ¿Qué opina al respecto?

—Para contestar eso con propiedad hay que hacer un estudio de cadena de valor y poder responder fehacientemente cuánto puede haber influido en el resultado final a nivel de los productores integrantes de la cadena. Eso no está, o sea que estamos hablando de cosas subjetivas y no cuantificadas. Lo real es que hoy tener trazabilidad está siendo una llave para abrir mercados, seguramente hay negocios que ya se están consolidando, manteniendo o logrando mejores condiciones por el hecho que se maneja la trazabilidad como un argumento de marketing.

— ¿Considera que apuntaló el precio de exportación?

—Seguramente hay algo de la mejora de las condiciones comerciales que el productor ha recibido por la trazabilidad. El hecho que en los últimos cinco años, el precio de la tonelada de exportación ha estado en el eje de los US$ 4.000, que sitúan a Uruguay como uno de los países que capta de los mejores precios en el mercado internacional con relación a sus competidores. Entonces uno dice: algo hay en el sistema uruguayo, y una cuota aparte, quizás, le tengamos que dar a la trazabilidad. Pero cuánto, es muy difícil determinarlo. Seguramente será uno de los principales elementos de marketing para conseguir determinados nichos de mercado donde esperamos que se obtengan precios muy interesantes o mejores accesos.

—¿Cómo mejorarla más?

—Una herramienta técnica como la trazabilidad requiere un esfuerzo de gestión importante a nivel de los predios agropecuarios. Requiere inversión, tener las herramientas tecnológicas para hacerlo, un esfuerzo de atención y lo más difícil, requiere un esfuerzo de corrección de los desvíos. Cuando tenemos períodos como el que está pasando ahora, que el productor siente que está recibiendo una parte relativamente mala de la renta, la gente se cuestiona para qué lo hace. Creo que la postura de la Federación Rural de la semana pasada es bien interesante, porque hace un cuestionamiento muy fuerte a lo que ellos interpretan qué es lo que están recibiendo por su ganado, pero ratifican su compromiso con la trazabilidad.

—¿La falta de confianza puede ser hoy la principal limitante de la cadena?

—Es difícil responder. Creo que es el desafío más importante que tiene el sector cárnico en este momento. Si miramos algunos de los indicadores que maneja el INAC, por ejemplo el último, de Relación Hacienda de Exportación (RHE), tomando los últimos 7 u 8 años, que es cuando hubo una situación relativamente consolidada en cuanto a existencias ganaderas, a la composición del sector de plantas de faena, tecnología de la producción pecuaria y en cuanto a que no hubo cosas raras del punto de vista climático y donde tenemos una curva de precios de exportación, donde sube, llega a una meseta y en los últimos 4 años, está clavado el precio en los US$ 4.000 por tonelada. En ese período, siempre mirando el indicador, se ve un periodo, donde está por encima del promedio y en los últimos dos años y medio está por debajo del promedio. El sector ganadero se consolidó con estos vaivenes, está en la posición en que está con los mercados ya conquistados, con la calidad que tiene, con el reconocimiento internacional que tiene. Uno puede decir: capaz que hay que dejar todo como está y vamos a seguir avanzando. Uno tiende a pensar que, lo que puede suceder es que, si los vaivenes de precios son muy pronunciados, pase que se genere un desestimulo que promueva la liquidación de stock y caemos en unos años en la contracara: la escasez de ganado y vamos a falta de oferta y exceso de demanda por ganado gordo.

—¿Y entonces? ¿Qué hacer?

—El desafío es ver si vamos a permitir que sigan las oscilaciones, en el sentido de que no vamos a hacer nada y que lo bueno que tiene el sector cárnico, más la demanda mundial creciente va a ir acomodando la situación y seguiremos creciendo. Lo otro es ver si podemos, entre todos, buscar algunos mecanismos que atenúen esas oscilaciones.

—¿Por ejemplo?.

—No tengo la respuesta. No hay nada en carpeta. Hoy lo que estamos planteando es la pregunta: ¿esto es la principal amenaza para el crecimiento del sector o es la principal oportunidad para el crecimiento del sector? Si lo logramos resolver, seguramente tenemos la llave para un crecimiento sostenido y consolidado del sistema ganadero. No tenemos la respuesta. Algunas ideas sí las hay. El tema de la información es uno. Si además podemos contribuir con el manejo de la información lograr más acuerdos entre comprador y vendedor , que los hay, también ayudaría. Son ideas generales.

—Se dice que hay acuerdos entre los compradores de haciendas que podrían estar regulando el precio del ganado ¿Qué consideración le merece eso?

—Desde que asumí la presidencia estoy tratando de sacar de la mesa de discusión la disputa de la renta del corto plazo. Si ese es el tema de discusión en INAC no tiene solución y no generamos el ambiente para analizar el mediano plazo con una visión estratégica. Por lo tanto, desde que estoy aquí, resolvimos el tema del indicador, pero no se está discutiendo la disputa de la renta o por lo menos, no se está discutiendo con una visión de corto plazo. Estamos planteando que hay que ponerse a trabajar con propuestas para atenuar esas oscilaciones. Tomar la decisión si dejamos que oscile o si trabamos para atenuarlo.

