IMPACTO EN URUGUAY

Fusiones y adquisiciones con un buen año pese al COVID-19, ¿cuáles fueron las más destacadas?

Los especialistas afirman que hubo más cautela y enlentecimiento pero no se cayeron negocios en curso a causa de la pandemia del coronavirus en Uruguay.

Estación de servicio. Foto: Fernando Ponzetto
La venta de Petrobras al grupo energético español DISA fue una de las transacciones más significativas del año 2020. Foto: Fernando Ponzetto.

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A inicios del 2020 los especialistas en materia de fusiones y adquisiciones empresariales preveían que el año iba a ser “muy auspicioso” en términos de compra ventas pero lo que nadie vislumbró en ese entonces era que el mundo —y Uruguay no escapó— iba a enfrentar una pandemia como la del COVID-19.

No obstante, las previsiones iniciales se cumplieron y pese a la pandemia, el año 2020 estuvo caracterizado por un buen nivel de actividad, múltiples fusiones y adquisiciones de relevancia en Uruguay y en diversos rubros.

Por citar algunas de las más destacadas del año pasado, estuvo la venta de Petrobras al grupo energético español DISA que se quedó con los negocios de distribución de combustibles, tiendas de conveniencia, lubricantes, fertilizantes y combustibles de aviación. La venta ascendió a US$ 61,7 millones.

En tanto, Prosegur Cash, grupo español filial de la empresa de seguridad Prosegur, compró el 100% del capital social de Nummi S.A., que opera en el mercado bajo la marca Redpagos y con el negocio de tarjeta prepaga Midinero. El cierre de la operación está previsto para el primer cuatrimestre de este año dado que la transacción estaba sujeta a la aprobación de las autoridades, así como a otros aspectos. En el rubro tecnológico se registró la venta de Infocorp al grupo canadiense Constellation Software. En este caso, la adquisición había comenzado a gestarse en enero pero la llegada de la pandemia ocasionó una breve pausa y finalmente se cerró el 20 de mayo.

Nuevas oficinas de Infocorp. Foto: Gerardo Pérez.
Oficinas de Infocorp. Foto: Gerardo Pérez (Archivo).

Asimismo, la empresa de envíos postales, cadetería y logística Upostal adquirió a su competidora UES.

A nivel agro industrial el grupo chino Hesheng Group compró el 50% de las acciones del frigorífico Lorsinal y por otra parte, el grupo argentino Esmeralda adquirió el frigorífico Florida.

A esas transacciones se les sumó la venta del 100% del paquete accionario de la cárcel Unidad de Punta de Rieles —la primera obra construida en Uruguay por modalidad de Participación Público Privada (PPP)— al fondo inversor Aberdeen, gestionado por LQA Funds. La cárcel era propiedad de Teyma en un 85% y de Goddard Catering Group en un 15%.

Así como también la venta del Parque Eólico Astidey – Talas del Maciel I, adquirido por el fondo de inversión Cúbico y en la industria farmacéutica, el grupo Megalabs-Roemmers compró Laboratorios Hayman.

El rubro hotelero también registró movimientos relevantes con la venta del 100% del paquete accioniario de Tonosol S.A., propietaria de los hoteles Sheraton y Aloft Montevideo, a la sociedad White Elephant Properties Limited constituida en Reino Unido.

Impacto COVID-19.

De acuerdo con los especialistas consultados por El País, la pandemia dificultó la operativa, hizo que los empresarios fueran más cautelosos e inclusive en algunos casos llegó a frenar algunas negociaciones aunque afirman que fue un impacto temporal y que no se cayó ninguna compra venta debido al COVID-19.

“La pandemia tuvo dos tipos de efectos. Por un lado, dificultó los procesos de fusiones y adquisiciones por todas las dificultades para viajar y por las incertidumbres que se abrieron. De todos modos, la actividad terminó siendo importante. Seguramente, la mayoría de las transacciones que se cerraron en 2020 habrían arrancado antes del COVID-19. A pesar de la pandemia, fue un buen año de fusiones y adquisiciones”, indicó Priscilla Pelusso, socia de la consultora Exante.

