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La inversión de UPM, ¿traerá la “enfermedad holandesa” a Uruguay?

¿Qué es la “enfermedad holandesa”? Analistas y exportadores explican ese fenómeno y si la inversión de UPM puede llegar a generarlo o no en Uruguay.

Pueblo Centenario, lugar en el que se realizará la nueva planta de UPM. Foto. Fernando Ponzetto
Pueblo Centenario, lugar en el que se realizará la nueva planta de UPM. Foto. Fernando Ponzetto

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En la provincia holandesa de Groninga, al norte de los Países Bajos y donde Luis Suárez dio sus primeros pasos en el fútbol europeo, creyeron en 1959 que les había llegado la salvación tras los daños ocasionados por la Segunda Guerra Mundial. En una zona cercana al Mar del Norte se descubrió el mayor yacimiento de gas natural de Europa y uno de los mayores del mundo.

Cinco años después se firmó el primer contrato para exportar gas natural por 3.000 millones de metros cúbicos al año -aproximadamente el consumo acumulado de Uruguay en 50 años- y por el auge del negocio ya habían cerrado las minas de carbón. Eran tiempos de un fuerte ingreso de divisas y casi sin darse cuenta, la provincia y todo el país se hizo dependiente de esa exportación.

Situados más de medio siglo después, sabemos que al fenómeno que experimentó la nación europea se le llama “enfermedad holandesa”, y que también lo sufrieron otros países (antes y después que Holanda) dependientes de distintas mercancías: Australia por el oro, Bolivia por el litio, así como varias naciones petroleras como Nigeria, Argelia y Venezuela.

Uruguay podría eventualmente sumarse a esa lista, según advierten analistas locales, si no toma medidas que atemperen el impacto en el resto de la economía de la megainversión de UPM en una segunda planta de celulosa a instalarse en Pueblo Centenario (Durazno).

Es que la “enfermedad holandesa” no es solo consecuencia de la aparición de un recurso natural valorado, sino también de la asistencia externa o de una importante inversión extranjera directa -UPM anticipó que invertirá US$ 2.700 millones-.

En términos económicos, el fenómeno implica un incremento en el ingreso de divisas del exterior, que aprecia la moneda local -se vuelve más fuerte y deprecia al dólar- y perjudica la competitividad de los sectores que no reciben los beneficios de la llegada de capitales.

En 1982, los economistas Warner Max Corden y J. Peter Neary estudiaron y bautizaron a la “enfermedad holandesa”. Según su trabajo, un país se contagia cuando el sector exportador tradicional se ve desplazado por los rubros en auge por el cambio productivo (el gas natural en Holanda o el rubro forestal en el caso de Uruguay) y además el consumo local está en expansión como consecuencia del ingreso de capitales.

¿Contagio?

Aunque plantearon matices, los analistas consultados por El País coincidieron en los riesgos de contagio de la economía local y advirtieron algunas medidas posibles para amortiguar los impactos.

“El riesgo de la ‘enfermedad holandesa’ existe, y si bien el proyecto (de UPM) sería beneficioso para la economía en su conjunto, no implica que se beneficie cada uno de los sectores productivos”, dijo Marcelo Sibille de la consulta KPMG.

La explicación del pronóstico contempla que -manteniéndose constantes todos los demás factores del mercado cambiario- “el ingreso de capitales para financiar las obras de UPM podría provocar una sobreoferta de divisas que lleve a una apreciación cambiaria, dañando la rentabilidad de los sectores exportadores no vinculados con la cadena de producción de la celulosa”.

Petri Hakanen (izquierda), Gonzalo Giambruno (centro) y Javier Solari (derecha) presentaron el proyecto de UPM 2. Foto: Fernando Ponzetto
Petri Hakanen (izquierda), Gonzalo Giambruno (centro) y Javier Solari (derecha) presentaron el proyecto de UPM 2. Foto: Fernando Ponzetto

El economista Gustavo Michelin aclaró que casi la mitad de la inversión de UPM será en maquinaria propiedad de la empresa que será importada, por lo que “no hay ninguna operación ni ingresan dólares”. Sin embargo, el resto de la inversión “al ser tan grande” podría llevar a que “comience a asfixiarse la rentabilidad” de otros sectores por fuera del forestal, “que dependen de los precios internacionales y el tipo de cambio”.

