FINANZAS DE BOLSILLO

¿Cuáles son las claves para diversificar las inversiones de forma profesional?

Al invertir tu dinero, uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta es cómo diversificar tu patrimonio para mitigar riesgos en caso de pérdidas.

Diversificar. La plataforma permitirá invertir en Bitcoin, Ethereum, Zcash, Monero y Livecoin. (Fuentes: Reuters)
Diversificar las inversiones es una forma de mitigar posibles pérdidas y lograr éxito en las finanzas. (Fuentes: Reuters)

"No pongas todos los huevos en la misma canasta”. Este es uno de los primeros consejos que escuchamos cuando comenzamos a invertir nuestro dinero. El problema es que la mayoría lo repite sin pensar en profundidad su significado y, por lo tanto, sin saber cómo aplicarlo.

“Diversificar” es la palabra que debemos comprender en forma cabal para no cometer errores mayúsculos en nuestras estrategias financieras. Vamos a analizarla.

Macrodiversificación y microdiversificación” son dos conceptos inventados que en el primer caso refiere a cómo diversificamos nuestro patrimonio en líneas generales. Por ejemplo: 60% en propiedades, 20% en plazos fijos, 20% en la Bolsa y 10% en criptoactivos. Es una diversificación entre inversiones bastante alejadas unas de otras y que implican distintos niveles de riesgo.

Por el otro lado, la microdiversificación hace referencia a cómo diversificamos nuestras inversiones al interior de los niveles macro antes mencionados. Por ejemplo: dentro del 20% del capital que destinamos a la Bolsa, podríamos tener un portafolio compuesto en un 50% por títulos públicos, 40% son acciones y 10% son cauciones bursátiles. O dentro del 10% que invertimos en criptoactivos, podríamos tener 60% en Bitcoin, 20% en Ethereum, 10% en Litecoin y 10% en Zcash.

La experiencia dicta que, entre los inversores, la microdiversificación es más usual que la macrodiversificación, puesto que resulta más sencillo conocer las reglas y operar en un solo campo de juego (propiedades, Bolsa, productos bancarios o criptoactivos) que en varios.

También es usual que en esa microdiversificación se cometan errores conceptuales como el de la “diversificación intuitiva”, donde el inversor diversifica por cantidad y no por calidad. Un caso típico es el de aquel que compra acciones de 10 empresas distintas y cree que así está diversificando su portafolio de inversiones.

Lo cierto es que, en rigor, de esa forma no se está diversificando en absoluto porque primero, a nivel macro, está invertido 100% en la Bolsa y una caída generalizada del mercado le causará pérdidas importantes en la valuación de su portafolio.

Para diversificar de manera correcta en el mundo de las acciones debemos darle importancia a un coeficiente llamado Beta.


Y por otro lado, porque a nivel micro, se está concentrando solo en acciones (renta variable), cuando la Bolsa le ofrece activos que suelen ser más estables, como bonos (renta fija) de corto plazo, o acciones de empresas extranjeras (Cedears), que, si bien cotizan en pesos, se rigen por las monedas de sus países de origen y, en general, no se ven afectadas por lo que pase con el mercado local.

Por otra parte, tampoco definió qué sectores comprar: no es lo mismo invertir en acciones de cinco bancos que en acciones de dos bancos, dos constructoras y una empresa gasífera.

¿CÓMO DIVERSIFICAR DE MANERA PROFESIONAL? Para diversificar de manera correcta en el mundo de las acciones debemos darle importancia a un coeficiente llamado Beta, que mide el grado de correlación entre un activo (imaginemos una acción líder de Wall Street) y su índice de referencia (el S&P Merval).

La Beta se puede calcular con una fórmula puntual, aunque cualquier sitio de finanzas que informe las cotizaciones de las empresas ya la ofrece calculada cuando ingresamos en el gráfico de la acción.

Una acción con Beta menor a 1 es considerada defensiva, puesto que suele moverse más suavemente que el resto del mercado, mientras que otra con Beta superior a 1 suele ser más volátil en su cotización y se considera una apuesta “agresiva”.

Esto implica que, ante una baja generalizada del mercado, es más probable que pierda menos quien haya adquirido la acción defensiva, mientras que, en el caso de una suba, posiblemente gane más el inversor agresivo.

Wall Street: ayer fue la mayor caída diaria desde el año 1987. Foto: AFP
Wall Street. Foto: AFP

Por ejemplo, las acciones de Coca-Cola, que cotizan en la Bolsa de Nueva York, tienen una Beta de 0,55, por lo que son consideradas defensivas. En momentos de fuertes caídas, no es un mal lugar donde estar.

Por el contrario, las acciones de automotriz tecnológica Tesla tienen una Beta de 1,30, lo que nos habla de su marcada volatilidad (fuerte movimiento diario de sus acciones) y de cómo suele superar con facilidad un movimiento alcista (y también bajista) del mercado.

