INFLACIÓN SE DESACELERÓ

¿Qué pasa con los precios y qué dicen los analistas al respecto?

Economistas consultados por El País coincidieron en que es probable que la inflación cierre el año dentro del rango meta del gobierno.

Góndola de supermercado en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto
inflación se moderó en enero pese al aumento de tarifas y estiman que continúe desacelerándose. Foto: Fernando Ponzetto

En el primer mes del año la inflación se desaceleró en términos interanuales luego que el Índice de Precios al Consumo (IPC) subiera 1,6% en enero, menos de lo esperado en la encuesta del Banco Central (BCU) que preveía que se ubicara en 1,9% en enero.

Según los datos divulgados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en los 12 meses cerrados a enero, la inflación acumuló 8,89%, cuando en los 12 meses a diciembre fue de 9,14%.

El aumento de tarifas implementado por el gobierno, sumado a subas en alimentos y bebidas no alcohólicas, vivienda y transporte incidieron en el dato de enero, aunque, pese a ello la inflación se moderó, compensado en parte por los menores aumentos de algunos productos relacionados a la actividad turística (debido a las restricciones que enfrenta el sector por la pandemia) y hortalizas.

Economistas consultados por El País coincidieron en que es probable que la inflación cierre el año dentro del rango meta del gobierno. La meta del gobierno es que la inflación se ubique entre 3% y 7% y, a partir de septiembre de 2022, esa meta es de entre 3% y 6%.

“Hacia abril la inflación interanual reingresaría al rango meta, al ubicarse por debajo de 7% y se afianza la estimación de que estaría entre 6% y 7% hacia el cierre de 2021, más cerca del piso de ese rango que del techo”, indicó el economista Aldo Lema a El País.

El Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) señaló que la inflación tendencial (que excluye las tarifas administradas y los precios de mayor volatilidad) fue de 0,38% en enero, “lo que implicó que en términos interanuales cayera en 0,88 puntos porcentuales para encontrarse en el 8,56%, tratándose de la caída de la inflación interanual tendencial más grande en un mes desde 2009”.

Por su parte, Giuliano Cantisani de CPA Ferrere manifestó que otro factor que incidió en el IPC de enero fue que “el ajuste del Imesi (que impacta principalmente en el precio del tabaco) se hizo este año a fines de enero cuando lo usual es que se haga en las primeras semanas, por lo que a diferencia de otros años la mayor parte del aumento en los precios afectados se va a ver en febrero”. De este modo, indicó que “si bien hay algunos factores puntuales que distorsionan la medición, es clara la moderación en la inflación”.

En relación a las perspectivas, Cantisani señaló que debido al dato de enero, CPA Ferrere revisará a la baja la proyección de inflación al cierre del año, (estimaban que se ubicara por encima del 7%), “por lo que una inflación dentro del rango meta está dentro de lo previsible”, señaló.

Nicolás Cichevski de Grant Thornton manifestó que “es esperable” que en los próximos meses se registre una caída adicional en la inflación anual, “considerando que entre febrero y abril de 2020 el fuerte aumento del tipo de cambio impactó en la inflación, en particular en los componentes transables, a lo que se le sumó el aumento de tarifas en abril 2020 que no se repetirá en 2021”. A su entender, la inflación continuaría moderándose y acercándose al 7% durante el primer semestre del año.

Las perspectivas son similares en el caso de PwC. Según indicó Joaquín Cerecetto, esperan que la inflación continúe desacelerándose durante el transcurso del año, “hasta acercarse al techo del rango meta del BCU” debido a que “los precios minoristas no recibirán presiones al alza por parte de los salarios nominales, ni del tipo de cambio, sumado a la menor presión de la demanda (por la ralentización de la economía)”.

En cuanto a los lineamientos para las negociaciones salariales, Lema señaló que “estas deberían mirar por el parabrisas y no por el retrovisor, para incorporar las menores expectativas inflacionarias y la mayor credibilidad en el rango meta”.

Cantisani explicó que las autoridades “deberán dar señales creíbles de política que permitan anclar las expectativas en una inflación más baja de forma sostenida, si pretenden que los trabajadores acepten aumentos nominales más bajos”.

Por su parte, Cichevski enfatizó en que “será clave la confianza que tengan las partes, empresarios y trabajadores, en el cumplimiento de las proyecciones elaboradas por el BCU”.

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