TEMA DE ANÁLISIS

Turismo: los argentinos vienen a pesar de sus problemas y el encarecimiento relativo

El cambio de quincena marcará el destino del resto del verano, período en que tradicionalmente la clase media argentina hace la diferencia.

Playa Mansa de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Turistas en la playa Mansa de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo

Con las cartas de los primeros días del año se puede decir que la temporada turística no es tan mala como parecía que iba a ser luego de la fuerte devaluación y las trabas para viajar al exterior que tienen los argentinos.

Según cifras divulgadas por el Ministerio de Turismo, al cabo de los 10 primeros días del año ingresaron al país 134.500 visitantes desde el exterior, lo que representa un incremento del 3,4% respecto a igual período de 2019. Todavía falta, pero al momento no hay señales de que pueda ser peor a lo vivido en el arranque.

Es una noticia auspiciosa en el marco de una realidad que a fines del pasado año se mostraba negativa para los intereses del Uruguay dada la crisis económica por la que atraviesa Argentina, el origen del 60% de los turistas que visitan nuestras costas, y un diferencial de precios que desalentaba los traslados al exterior. A lo que se sumó como regalo de Navidad el impuesto que se implementó en ese país (de 30%) a los gastos con tarjeta de crédito fuera de fronteras.

Si bien los primeros números divulgados son agregados y no permiten un análisis muy detallado, son sí lo suficientemente contundentes como para afirmar que la temporada en curso está resultando mejor de lo esperado, al menos así lo manifiestan los distintos operadores vinculados a las actividades turísticas.

Postales del verano 2020 en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Vista aérea del Puerto de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo.

Pero hablando siempre respecto a unas expectativas que eran muy malas, al punto tal que se adoptaron una serie de medidas para contrastar los efectos del diferencial de precios, como la devolución del IVA o la resolución de los supermercados de no modificar los precios de una canasta de artículos de consumo masivo.

Tales medidas y el atractivo que tienen nuestras playas posibilitaron el ingreso de más turistas. Pero para poder aquilatar en su justa dimensión la marcha de la temporada el indicador relevante es el gasto que esos turistas realizan en el país. Hasta el momento no hay datos ya que la temporada está en marcha, pero los distintos agentes manifiestan que el gasto es inferior. Muchos turistas que ingresaron en vehículos propios trajeron provisiones y a nivel de los distintos establecimientos comerciales se nota un menor gasto.

El cambio de quincena marcará el destino del resto del verano, período en que tradicionalmente la clase media argentina hace la diferencia. Hasta el momento se ve afectada por la evolución de los precios relativos que no le son favorables. Pero en las próximas semanas puede experimentar un respiro ya que en Argentina el dólar está planchado y el blue cayó, al tiempo que los precios internos no dejan de subir, por lo que veranear en Uruguay no será tan caro. Por cierto, que partiendo de niveles altos que de ninguna manera presagian un ingreso masivo de turistas, pero nuevamente posiblemente más de los que se podían esperar a fines de 2019.

De hecho la dinámica de precios en Argentina determina que las fuertes ganancias de competitividad que se obtienen inmediatamente a las bruscas devaluaciones se revierten parcialmente en los meses siguientes debido a la suba de los restantes precios. El Banco Central del vecino país elabora un índice de tipo de cambio real diario (TCR), global y bilateral con base en diciembre de 2015. La competitividad bilateral frente a Uruguay pegó un gran salto tras las PASO de agosto, pasando de 115 a 151 el lunes siguiente, disminuyendo paulatinamente en los días siguientes.

Al asumir el gobierno de Alberto Fernández estaba en 124 y debido a la estabilidad del dólar y el incremento del IPC cayó a 120,9 al 15 de enero del presente año. Tal abaratamiento que seguramente continúe en las próximas semanas puede ser un respiro para un turismo de oportunidad que pueda optar por nuestro país. Pero lejos de los registros del verano 2017 cuando el TCR estaba en 96 y por sobre todas las cosas, el ingreso en dólares de los argentinos era muy superior al actual.

Vista aérea de la Playa La Balconada de La Paloma. Foto: Fernando Ponzetto
Vista aérea de la Playa La Balconada de La Paloma. Foto: Fernando Ponzetto

Aquel fue un verano excepcional y a lo largo del año ingresaron a Uruguay 4 millones de turistas, de los cuáles 2,7 millones fueron argentinos. Los problemas económicos que arrastra el vecino país desde 2018 se vieron reflejados en un descenso de turistas dado el peso que tiene ese origen en el total de los visitantes que arriban a Uruguay.

Se divulgó en estos días el número total de visitantes y gasto del año 2019. Ingresaron 3,2 millones, una caída del 13% respecto a 2018 que a su vez ya había caído 6% respecto al anterior. Estas caídas hay que relativizarlas a la luz del fuerte incremento del turismo argentino en los años 2016 y 2017. El número de turistas argentinos que ingresó a Uruguay en 2019 fue similar al del año 2015. Hasta ese entonces y desde el año 2008, el ingreso de visitantes desde la vecina orilla venía aumentando a un ritmo del 9% anual frente a un 5% que creció el turismo desde otros orígenes.

Entre 2016 y 2017 explotó el turismo argentino a tasas de incremento del 25% anual y relativo estancamiento del resto del mundo y en los dos últimos años se desplomó el ingreso de visitantes desde la vecina orilla al tiempo que creció el de otras nacionalidades. Dentro de estos últimos los que más crecen son los uruguayos residentes en el exterior que constituyen el segundo origen y cuyo incremento en el último año pudo estar asociado en buena medida a las elecciones.

En todo caso el turismo es una actividad muy importante para el país ya que constituye una de las principales fuentes de ingreso y empleo. Son varias actividades vinculadas a la atención de visitantes extranjeros que van desde el alojamiento, a la gastronomía, paseos y gastos en general. Como al resto de las actividades productivas del país, la pérdida de competitividad global la afecta. Más allá del número global de turistas que ingresen, el dato relevante es el gasto que realizan en nuestro país. El valor global también está en niveles del año 2015, pero en una perspectiva de más largo plazo viene cayendo desde antes debido a la disminución que se observa año a año en el gasto promedio por turista desde 2011 cuando se ubicó en US$ 744 a US$ 545 en el último año.

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