Una acción con Beta menor a 1 es considerada defensiva, mientras que otra con Beta superior a 1 suele ser más volátil en su cotización y se considera una apuesta “agresiva”.


Dicho esto, falta el paso más importante: calcular la Beta Media Ponderada de la cartera de inversiones. Para ello, con cada acción adquirida se debe hacer lo siguiente: multiplicar su Beta por la cantidad de dinero invertida en esa acción.

Luego, el resultado de cada acción se debe sumar y el total se debe dividir por la cantidad de dinero total invertida. Si en mi portafolio tengo $ 10.000 en una acción con Beta 0,5 y $ 5.000 en otra acción con Beta 1,5, mi Beta Media Ponderada lo obtendremos haciendo la siguiente cuenta: (10.000 x 0,5 + 5.000 x 1) / 15.000 = 0,83.

Las etapas de la vida y sus errores financieros

Equivocarse es parte del crecimiento. No es lo mismo la concepción que tenemos de lo material a los 20 años, que a los 60. De los 20 a los 30 años es cuando ocurre el mayor derroche de dinero. El retiro suele verse como algo muy lejano y por ello es bajísima la proporción de adolescentes que se proponen ahorrar desde los comienzos.

Durante los 30 a los 40 años es cuando se suelen tomar las “grandes decisiones”, algunas de las cuales pueden desembocar en errores. Uno de los más comunes desde lo financiero pasa por los matrimonios que terminan pronto y dejan a ambas partes en una situación económica menos favorable que antes. Otro error típico de esta edad pasa por tener “entre ceja y ceja” el objetivo del techo propio, y endeudarse fuerte para poder cumplirlo. De los 40 a los 50 años hay dos grupos, los que entendieron la importancia del ahorro y se encuentran encaminados en cuanto a su vida financiera y los que aún no comenzaron a ahorrar y cometen el error de asumir inversiones muy riesgosas buscando recuperar el tiempo perdido.

Después de los 50, lo ideal sería estar cosechando lo sembrado. El principal error aquí es dejarse llevar por asesores financieros que no entienden que a esa edad, la tranquilidad financiera es fundamental para tener un retiro tranquilo y el otro error es no planificar la herencia.

Con solo observar la fórmula, sabremos si estamos invirtiendo en acciones con distinta Beta y el resultado de la cuenta nos dirá si nuestra cartera tiene una Beta Media Ponderada alineada con el índice de referencia del mercado (=1), es defensiva (1).

Por ejemplo, si luego de realizar el cálculo llego al resultado anterior (0,83), entonces estaré diversificando más mi portafolio si agrego acciones con Beta ofensiva, como las de Tesla, de manera de acercarme a un valor igual a 1.

Si lo que proyecto es que el mercado tiene más probabilidad de caer que de subir puedo, por el contrario, posicionarme en acciones más defensivas para bajar aún más mi Beta, acotando mis ganancias en caso de una suba generalizada, pero también mis pérdidas en caso de una caída.

CONCLUSIÓN."Analizaste mucho la microdiversificación, pero poco la macrodiversificación", podrá reclamar con razón algún inversor acaudalado. Sucede que para esta última las generalizaciones son mucho más peligrosas, puesto que empiezan a jugar fuerte variables como la edad del inversor y su aversión al riesgo.

Diversificar fue, es y será un acto de suma importancia en el ámbito de las inversiones. El concepto también se puede aplicar a nuestras Finanzas del Bolsillo, puntualmente en lo que refiere a la generación de ingresos.

Comprenderlo y ponerlo en práctica puede ser la llave para lograr el éxito financiero personal.

La pregunta del experto: ¿Cómo lograr la independencia económica a través de diferentes fuentes de ingreso?


LA RESPUESTA: El mejor camino para lograr la abundancia de dinero pasa por trazar un plan donde diversifiquemos las fuentes de ingresos a obtener y no la riqueza soñada que probablemente nunca tengamos en nuestras manos.

El 65% de los millonarios cosecharon su fortuna sin haber recibido herencias importantes y contando, en su enorme mayoría, con tres o más fuentes de ingresos. De todos modos, no es necesario hablar de millonarios y fortunas para pensar en la independencia económica.

Se puede llegar a esa situación de comodidad generando ingresos pasivos o semi pasivos que cubran los costos totales, fijos y variables, mediante la diversificación.

Si trabajás en relación de dependencia, lo más probable es que cuentes con una sola fuente de ingresos: tu salario. Eso es lo primero que debés modificar si querés iniciar el camino hacia la independencia económica.El beneficio de la diversificación está claro: cuando una de esas fuentes sufre un percance, las otras compensan.

¿Y si ninguna de esas fuentes se ve perjudicada? Bueno, entonces el camino hacia el objetivo se acelera y puede lograrse antes de lo planificado.

La generación de múltiples fuentes de ingresos debe darse en dos ejes distintos:inversiones (ingresos pasivos financieros) y nuevos emprendimientos (ingresos pasivos monitoreados).

(LA NACIÓN)

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