CONSENSO POLÍTICO PARA ROTULADO

Tras idas y vueltas, el gobierno mantiene el etiquetado frontal de alimentos con "ajustes"

El gobierno a través del ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, y el de Industria, Omar Paganini, anunció que “se llegó a un consenso político para mantener el rotulado frontal de alimentos”.

Etiquetado de alimentos en Uruguay. Foto: Marcelo Bonjour
El Poder Ejecutivo definió mantener el sistema de etiquetado frontal en los alimentos y bebidas pero con algunos “ajustes”. Foto: Marcelo Bonjour

Cuando se habla del tema etiquetado surge Chile como modelo, ya que tiene desde hace unos años un formato de octógonos frontales -con advertencias en los productos con exceso de sodio, grasas y azúcares-, igual a los que prevé incorporar Uruguay. Sin embargo, también podría citarse el caso chileno como muestra de los idas y vueltas en torno a esta normativa, con cambios políticos de por medio.

Ayer el gobierno a través del ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, y el de Industria, Omar Paganini, anunció que “se llegó a un consenso político para mantener el rotulado frontal de alimentos”. Se trata de un decreto que fue emitido por el gobierno anterior y cuya fiscalización debía comenzar el 1° de marzo, aunque fue prorrogado inicialmente por cuatro meses cuando asumió la nueva administración.

Es decir que a fin de mes vencía el plazo y más allá que se ratificó la norma, habrá un “período ventana” hasta el año próximo -explicó un asesor de Paganini luego de la conferencia-, cuando sí se comenzará a controlar y la disposición será obligatoria.

Esto implica que en los próximos días habrá un nuevo decreto, que además incorporará otros “ajustes”, como por ejemplo que en lugar de “exceso” dirá “alto” la etiqueta de los productos con niveles elevados de sodio, grasa o azúcar, explicó Paganini.

Se trata de un proceso similar al ocurrido en Chile. En aquel país, la primera disposición de etiquetado frontal obligatorio la tomó Sebastián Piñera en su primer mandato (2010-2014) y se trataba de hexágonos con la advertencia “alto en”. Cuando asumió Michelle Bachelet (2014-2018) derogó la norma e impulsó los octógonos negros con la inscripción “exceso de”, aunque luego volvió a cambiar y se decidió incluir “alto en”.

Los ministros explicaron que el “grupo técnico” formado por ambas carteras más Ganadería y Cancillería, que se creó mediante el decreto de marzo, continuará trabajando en el tema y resolverá los ajustes a la norma original.

“Nunca estuvo en discusión la importancia del etiquetado frontal, lo que estuvimos analizando fueron los ajustes que le realizaremos a la normativa actual, porque lo consideramos importante”, dijo Paganini.

Días atrás, El País informó que la decisión tomada a la interna del gobierno era aplazar la vigencia del etiquetado frontal obligatorio hasta 2021, lo que en los hechos ocurrió porque hasta esa fecha no comenzará a fiscalizarse. “Hay un plazo para adaptarse. El etiquetado frontal para el consumidor se aplazó seis meses más”, dijo ayer a El País el presidente de la Cámara Industrial de Alimentos (Ciali), Fernando Pache.

El representante empresarial agregó que “es un poco más favorable” que en las etiquetas aparezca la palabra “alto” porque “no genera una imagen del producto que sea tan nociva para el consumidor”.

Mientras que Gastón Ares, docente de la Facultad de Química que coordinó el Núcleo Alimentación y Bienestar de la Universidad de la República que estudió el tema etiquetado, aportó otra visión: “El formato de octógonos llama muy rápido la atención de las personas cuando están haciendo una compra. La palabra ‘exceso’ se definió luego de hacer estudios locales tratando de evaluar cómo una palabra modifica la percepción de cuan saludable es un alimento, y se vio que era mejor que ‘alto’ para transmitir”.

En ese sentido, añadió que además la palabra “alto” suele utilizarse en productos “como una alegación positiva”, por ejemplo alto en vitaminas. “Si la misma palabra se usa para destacar aspectos positivos y negativos genera confusión”, indicó.

Pache señaló que el etiquetado frontal obligatorio puede causar “algún problema comercial y una disminución en las ventas”, lo que se está evaluando en un relevamiento en curso por parte de la Ciali. “Sabemos que eso (el impacto comercial) va a suceder pero no decimos que no queremos informar a la población” ni que exista un rechazo al etiquetado, aclaró.

También explicó que si bien el cambio de palabra en la etiqueta puede complicar a alguna industria que ya mandó imprimir con la disposición actual, al haber seis meses donde “no hay control ni castigo”, se podrán adaptar y cumplir desde 2021.

Mercosur.

El titular de Industria informó que en el marco de la presidencia pro tempore del Mercosur que asumirá Uruguay en el segundo semestre, se buscará “armonizar” las normas de etiquetado en todos los países del bloque.

Al momento, ninguno de los socios implementó una normativa al respecto y el único que tiene un proceso avanzado es Brasil, donde hay en consulta pública un esquema “similar al de Uruguay” porque advierte del contenido de los productos aunque “con un formato y límites diferentes”, dijo Ares. Además, el docente explicó que en 2018 el Mercosur realizó un acuerdo ministerial que estableció que “los países puedan avanzar por su cuenta respetando ciertos lineamientos”.

A su vez, hubo un pronunciamiento de los industriales de Uruguay, Argentina y Brasil en favor de un esquema de semáforo, que no tuvo hasta el momento aval de los gobiernos. “Es una forma de presentar la información diferente. Hay estudios que muestran que no es la mejor y que los octógonos son superiores” para transmitir la advertencia, dijo Ares.

Pache dijo que si Uruguay plantea en el bloque regional una solución de consenso y hay una mayoría favorable al esquema de semáforo, “se debería dar la derecha” y modificar la norma local. Ares consideró que no es posible implementar el semáforo en el Mercosur porque es contrario a los lineamientos de 2018.

Agencias de ONU apoyan sistema

Esta semana la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tres agencias de las Naciones Unidas (ONU), informaron que mantienen “reuniones con representantes de los Poderes Ejecutivo y Legislativo” por el tema etiquetado. Explicaron que su “propósito” es “informar los evidentes beneficios del etiquetado frontal para la salud y bienestar de los adultos y niños”. Esto se traduce en la “pronta implementación” del decreto que “regula el rotulado nutricional frontal de alimentos y bebidas”. El presidente de la Ciali, Fernando Pache, señaló que hubo “presiones del exterior y el gobierno tenía que dar una respuesta”.

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