CALIFICADORA

Fitch asegura el grado inversor al gobierno electo y Arbeleche ve "señal de credibilidad”

Ayer la calificadora internacional FitchsRatings divulgó un informe donde ratificó la nota de deuda y analizó los desafíos del nuevo gobierno.

Azucena Arbeleche, ministra de Economía designada. Foto: Leonardo Mainé
La futura ministra de Economía sostuvo que en el informe de Fitch hay un “reconocimiento” a los temas incluidos en la LUC. Foto: Leonardo Mainé

El gobierno de Luis Lacalle Pou asumirá con una certeza: el mantenimiento del grado inversor, luego que ayer una de las dos calificadoras que tiene a Uruguay en el escalón mínimo del mismo -FitchRatings- le ratificó la nota de BBB-. En definitiva, da más tiempo para corregir la trayectoria ascendente del déficit fiscal y reimpulsar la economía.

De todas maneras, la nota sigue con una perspectiva “negativa”, lo que indica una posibilidad en tres de una baja a futuro (lo que implicaría la pérdida del grado inversor).

Previamente, el pasado 30 de enero la otra calificadora que tiene a Uruguay en el mínimo del grado inversor -DBRS Morningstar- había mantenido la nota, aunque en este caso con perspectiva “estable”. Las otras tres agencias que auditan la economía uruguaya -Standard & Poor’s, Moody’s y la japonesa Rating and Investment Information- tienen al país un escalón por encima del mínimo dentro del grado inversor.

La designada ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche dijo ayer a El País que “el mantenimiento de la nota de Fitch es una señal de credibilidad en el nuevo gobierno”.

¿En qué se basa Arbeleche para hacer ese análisis? En el propio comunicado de Fitch que afirmó que el “nuevo gobierno ha expresado un compromiso más claro y creíble para revertir” las “tendencias negativas” de “un crecimiento lento” de la economía “y un deterioro fiscal estructural, que están impulsando a un aumento en la carga de la deuda pública desde niveles ya altos”.

Según el Banco Central -los datos finales estarán a fines de marzo-, el Producto Interno Bruto (PIB) se habría expandido 0,5% el año pasado. A su vez, el déficit fiscal cerró 2019 en 4,7% del PIB, el nivel más alto en 30 años para un año calendario.

De todas maneras la calificadora advirtió que el nuevo gobierno “enfrenta un punto de partida más débil de lo esperado anteriormente” y que el “balance entre los objetivos de crecimiento (económico) y fiscales, así como la implementación, podrían plantear desafíos”.

En diálogo con El País desde Nueva York, el analista de Fitch, Todd Martínez dijo que “hemos reconocido que el punto de inicio es algo peor que lo que esperábamos en el último comité (hace un año) y que cuando asignamos la perspectiva negativa en 2018”, por un déficit más alto y un crecimiento de la economía menor.

Fitch Ratings es una agencia internacional de calificación crediticia de doble sede en Nueva York y Londres.
Foto: Archivo El País.

“Hemos escuchado un compromiso bien claro para la consolidación fiscal y un diagnóstico muy creíble” del nuevo gobierno, afirmó Martínez, “pero también hay otros planteos que podrían significar un sacrificio fiscal como reducir las tarifas públicas, incentivos para las pymes, por ejemplo”, agregó.

Por eso, el analista de Fitch para Uruguay cree que el próximo Presupuesto a presentarse a fines del primer semestre, “va a ser el documento clave en el que todas esas cartas tienen que estar sobre la mesa y todas esas prioridades tienen que balancearse”.

Evaluación económica.

El gobierno entrante se ha comprometido a reducir el déficit fiscal y ha identificado US$ 900 millones (1,5% del PIB) en los recortes que espera lograr a través de la acción ejecutiva. “Esto podría ser desafiante, dado un perfil de gasto altamente rígido dominado por los derechos sociales que reduce en gran medida la cobertura del gasto que se puede recortar discrecionalmente” y además “la resistencia potencial de los grupos sociales y de la burocracia pública”, señaló el comunicado de Fitch.

Además, analizó que “el nuevo gobierno ha descartado aumentos de impuestos, lo que es consistente con sus preocupaciones sobre la competitividad”, pero advirtió que eso “puede reducir sus opciones de política si los recortes de gastos enfrentan vientos en contra”.

La calificadora también se refirió a la ley de urgente consideración (LUC), que “contiene numerosas propuestas para abordar inquietudes de larga data sobre el clima de negocios e impulsar el crecimiento y el apetito de inversión. Estos incluyen fortalecer la gobernanza en las empresas públicas y liberalizar las importaciones de combustible (es decir, poner fin al monopolio de la refinería estatal) para reducir las tarifas de servicios públicos, mejorar las protecciones comerciales al activismo sindical y ampliar los incentivos fiscales para las pymes”.

Para Arbeleche esto es un “reconocimiento” a que la LUC es una “herramienta para abordar temas estructurales fundamentales para retomar una senda de crecimiento sostenible”.

Arbeleche habló sobre las propuestas de Lacalle Pou. Foto: Francisco Flores
Arbeleche es la elegida por Lacalle Pou para dirigir la economía nacional. Foto: Francisco Flores.

Fitch indicó que la LUC servirá como una “prueba temprana” para la coalición multicolor que formó Lacalle Pou. Al respecto, evaluó que es “una coalición con cuatro partidos que juntos tienen una mayoría parlamentaria, lo que debería apoyar el progreso en las reformas”, aunque “el hecho de que la coalición sea nueva y esté compuesta por partidos que no son todos aliados tradicionales, con un grado de diversidad ideológica entre ellos, plantea cierta incertidumbre sobre el alcance y la velocidad de las reformas que se pueden lograr”.

Martínez concluyó que “lo que está jugando a favor de la calificación es que este gobierno ha expresado un compromiso y un diagnóstico más creíble a partir del cual revertir esas tendencias”. No obstante, al final “es un tema de implementación, si lo puede lograr. Cómo tramita la LUC, cómo andan los recortes presupuestarios y el plan de consolidación fiscal de mediano plazo”.

Grado inversor es clave

Uruguay es analizado por cinco calificadoras de riesgo: dos de ellas, Fitch y DBRS le dan la nota BBB- que implica el escalón mínimo dentro del grado inversor (más abajo es grado especulativo) y una le pone perspectiva “negativa” y la otra “estable”. Las otras tres, Standard & Poor’s, R&I y Moody’s le dan la nota BBB y Baa2 en el caso de la última, con perspectiva “estable”, salvo R&I que le pone “positiva”. Tanto, Fitch, como DBRS y R&I actualizaron la calificación en lo que va del año y solo resta que lo hagan Standard & Poor’s y Moody’s sobre mediados de año. Al menos por 2020 (salvo que ocurra algo impredecible), Uruguay mantendrá el grado inversor. La importancia es que más fondos pueden invertir en deuda uruguaya y eso ayuda a pagar menos interés.

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