FINANZAS DE BOLSILLO

El triángulo monetario clave para cualquier persona: ganar, cuidar y disfrutar; ¿cómo lograrlo?

Consejos y sugerencias para articular el triángulo monetario: ganar, cuidar y disfrutar del dinero.

Muchas veces se trata de una compra donde creen que hay ahorro, dicen los expertos.
Ahorrar sí, pero con un sentido.

Economía doméstica, dinero del hogar o Finanzas de Bolsillo. Tres formas de nombrar lo que intenta este espacio: bajar al llano el innecesariamente intrincado lenguaje del dinero. Hoy nos referimos al triángulo monetario clave: ganar, cuidar y disfrutar.

Para empezar, vayamos de lo general a lo particular. Lo primero que debemos comprender es a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos del triángulo monetario.

Capacidades financieras

Una de las falsas creencias que hay que derribar al hablar de un manejo exitoso del dinero refiere a lo que tantas personas repiten cuando ven a otra que tiene ingresos altos, se da gustos en dosis adecuadas o acumula ahorros: “ese/esa sí que sabe”.

Estas tres cualidades financieras, si bien son importantes, nada nos dicen de su relación con el dinero.

Pensemos en una persona que acumula dinero con avaricia y no sabe disfrutar sus ahorros, en alguien con ingresos altos y gastos aún mayores, en quien se da gustos en vida y anda debiéndole a cada santo una vela o en aquella persona que se esfuerza y logra ahorrar, pero luego no sabe cómo invertir el capital.

Ante tantos ejemplos negativos, surge la pregunta: ¿Es imposible armonizar el triángulo monetario? Para nada. Como primeras medidas, se debe buscar información de calidad y se debe alimentar la cultura financiera. Lo más interesante es que, a medida que se profundiza en la materia, se necesita menos inversión de tiempo y dinero para cultivarse.

Ganar sin dejar la vida en el intento

“¡Gana 200 lucas por mes! ¡Así cualquiera! ¡Qué envidia!”. A quienes alguna vez pronunciaron o pensaron estas palabras, les recomendamos preguntarse: ¿Cuántas horas trabaja por día la persona en cuestión? ¿Qué relación mantiene esa persona con sus ingresos en términos de ahorro y disfrute del dinero obtenido?

En Finanzas del Bolsillo, cuando hablamos de “ganar” nos referimos a los ingresos. Esos ingresos pueden ser generados de maneras distintas, que describimos a continuación.

1. Con el cuerpo: Se gana dinero de esta forma cuando se generan ingresos de manera activa, debiendo pasar X cantidad de horas por día en la oficina o en teletrabajo conectados a la computadora y el celular.

2. Con ideas: Se pueden generar ingresos de manera pasiva o semipasiva a través de ideas monetizables y aprovechando las ventajas de Internet.

3. Con inversiones: Es la generación de dinero con dinero que ya se poseía. Es una fuente de ingresos pasivos que puede conseguirse capacitándose y aprendiendo sobre el tema, apelando especialmente a colocaciones de largo plazo.

Esta distinción nos permite comprender que no basta saber cuánto gana alguien para conocer su relación con los ingresos, sino que debemos saber cómo genera esos ingresos. Más allá del monto que nos fijamos como objetivo, sugerimos apuntar en el largo plazo a la fórmula del 20/20/60, donde un 20% de los ingresos son generados con el cuerpo, otro 20% con ideas y el 60% restante (la parte principal) con inversiones del capital que ya poseemos y seguimos incrementando.

Las empresas deben ofrecer un lugar de trabajo seguro pero sin exigir la vacunación. Foto: Reuters
La forma en cómo se generan los ingresos dice mucho de ellos. Foto: Reuters

Cuidar para lograr seguridad económica

“Vive en una casa enorme y maneja un auto importado. ¡Sí que sabe vivir!”.

Lo que aparenta una persona a partir de su nivel de gastos puede resultar engañoso y decir poco sobre su situación patrimonial real. La baja cultura financiera lleva al gasto por apariencia, al derroche y el endeudamiento para mantener un status determinado.

La experiencia indica que quienes poseen un patrimonio importante y aprendieron a cuidar sus ingresos para generar ahorros suelen mantener una conducta más bien humilde y poco ostentosa. Por lo tanto, si queremos velar por nuestra salud financiera lo primero que debemos hacer es generar un ahorro de emergencia equivalente a seis meses de nuestros ingresos.

Luego, debemos aprender a discernir entre los otros tres objetivos de ahorro existentes, de manera tal de poder redefinir nuestras metas.

1. Ahorro para seguridad: el monto a conservar equivale a más de un año y medio de ingresos.

2. Ahorro para consumo: el objetivo puede consistir en mejorar nuestra calidad de vida comprando ropa, tecnología, viajes, etc.

3. Ahorro para inversión o emprendimiento: nos permite generar ingresos pasivos. Son, esencialmente, liberadores de tiempo, puesto que nos habilitan a trabajar menos.

El ahorro es un tema de hábitos y, como todo nuevo hábito, puede resultar un poco más trabajoso al principio, pero luego nuestra mente se acostumbra y lo practicamos sin siquiera pensarlo.

