ENTREVISTA EN EL DESAYUNO DE NEGOCIOS DE EL PAÍS

"Uruguay es un modelito" en la industria frigorífica, pero "si queremos crecer necesitamos nuevos desafíos"

El exCEO de Marfrig Global Foods y actual productor agropecuario, Martín Secco, fue entrevistado en el primer Desayuno de Negocios organizado por El País.

Martín Secco
Martín Secco, exCEO de Marfrig Global Foods. Foto: Francisco Flores

El jueves pasado se desarrolló el primer Desayuno de Negocios de El País en la Torre 4 del World Trade Center con el motivo del relanzamiento del canal Negocios.

El evento, que contó con la participación de 60 ejecutivos de empresas, tuvo una entrevista en vivo a un uruguayo que ha jugado en “las grandes ligas” del mundo empresarial: Martín Secco.

Perfil

Una tradición familiar que desembocó en las grandes ligas

Martín Secco tiene 55 años y su familia fundó Frigorífico Tacuarembó. Entre 2000 y 2006, Secco fue director comercial. Ese último año, la brasileña Marfrig compró la planta y luego otras tres en Uruguay (La Cabllada, Elbio Pérez y Colonia) y Secco pasó a ser CEO regional encargándose de Argentina, Chile y Uruguay. En 2016 asumió como CEO de Marfrig a nivel global, donde realizó operaciones de compraventas por más de US$ 3.500 millones. En 2018 Forbes lo nombró CEO del año en Brasil y en septiembre de ese año dejó de ser el principal ejecutivo de la empresa brasileña. Actualmente se dedica a la producción agropecuaria en Achard (Tacuarembó).

El ejecutivo fue hasta el año pasado CEO de Marfrig Global Foods, la industria frigorífica con 28 unidades operativas que tiene capacidad de procesar 21.500 cabezas de vacuno por día y que es una de las líderes mundiales en la producción de hamburguesas, con capacidad de 126.000 toneladas al año.

A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cuál es el principal desafío que tiene hoy la economía uruguaya?
—Sin duda que el crecimiento. Hay algunas limitantes que son superables, con un trabajo muy importante atrás, pero superables.

—¿Cómo, por ejemplo, cuales?
El tema laboral. Es un tema que si los uruguayos se proponen resolverlo, lo resuelven. Tenemos que tener conciencia que si queremos crecer, precisamos nuevos desafíos, pero antes que eso precisamos no perder las cosas que tenemos y Uruguay está perdiendo oportunidades de mano de obra y es un crimen. No es fácil recuperarlo, hay actividades en el país, algunas muy tradicionales, que se están yendo definitivamente a la luz de todo el mundo y no estamos haciendo nada para poder mantenerlas. Otras limitantes son realmente desafiantes, como la escala. Es una limitante para atraer inversiones porque somos un país pequeño, el consumo es pequeño, a la hora de vender a nuestros vecinos —porque Montevideo queda más cerca de Buenos Aires que algunas provincias argentinas o más cerca de San Pablo que algunas ciudades brasileñas— estamos lejos de tener una economía integrada.

—Uno puede ver que hay coincidencia en los partidos a nivel de diagnóstico, pero después cuesta que surja una propuesta común, ¿qué lo impide?
—Creo que somos dueños de nuestro propio destino. Si miran las propuestas electorales de cinco años atrás, quizás los títulos no son muy diferentes. Se hablaba del crecimiento, se hablaba de la reforma de la seguridad social, se hablaba de la conflictividad, de la apertura de Uruguay al mundo, etc. Tenemos una oportunidad histórica una vez cada cinco años de tomar esa decisión. Después, no nos quejemos porque somos nosotros los que decidimos. En los últimos gobiernos que hemos tenido, el gran problema no es que la agenda sea muy diferente a los otros, si no la dificultad de lograr consensos internos que nos ha impedido de hacer avances sumamente importantes. El gobierno actual es una coalición, debe ser un desafío tremendamente importante manejar esos temas internos y eso nos ha dificultado. Los gobernantes no han siempre podido hacer lo que ellos entendían que era mejor y han tenido que negociar o acordar ciertas cosas que nos han relegado tiempo muy preciado.

