ANÁLISIS

¿Por qué elegimos el colegio que elegimos para nuestros hijos?

Como padres enfrentamos una cantidad de decisiones que definen el futuro de nuestros hijos. Pero creo que una de las más determinantes es a dónde los mandamos a estudiar.

Colegio Inglés
Colegio Inglés

En las últimas semanas, muchos padres descubrieron que las horas que pasaban sus hijos jugando al Fortnite, para algunos tienen su recompensa económica. Bugha, de 16 años, ganó US$ 3 millones en el campeonato mundial de Fortnite. En ese marco, ¿por qué no apostar a que nuestros hijos sean jugadores de eSports?

Otros padres hemos visto cómo nuestros hijos nos dicen que quieren ser youtubers. Cuando vemos a los referentes a nivel mundial, por ejemplo Samuel de Luque, o más conocido para mis hijos como Vegetta777 que en 2017 facturó 10 millones de euros en el año, ¿por qué no apostar a que nuestros hijos sean youtubers?

Es el mismo ejemplo que surge de los deportes más clásicos como el fútbol. Por ejemplo, Luis Suárez facturará en 2019 15,08 millones de euros, mientras que Lionel Messi embolsará 39 millones de euros al año. En el escenario nacional, la dispersión es importante, pero en promedio en la Primera División, el salario es aproximadamente $ 50.000, pudiendo llegar a los US$ 50.000 dólares por mes. En ese marco, ¿por qué no apostar a que nuestros hijos sean jugadores de fútbol?

Como padres enfrentamos una cantidad de decisiones que definen el futuro de nuestros hijos. Pero creo que una de las más determinantes es a dónde los mandamos a estudiar. Habitualmente uno evalúa racionalmente la decisión de a qué colegio enviar a sus hijos a realizar sus estudios. Lo primero es analizar la posibilidad de pagar. Analizar el curriculum del colegio. Aunque en la mayoría de los casos nuestra decisión es sesgada, en este caso parecería no ser así. Así lo dejan entender Adam M. Lavecchia (Universidad de Toronto), Philip Oreopoulos (Universidad de Toronto), y Heidi Liu (Harvard University) en Behavioral Economics of Education: Progress and Possibilities.

Una de las premisas que definen los autores, es que los padres al momento de definir el colegio, o la educación de sus hijos, no se dejan llevar por cierto sesgo. Particularmente el “sesgo del presente”, según el cual la motivación de las personas está muy influenciada por la inmediatez de la recompensa de las acciones a realizar.

En otras palabras, cuanto más lejana esté la recompensa más nos costará realizar una acción o comenzar un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. De hecho, Jürgen Klaric (un docente, escritor, e investigador estadounidense en neuromarketing y neuroinnovación) define que existen tres factores que determinan la decisión de los padres para seleccionar un colegio.

El primero de ellos hace referencia a la protección y cuidado de nuestros hijos (protección a los cachorros de la manada). Los padres seleccionan el colegio bajo la premisa de darles lo mejor, presente y futuro, a sus hijos. Que sean personas y profesionales con potencial de elecciones en el futuro. Poder estudiar en ese colegio los preparará para acceder a ciertas universidades, y de ahí acceder a buenos trabajos en el futuro.

El segundo factor que toma relevancia en la selección de la educación es la percepción del propio padre y madre de “exitoso y buen padre” (realización profesional). Enviarlo a ese colegio hace sentir exitosos a los padres y buenos en ese rol. Los profesionales y personas que llevan a ese lugar a sus hijos tienen, o le gustaría que tuvieran, los mismos valores de “vida” que uno mismo.

Pero Klaric menciona que la tercera situación es la que hace tomar realmente la decisión. Los padres seleccionamos el colegio, el mejor que podamos afrontar, porque nuestros instintos más básicos, de hace millones de años, son los que nos guían. Específicamente lo hacemos como una inversión en nuestra vejez (autoprotección). Ya que si tu hijo va a ese colegio, podrá conseguir ingresar a una buena universidad, y acceder a un muy buen empleo, por lo que podrá mantenernos a nosotros, mantenerse él, alimentarnos y protegernos, si tenemos la suerte de llegar a los 90 años.

Obviamente estas observaciones pueden ser bastantes controvertidas, bastantes “básicas” como se mencionan en varios papers que trabajan con el comportamiento de las personas, tanto a nivel social, como económico.

Ahora, lo que queda claro, y existe evidencia relevante a nivel de la teoría, es que las dos primeras decisiones son sobre el plano consciente, la última es el plano inconsciente, donde tomamos la gran mayoría de nuestras decisiones de compra en el día a día.

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