Aparte de la cadena productiva de la celulosa, la construcción será el otro gran beneficiado por las obras necesarias para la nueva planta. Así va a revertir su contracción y el auge puede traer consigo mejoras salariales importantes, que como plantean Michelin y Horacio Bafico en su columna pueden impulsar al alza las retribuciones del conjunto de la economía, lo que implicaría un riesgo si el resto de los sectores no están en expansión.

Por su parte, el economista Aldo Lema indicó que “suele haber una caída de entre 0,5% y 1% del tipo de cambio real (un indicador básico de la competitividad) por cada punto de inversión”, a lo que debe sumarse un efecto similar por cada punto del mayor diferencial de productividades. En base a los números de UPM, estimó que “el impacto podría estar cercano al 10%”, una variación que se explica por la apreciación del peso.

Esas eventualidades por la inversión de UPM han sido analizadas por la Unión de Exportadores (UEU), y sus autoridades conversaron al respecto con los responsables del Banco Central (BCU) la semana pasada.

La responsable de la Asesoría Económica, de Comunicación y Medio Ambiente de la UEU, María Laura Rodríguez, dijo a El País que los efectos cambiarios de UPM 2 “dependen de cómo se maneje” el tema por parte del gobierno.

“Lo hablamos con el BCU y hay un compromiso de mantener un tipo de cambio real competitivo. Existen instrumentos para evitar que el dólar caiga y están dispuestos a utilizarlos. Con un buen manejo de esos instrumentos ningún sector debería verse perjudicado y apostamos a que eso sea lo que suceda”, manifestó.

BCU: informó que AFAP vendieron deuda en UI a no residentes. Foto: Fernando Ponzetto.
Banco Central del Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto.

Un aspecto clave para evaluar la posibilidad de contagio de la “enfermedad holandesa”, es que a mediados de la década pasada cuando comenzó a funcionar la primera planta de UPM (por entonces Botnia) y luego Montes del Plata los precios de los commodities que vende Uruguay estaban muy por encima de los valores actuales. Esto atemperó los impactos sobre los sectores exportadores tradicionales.

“Hoy la situación del sector exportador en conjunto es muy distinta a la de hace unos años atrás, no solo por los precios de los commodities sino por el aumento de los costos internos y el avance de nuestros competidores en concretar acuerdos comerciales”, analizó Rodríguez.

Según supo El País, las externalidades de la inversión de UPM fueron evaluadas por la Cámara de Industrias y se coincidió que aquellos sectores que no logren “encadenarse” a la nueva planta podrían verse afectados en su rentabilidad.

Para proteger a esos sectores, la asesora de la UEU mencionó “la importancia de ampliar el mercado de futuros” del dólar, para que las empresas puedan “cubrirse de posibles fluctuaciones”. Según Sibille, “la mejor medida para atemperar el impacto cambiario de la mayor oferta de dólares para financiar UPM sería contrarrestarlo con una menor oferta de dólares de deuda pública” y “para ello habrá que bajar el déficit fiscal”.

La opinión de los expertos.

economista de vixion
Aldo Lema. Foto: El País
Aldo Lema

“Suele haber una caída de entre 0,5% y 1% del tipo de cambio real (indicador básico de la competitividad) por cada punto de inversión”. En base a los números de UPM, “el impacto podría estar cercano al 10%”, una variación que se explica por la apreciación del peso. Según el analista, esos efectos “podrían atenuarse por estar en un ciclo con holguras productivas (capacidad ociosa), lejos del pleno empleo”.

ECONOMISTA DE KPMG
Marcelo Sibille. Foto: El País
Marcelo Sibille

“El riesgo de la ‘enfermedad holandesa’ existe, y si bien el proyecto (de UPM) sería beneficioso para la economía, no implica que se beneficien todos los sectores productivos. El ingreso de capitales podría provocar una sobreoferta de divisas que lleve a una apreciación cambiaria, dañando la rentabilidad de los sectores exportadores no vinculados con la cadena de la celulosa”.

ASESORA DE LA UNIÓN DE EXPORTADORES
María Laura Rodríguez
María Laura Rodríguez

Los efectos cambiarios de UPM “dependen de cómo maneje” el tema el gobierno. “Lo hablamos con el BCU y hay un compromiso de mantener un tipo de cambio real competitivo. Existen instrumentos para evitar que el dólar caiga y están dispuestos a utilizarlos. Con un buen manejo de esos instrumentos ningún sector debería verse perjudicado y apostamos a que eso sea lo que suceda”, expresó.

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