—Bueno, pero el precio es el tema de fondo en todo momento...

—Puede ser, pero si nosotros nos enfrascamos en la discusión de la renta del corto plazo, en definitiva termina siendo muy aburrido, porque es una discusión sin sentido y que nadie puede resolver. Termina en una discusión de sordos.

—Pero no dijo si hay acuerdos entre compradores...

—No nos consta. Se dice que… (pausa). Pero lo cierto es que hoy las reglas de juego que hay en el mercado no obligan a nadie a faenar más de lo que está dispuesto a faenar. Cada planta faena lo que le parece, podrá parecerle al vendedor que es poco, pero el frigorífico no está obligado a alterar su planificación de faena. Eso es totalmente libre. Cuando hay mucha oferta, se da la situación que se está dando ahora. Pero a nosotros no nos consta de que exista un acuerdo, se insiste mucho con eso, es muy difícil de demostrar e insisto: hay que trabajar en soluciones creativas con una visión estratégica de mediano plazo, logren un mejor relacionamiento entre comprador y vendedor.

—¿O sea, que no cree que haya cadena?

—La duda que tengo es porque tiene varios componentes y varios están dentro del sector productor y la disputa por la renta se da también en ese sector y todos juegan con la necesidad de vender que tiene uno y la necesidad de comprar del otro. Esas son las reglas del comercio en todas las actividades. Por ejemplo: una casa en un balneario en enero es tres veces más caro que en abril...

—¿Qué opina de la alta presencia de empresas brasileñas y de otros orígenes en la industria frigorífica?.

—Hoy tenemos más del 50% de la faena en manos de capitales extranjeros y básicamente de tres orígenes: Brasil, Inglaterra y Argentina. La mayor parte está en manos de capitales brasileños. Veamos lo que es claramente bueno y en lo que podríamos tener alguna duda, para estar monitoreando el tema y buscar que se generen sinergias positivas y no negativas. Lo bueno es que el capital extranjero especializado en el sector cárnico nos agrega valor, porque trae tecnología industrial, de gestión y comercial. Todo eso favorece al sector. Estar en una empresa que tiene una red de plantas de faena en los principales países productores de carne y que atiende todos mercados, obviamente trae un expertiz al país. También son empresas que, por lo menos hasta ahora, muestran una situación financiera sólida, que mirando informes de prensa, bursátiles y financieros, sabe que en algunos momentos, en algunos mercados, pueden tener alguna debilidad financiera, pero que en el conjunto están financieramente sólidos y eso también es una seguridad para el productor. Saber que va a cobrar lo que vende, aunque pelee por el precio, pero sabe que cobra, a diferencia de otras épocas.

—¿Y las dudas?

—En cuanto a que, como hay una estrategia global de las empresas, donde nosotros somos una parte de su negocio, entramos en el juego global en cuanto a que Uruguay juega para ellos un rol determinado, que nosotros como país, podemos pensar que puede estar un poco desalineado en cuanto a nuestro rol. Un ejemplo simple es que una empresa piense que Uruguay es para ella proveedor de vacas y atienda mercados con ese producto. En realidad nosotros, quizás no queremos eso. Esa sería la duda en cuanto a que puede haber algún desalineamiento en algunos aspectos. Es un tema a monitorear y buscar sumar. Otro tema es la concentración. Si bien se han concentrado las industrias, en realidad individualmente los capitales están menos concentrados relativamente que otros sectores agroindustriales.Y además un riesgo es cuando esas empresas se globalizan, podemos entrar en un proceso que hoy son capitales de determinado origen y mañana pueden cambiar. Eso podría ser una incertidumbre de futuro.

—¿Le ha llegado el reclamo de la industria por los costos?

—No entré en ese detalle todavía. No tengo opinión formada sobre si la canasta de costos se deterioró para la industria. Si comparamos con otros países de América Latina, la estabilidad de la macro economía y de las reglas de juego para el capital extranjero son una seguridad. Supongo que para algunos capitales vale mucho y por ahí atenúa el tema del alza de costos. Además es el mercado que tiene el mejor de los mundos. No habrá un gran volumen, pero están las mejores carnes para pelear en los mejores mercados para insertarse en los nichos de más valor. Pero sí habría que mejorar el acceso a los mercados.

—¿Cómo es eso?

—Pelear por las barreras arancelarias, que los aranceles bajen y nos beneficien en eso. Uruguay tiene una desventaja con los principales compradores de carne y es que tenemos pocos acuerdos comerciales ventajosos con los principales mercados. A diferencia de nuestros competidores que han ido logrando tratados de libre comercio con los principales compradores. Ese es un debe importante.

Se está trabajando con Opypa en indicador para el ternero

El indicador Relación Haciendas de Exportación (RHE), recientemente creado por INAC, "fue una manera de zanjar, de una forma que todos estuvieran de acuerdo, una discusión muy larga que hubo a nivel de la Junta Directiva por hablar del precio de la hacienda. Hay que dar más información y todo apuntando a que la información diferencie y que el productor sepa y pueda tomar decisiones que mejoren sus manejo productivo", aseguró Stanham.