Cuidar nuestro capital y acumular deudas son caminos diametralmente opuestos. Endeudarse y terminar pagando intereses implica descuidar lo que tenemos. Si vemos a alguien que derrocha, probablemente busque aparentar felicidad mientras oculta problemas financieros presentes o futuros.

Disfrutar para vivir mejor

“Me contó que tiene 200 lucas verdes guardadas. ¡Así cualquiera es feliz!”

Cuán equivocadas están las personas que piensan que tener dinero guardado genera felicidad. El acumulador serial sabe ganarla y cuidarla, pero su horizonte se desdibuja por la incapacidad de degustar el fruto de su esfuerzo. Sufre cada vez que debe desprenderse de parte de su dinero. Siente que le arrancan una parte del cuerpo.

A quien le interese saber más sobre esta patología en la relación con el dinero le recomendamos ver “¡Qué tacaño!”, una comedia dirigida por el francés Fred Cavayé, disponible en la plataforma de Netflix.

La avaricia implica llevar al extremo el instinto de economía. En finanzas se la puede definir como “la enfermedad del ahorro”.

Hay cinco preguntas que una persona con tendencia a la avaricia debería hacerse antes de realizar un gasto, a fin de poder superar el sentimiento erróneo de derroche y concretar gastos inteligentes.

Las 5 preguntas a hacerse ante cualquier gasto potencial

Hay 5 preguntas que hay que hacerse frente a cada gasto potencial.

1) ¿Qué tipo de gasto es? Dentro de las clasificaciones posibles encontramos vivienda, transporte, salud, entretenimiento y diversión, ropa, educación, comunicaciones e impuestos. Es por ello que se vuelve imperioso llevar un registro detallado.

2) ¿Tiene un impacto importante en tus finanzas actuales? No solo los gastos grandes en volumen tienen un impacto fuerte y nocivo. Los gastos invisibles o gastos hormiga (aquellos pequeños y de todos los días que realizamos casi sin darnos cuenta) pueden llevarse más del 20% de nuestro presupuesto mensual.

3) ¿El gasto altera tus flujos futuros de fondos? Debemos evitar los gastos financiados (por ejemplo, con tarjeta de crédito) y los gastos derivados (la adquisición de cualquier bien que demande manutención y genere nuevos gastos).

4) ¿Ahorraste dinero por ocuparte del tema? Ocuparse quiere decir invertir tiempo en conseguir distintos presupuestos, analizar si es posible aplicar el modelo “hágalo usted mismo” para ahorrar gastos.

5) ¿Lo volverías a hacer? Este ítem es el único que debe realizarse una vez consumado el gasto. Lo mejor es planteárselo un tiempo después, cuando estamos en condiciones de determinar si la adquisición realmente valió la pena en las condiciones en que se dio.

Poco y nada se enseña sobre finanzas personales en la escuela y la universidad, lo que obliga a millones de personas a depender de su intuición y su capacidad de observación para desenvolverse en un mundo donde el manejo del dinero -a través de distintas plataformas tecnológicas- domina la escena.

Adquirir estas inteligencias emocionales relativas a ingresos, ahorros, inversiones y gastos es algo que debemos hacer por nuestra cuenta, buscando información, leyendo y capacitándonos de la mejor manera posible.

Preguntarse en qué lugar nos encontramos del triángulo monetario planteado es un gran primer paso para comenzar a rendir aquellas materias que tenemos pendientes. Desde Finanzas de Bolsillo seguiremos contribuyendo para que el camino sea un poco más sencillo.

¿Cuáles son los cuatro pilares de las finanzas personales?
Ingresos, gastos, ahorro e inversión
Foto: Pixabay

Si nos ocupamos solo de incrementar nuestros ingresos, pero malgastamos el dinero, ese incremento solo generará problemas más importantes.

Si nos ocupamos de ahorrar, pero no sabemos cómo invertir ese excedente para evitar que pierda poder adquisitivo a causa de la inflación, carecerá de sentido el esfuerzo de postergar consumos deseados en el presente a cambio de una vida más cómoda a futuro.

Si seguimos el llamado “ciclo natural de las finanzas personales” comprenderemos que los cuatro pilares están interrelacionados y que su cuidado será beneficioso para nuestro bolsillo. Consiste en el siguiente esquema: una parte del ingreso se gasta de manera inteligente, de modo tal que surge un excedente que antes no existía y que denominamos ahorro.

Ese ahorro se invierte y la inversión genera un nuevo ingreso que se sumará al ciclo del gasto inteligente y la inversión, permitiéndonos aumentar ambos para nuestro bienestar material y emocional.

El proceso se repetirá en forma constante en nuestra línea de tiempo y nos mantendrá en el círculo virtuoso de la economía doméstica o el dinero del hogar.

Luego de uno o dos meses de mantener esta conducta, nuestro cerebro se programará para incorporarla a nuestros hábitos financieros saludables y los llevaremos a cabo de manera automática y casi sin darnos cuenta. 


(En base a La Nación / GDA)

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