Martín Secco
Martín Secco entrevistado en vivo ante 60 empresarios en el Desayuno de Negocios El País. Foto: Francisco Flores

—El desarrollo económico en Uruguay, ¿es posible o es una utopía?
—Es posible en la medida de nuestras capacidades y estructuras. Hoy sabemos cuánto cotiza un bono uruguayo a nivel mundial, cuál es el riesgo país comparado con el de nuestros vecinos y eso demuestra la oportunidad que Uruguay tiene para captar dinero externo que sin duda es fundamental a la hora de crecer. El tema es qué hacer con eso. Un ejemplo, trabajé en una empresa (como Marfrig) que hasta el año 2005 era propiedad de un matrimonio que vivía en una ciudad cerca a San Pablo, que tenía una pequeña distribuidora de carne. En esa distribuidora había productos uruguayos y un fondo de inversión, en esas radiografías que están haciendo permanentemente para ver dónde colocar su dinero, lo elige como un caso para desarrollar un modelo financiero. Se sientan con él (Marcos Molina) y le dicen que tiene una oportunidad de desarrollar esa compañía en Brasil y a nivel mundial, que le van a dar financiamiento para ello con la condición que en un tiempo prudencial abra una parte del paquete accionario en la bolsa y con eso se cobran lo que prestaron. Ese es el origen de la empresa en que trabajé. Es difícil que ese caso se de en Uruguay por un tema de escala. Hay proyectos interesantes, los proyectos que hemos tenido en los últimos años en el área forestal son el último proyecto país que tuvimos. Es un proyecto que empezó en el año 1986, donde el Estado hizo sacrificios fiscales, sin duda hubo un consenso político. Es un buen ejemplo de cosas que se pueden hacer. Para eso hay que tener ese diálogo a nivel político que muchas veces no se ve. Lo otro importante es separar los temas económico-financieros del país de los temas políticos, no jugar políticamente con esos temas.

Su Rol Como CEO

"De eso se trata el mundo de las grandes corporaciones, tenés que entregar resultados de cualquier forma"

—¿Qué cambió y qué mantuvo cuando pasó de CEO regional a CEO global de Marfrig?
—Las noches de avión sin duda que fue un cambio drástico. Teníamos una parte importante de la empresa en Asia, en Estados Unidos y en Europa. Pero básicamente estaba participando de un grupo que estaba liderando la compañía y me pidieron que asumiera el cargo. Más allá de mi conocimiento de la industria frigorífica, que viví toda la vida en ese entorno, el tema de la credibilidad, imagen, presentación de la compañía que es algo que puede durar 20 minutos es lo que hace a los inversores estar o no estar, ese es el perfil que buscaron conmigo.

—¿Cómo es el proceso para tomar decisiones en una compañía como la que estuvo?
—Entrás en ese mundo y los inversores te empiezan a exigir resultados, ratios, performances, que podés explicar una vez que no los conseguiste por esto o lo otro, porque en Uruguay hubo aftosa o como nos pasó en Argentina una destrucción de la industria frigorífica.

—Tenían limitadas las exportaciones…
—Exacto. Una vez le contás eso a los inversores, ponen cara de circunstancia y seguís, pero dos veces no hay mucho tiempo para esperar. Entonces ahí, la empresa tiene que reestructurar para cumplir con esos compromisos, vendiendo algunos activos que nos permitieran cumplir. De eso se trata el mundo de las grandes corporaciones, tenés que entregar resultados de cualquier forma. Podés ser más pequeño o más grande pero la salud financiera es fundamental.

—Una pregunta del público, ¿qué tres cualidades debe tener un ejecutivo para que lo elija como CEO de una empresa?
—La primera es que tiene que amar profundamente lo que hace, el sentimiento por la actividad es fundamental. Después, actitud y compromiso.

—¿Cuál fue la decisión más difícil al frente de Marfrig?
—Algunas de reestructuración, que sentí que estábamos perdiendo gente muy valiosa para la compañía, que después siguieron sus carreras en otras empresas, pero sin dudas todas las referidas a personas.

—¿Cómo se ve al Uruguay desde el exterior?
​—A nivel de industria frigorífica es como un modelito a seguir. Sin duda Uruguay se ha destacado en los últimos 20 años con su trabajo sanitario, después por su conducta y ética a nivel de las empresas y el gobierno en esos temas. Pero, si lo ves en cifras no representa nada. Es un modelito a llevar a otros lados, pero sin duda que Uruguay tiene una imagen extremadamente positiva. Por eso para el próximo gobierno es clave qué hacer con esa oportunidad, cómo canalizarla, cómo comunicársela a la ciudadanía porque para llegar a ciertos lugares hay que pasar algunos puentes y la credibilidad es muy importante.