El jerarca adelantó a El País que se está trabajando en un indicador similar para el ternero. "INAC tiene toda la información de lo que pasa dentro de las plantas de faena, puede opinar y es incontrastable su opinión y sus estudios estadísticos. En el tema del ternero no tenemos información. Es como meterse en un tema en el que no tenemos profesionalismo. La Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa/MGAP), está trabajando en el tema. Ya hemos cruzado los primeros avances y estamos trabajando para que salga una información. Será de otras características, pero esperamos que ayude a entender la problemática de la distribución de la renta a lo largo de la cadena productiva".

En cuanto al sector de la cría, un segmento de la cadena que conoce bien porque lo vivió de adentro (fue productor dedicado a este rubro), Stanham reconoció que el criador "es el sector más débil, el más importante" y aseguró que "produce en condiciones de vulnerabilidad desde el punto de vista clima, por los suelos en que desarrolla la actividad —generalmente suelos basalto y pobres—, donde para tener una producción sostenible en términos de porcentaje de destete, tiene que invertir en manejo y si no hay un estímulo en el precio, el productor no va a invertir. Eso es fundamental".

En cuanto al ganado gordo, pero también vale para el ternero, Stanham es consciente de que si el productor puede tener más información, puede tomar mejores decisiones. Creo que la información estadística y la información de lo que pasa con el ganado de cada uno es bien importante para que haya confianza de que me están pagando los kilos que son y la calidad que es. Pero hay otro tema que es más importante y que es la información estratégica. Lo que sucede es que tenemos distinta sofisticación de productores en cuanto a cómo analizan la información. Hay algunos productores, seguramente los menos, que son capaces de analizar estratégicamente las consecuencias del rodeo actual y cómo va a evolucionar en los próximos años. Analizar cómo están comportándose los frigoríficos exportadores y tomar decisiones en ese sentido. Pero hay muchos productores que no tienen esa capacidad. Creemos que se podría aportar el mostrar información más global del sector, proyecciones de cómo puede evolucionar, para que cada uno tenga mejor información para tomar sus decisiones. Si podemos mostrar que van a haber períodos de exceso de demanda y que se van a dar previo a la entrada del invierno, se puede poner las barbas en remojo".

EL Desafío de pasar del 4x4 al 5x5 en el corto plazo

Uruguay podría cambiar la 4 x 4 (400 mil Ton. exportadas a US$ 4.000 promedio), por una 5 x 5. Llegar a medio millón de toneladas exportadas a US$ 5.000. Hay potencial. Subiendo 250 mil la faena, aumentamos 50 mil toneladas. Si mejoramos el peso de los animales, nos arrimamos otro poquito...

Y para los US$ 5.000 hay fundamentos de la tendencia en el mundo que muestra que es muy diferente el valor de la carne con respecto a otros productos, en caída.

La diferencia está en cómo mejorar el acceso a los mercados. Puede ser rebaja arancelaria, o si tuviéramos un nicho para carne con atributos como la uruguaya en EE.UU. O qué nos puede aportar Japón con su apertura.

Nada es fácil, pero el camino pasa por ahí. Tal vez no lleguemos a cinco mil, pero es bueno ponerse desafíos como éste...(Textual Stanham).

Estimular el pago del ganado por su calidad

¿Cuál es su postura en cuanto a la propuesta de pagar el ganado antes de la operación de retoque de la media res (dressing)? ¿Qué considera que es lo más sano en cuanto al pago de la hacienda?.

—En este proyecto de sector cárnico que es conquistar mercados con productos diferenciados, ir a los nichos de alto valor y agregarle valor a nuestros productos, está claro que hay que premiar o estimular el pago por calidad. Cuanto más avancemos en el proceso y se pueda pagar esa calidad, estimulamos su desarrollo. El proyecto de genómica, donde participan varias instituciones, organismos de investigación, Hereford y ARU, es para mí uno de los proyectos más espectaculares y desafiantes que tiene el Uruguay "Agro inteligente". Busca vía genética, vía trazadores, poder tener claro que el ganado que se cría tiene las condiciones para producir mejor calidad. Y si estamos apostando a ese proyecto, es porque hay que pagar por calidad. Por eso comparto plenamente la decisión del ministro (Tabaré Aguerre) en cuanto a no retroceder en ese proyecto. Si retrocedemos, no estamos apuntando a premiar la calidad de la materia prima. Ahora, si hay un problema de confianza en la cadena, no se va a poder. Es muy difícil tratar de convencer al productor. Hay que resolver el problema de confianza, es un desafío muy importante. Deberíamos insistir en que el camino del pago por calidad es el mejor, pero trabajemos entonces en el por qué se está generando esa desconfianza en la cadena cárnica y seguramente podamos encontrar una fórmula que resuelva el tema".

Y en la medida que desde INAC podamos contribuir junto con la industria, con el INIA y quien se pueda sumar para generar información que aporte a la discusión y generemos confianza, estamos interesados en hacerlo.

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