LA LECHERÍA SIGUE EN CRISIS

Tamberos enfrentan una deuda de más de US$ 400 millones

Preocupa el repago del Fondo Lechero III que se tomó como salvavidas.

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Caerá más la cantidad de vacas en producción y se elevará el litraje por vaca ordeñada. Foto. A. Colmegna

La lechería uruguaya enfrenta un endeudamiento que ya supera los US$ 400 millones a nivel de producción y al que aún hay que sumarle el de la industria. La facturación bruta del sector, el Producto Interno Bruto (PIB), mirando el pasado ejercicio productivo que cerró el 30 de junio y tomando como base un valor de 24 centavos de dólar, estaría en el eje de US$ 460 millones anuales.

Según publicó el semanario Búsqueda esta semana, el endeudamiento del sector con el Banco República sería de US$ 200 millones, cifra a la que hay que sumarle unos US$ 130 millones de deudas con los bancos privados y los US$ 80 millones del Fondo de Financiamiento y Fortalecimiento de la Actividad Lechera (FFAL III).

Dentro del sector lechero aparecen situaciones bien diferentes entre las empresas en cuanto a su endeudamiento. "Hay uno que es importante asociado a un recambio generacional o un recambio en el sistema de producción. Ese tipo de endeudamiento puede generar un incremento de productividad", dijo a El País el presidente de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche, Horacio Leániz.

En otros casos, el endeudamiento "es para salvar caja" y no tiene ninguna contrapartida por el lado del incremento de la producción. En este caso, hasta dónde se puede resistir, depende de cada empresa.

Precios, costos, créditos y una industria que no sale masivamente a captar leche, generan una incertidumbre a futuro que empaña el esfuerzo de los productores por mantenerse a flote, esperando momentos mejores. Porque además de la caída del precio del dólar y los problemas de precios y destinos que enfrenta al exportar, el mercado interno comienza a mostrarse deprimido,

"En el medio, hay un puente a cruzar, un zanjón muy hondo, que a muchos le está generando un problema realmente severo", admitió Leániz. Si los productores se siguen endeudando, la estructura de ese puente será muy endeble y en cualquier momento se caerá.

Por un lado, están aquellos productores lecheros que tienen una deuda global importante y que dependen de campos arrendados. En el otro extremo, están los productores que están con campo propio y sin deudas.

Otra situación bien diferente es la de los mega tambos que llegaron a la lechería uruguaya para quedarse.

Fondo lechero.

La mayor preocupación para los tamberos uruguayos hoy, más allá de los precios y de que no haya competencia por la leche, está centrada en el repago del dinero que tomaron tras la puesta en marcha del Fondo de Financiamiento y Fortalecimiento de la Actividad Lechera (FFAL), uno de los salvavidas instrumentados para paliar la crisis.

Costará más repagar este fideicomiso por US$ 80 millones, más los intereses, solventado con dinero de los productores a través de la remisión de leche y donde la industria oficia como agente de retención. Son menos de 2.700 productores los que deben pagarlo.

El presidente de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche dijo a El País que el FFAL III "tuvo una condición de cierta precariedad" respecto al del invierno de 2007, que representó una deuda de US$ 42,5 millones equivalentes a 155 millones de litros de leche que el sector pagó sin problemas.

"En ese momento, la lechería uruguaya crecía fuerte, el dólar se depreció y el precio de la leche subió intensamente. Ese combo hizo que al cabo de siete años, un proyecto que estaba diagramado para nueve años de repago, se terminó de repagar con menos leche de la comprometida en origen", reconoció Leániz.

Ahora, la realidad es otra. El FFAL III abarca US$ 80 millones "con un precio de leche que no tiene expectativa de suba (24 centavos de dólar), con un precio de dólar que intentó subir fuerte de octubre de 2015 a enero de 2016 y que ahora se depreció", indicó Leániz. A su vez, a diferencia de la edición anterior, donde la lechería uruguaya no paraba de crecer, ahora hay una merma en el volumen total de leche.

Leániz sostiene que pagar este fideicomiso "representa el doble de deuda. El anterior eran 155 millones de litros y este son 350 millones de litros.

Poniendo los números sobre la mesa, el presidente de una de las gremiales de productores lecheros recordó que en la edición anterior del fideicomiso "se pagaron 30 millones de litros de leche en intereses, pero el capital efectivamente fue menos de 120 millones de litros. Hoy se tomaron 350 millones de litros en deuda y "habrá que pagar adicionalmente entre 60 y 80 millones de litros de leche más intereses al cabo de los años de comprometido el repago (8 o 10 años). El FFAL III no será de menos de 400 millones de litros.

Según el dirigente, con el horizonte que hoy tiene el sector, el nuevo fideicomiso afectará el 3% del precio de la leche todos los meses. "Está fijado que la retención es equivalente a US$ 0,077 por litro, cifra que representa prácticamente unos 23 centésimos de peso uruguayos por litro, lo que daría un 3% de la facturación bruta del sector", explicó.

Contrariamente, el FFAL anterior se fue repagando con la mitad de esa afectación, porque "no llegó a 1,5% de la remisión y tenía un tope de 3,5% como este, pero nunca hubo necesidad de aplicarlo por la condición de dólar, más precio de leche y el crecimiento del sector facilitó el repago del fideicomiso", explicó el presidente de la CUPL.

El costo país también está pegando fuerte.

La industria también está endeudada al igual que los productores y tiene tres componentes en contra.

Por un lado, el mercado interno no está respondiendo y parece mostrar una cierta depresión de consumo. A su vez, las empresas están recibiendo poco más de $ 28 por dólar y enfrentan una "Brasil-dependencia" muy alta. La facturación en pesos de este sector se deprime por esta condición de la baja del dólar. La situación se complica más, por la merma en la recepción de leche —cayó la producción— y eso complica los costos internos. Las empresas lácteas tienen costos fijos que debe diluir en un menor volumen de leche que está recibiendo por la caída de la producción.

Los productores también se quejan del costo país. Para el tambero, todo el componente granos, semillas, maquinarias (por ejemplo) que se compra en dólares, tiene a nivel de logística interna un costo Uruguay que "ha crecido en forma escandalosa", admitió Leániz. Una cosa es el grano antes de la Aduana y otro es el introducido al país.

"Hay una diferencia de hasta US$ 50 por tonelada por introducción más el flete interno", explicó.

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