—Estuvo en la industria y ahora es productor, ¿qué falta para intensificar la producción de carne?
​—Lo primero que ha cambiado desde que salí de la industria es que el precio del novillo es récord, cosa que yo jamás hubiera permitido (risas). Pasé muchos años, viví muchos ciclos dentro de la industria, pero depende siempre de la máquina de producir. Se ha avanzado, pero no hay en el sector agropecuario una confianza a la hora de las inversiones. Hoy participo de un grupo CREA, me relaciono, pregunto, lo enloquezco bastante al que me ayuda en la administración de la estancia, y en el fondo una de las limitantes que veo es que la gente no sabe cuánto va a durar esto, cómo va a ser la carga tributaria en el próximo gobierno. Entonces, esa forma tan conservadora que tenemos, buena para algunas cosas, en este caso es una limitante. Lamentablemente es un negocio de promedios: tenés productores que son extremadamente eficientes y tienen unos índices espectaculares y tenés otros que creo que no van a poder subsistir en el mundo de mañana.

Martín Secco
El editor de Economía de El País, Fabián Tiscornia, entrevistó a Martín Secco, exCEO de Marfrig Global Foods. Foto: Francisco Flores

—¿En qué mercado Uruguay podría tener una explosión de exportaciones si tuviera un acuerdo comercial?
—La explosión va a ser desde el punto de vista del precio, porque en volumen no tenemos más para ofrecer. El mercado uruguayo está bastante reducido, incluso importando carne de los países de la región. Uruguay tendría en ese caso una reducción muy importante de los aranceles, que va a tener que negociar con sus consumidores y con sus clientes, con qué parte se queda cada uno. El paso de la Unión Europea es importante, pero en Estados Unidos salvo un volumen de cuota que tenemos, pagamos un 26% de arancel al momento de entrar la carne. (Tener acuerdos comerciales) debería ser un tema nacional y que nadie debería tener duda de que sea un beneficio para todo el mundo. La logística también juega un papel muy importante, estamos en un lugar que si quisiéramos exportar carne fresca a China no llegamos con la vida útil en función del tiempo de los barcos. Sí lo hace Australia. Porque la carne tiene una vida útil de 100 días desde que se produce hasta que el consumidor la come. Esas limitantes las vamos a seguir teniendo. Por eso insisto en que las economías regionales juegan un papel importante para nosotros. Hay algunos productos cárnicos que siguen destinándose a un segmento premium en Brasil, que son cuatro o cinco días de camión.

—¿En qué punto ve el equilibrio entre los negocios agrícola, forestal, ganadero?
​—Ha sido un excelente modelo de complementación. Tengo una parte del campo forestada y acabo de agregar una parte más a la forestación y no me ha reducido los porcentajes o la economía desde el punto de vista ganadero. Es una renta muy buena, muy estable.

—A todos les va a llegar su Uber, es una frase que suele utilizarse para hablar de disrupción en un sector, ¿a la industria frigorífica le llegó con la carne artificial o vegetal?
​—Es una pregunta para 20 años. La empresa en la que estaba (Marfrig), ayer me llamó el dueño de la compañía a preguntarme por una marca que tenía registrada, que el creía que podía ser una buena marca para una hamburguesa vegetal que están desarrollando con una empresa estadounidense. Creo que vamos a transitar mucho y las empresas de carne tradicional van a tener que incorporar el producto en su portafolio. Pero, eso es una decisión que el consumidor la va a tomar. Tengo mis dudas, quizás por una deformación cultural y profesional. Pero desde el punto de vista estratégico miramos con atención esos desarrollos.

—¿Qué desafíos plantea?
​—Es un competidor directo en un mundo que todavía le falta mucho para consumir las proteínas que tiene. La respuesta más fácil sería va a haber espacio para ambos. Hoy ves la performance de las exportaciones uruguayas a China por ejemplo, más allá de este tema puntual de la escasez de la carne porcina (por la fiebre porcina en África), hay personas que están recién accediendo a una carne roja. ¿Qué va a pasar con la alimentación en África en los próximos años? Los chinos no lo han publicado, pero están trabajando en organizar su dieta desde el punto de vista del crecimiento de su población. Es un panorama incierto, que los productores de carne natural, tradicional, tenemos que mirar con atención.

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