Por su parte, el gerente de Deloitte Legal, Javier Domínguez, señaló que “las operaciones que sí se dieron o siguieron su proceso durante el 2020 tuvieron un período de due diligence (análisis del negocio) y closing (cierre) más lento producto de la pandemia”, debido al menor personal en oficinas, a las restricciones de viajes, entre otros obstáculos.

En tanto, Rodrigo Ribeiro, socio de la consultora KPMG explicó que la pandemia “no generó una detención” en las transacciones “sino que distrajo la atención” y llevó a que las operaciones “se demoraran un poco por temas de funcionamiento y de la evaluación del negocio”. Además, señaló que si bien “hubo mayor cautela”, también se “siguió viendo a Uruguay incluso con más interés que antes” debido al manejo sanitario.

Uruguay con buena percepción de la economía. Foto: archivo El País
Expertos analizaron el impacto de la pandemia en la operativa económica local. Foto: archivo El País

Patricia Marques, socia de PwC destacó por su parte que “la pandemia influyó a nivel global ya que muchos sectores en el mundo debieron reinventarse y revisar sus planes estratégicos de corto y mediano plazo”. En este sentido, explicó que se dio un “enlentecimiento en general en las decisiones de inversión y en la búsqueda de oportunidades” aunque también destacó que “como en toda crisis surgen buenas oportunidades de negocios y la posibilidad de sinergias de algunos actores para juntos obtener mejores resultados también se incrementa”.

El socio de Posadas Posadas & Vecino (PPV), Tomás Gurméndez dijo que “ha sido un año muy atípico en el que predominó la cautela” a pesar de que “Uruguay tuvo la pandemia tan controlada durante los primeros tres trimestres que no se percibió como un riesgo real y eso en cierta manera puede haber desdibujado la cautela que en general tuvieron los inversores en el mundo”, señaló.

Tendencias económicas.

De acuerdo con Pelusso de Exante si bien no hay “cifras muy precisas” consideran que el monto de las transacciones en 2020 fue mayor al registrado el año anterior “a partir de considerar el tamaño de las compañías involucradas”. En relación a los rubros implicados en las operaciones del año pasado, Pelusso dijo que “se realizaron en varios sectores” aunque “hay algunos sectores que están muy propensos” a actividades de fusiones y adquisiciones como las infraestructuras, empresas de tecnología y del mundo de pagos, algunas fintech, así como las pertenecientes al sector de cannabis que “también atrajo operaciones como viene pasando ya desde hace algunos años”, explicó.

En este sentido, Gurméndez afirmó que uno de los rubros más activos en el 2020 “al igual que otros años” en materia de fusiones y adquisiciones fue el de energías renovables. A ese sector se le suma el de la industria agroforestal que, según el socio de PPV, está impulsado “posiblemente” por la confirmación del avance del proyecto de la segunda planta de celulosa de UPM. “Ahí hay bastante movimiento”, aseguró.

De cara a este año y al que viene, según Gurméndez un sector que puede comenzar a visualizar “movimientos relevantes” y un “ciclo similar al que registró el rubro de las energías renovables” es el de los proyectos PPP. A su entender, si bien las obras realizadas bajo esa modalidad están ahora “en fase de desarrollo e implementación”, una vez que comiencen a operar “es posible que despierten el interés de inversores extranjeros”, explicó el especialista y puso como ejemplo el caso de la cárcel de Punta de Rieles. “Esa tendencia fue incipiente este año pero la vemos a ver más marcada en estos próximos tiempos”, aseguró. El motivo detrás de esto según Gurméndez es que los inversores institucionales que se interesan por esos proyectos “normalmente ingresan cuando ya está operativo porque evitan el riesgo de construcción que es el riesgo relevante. Una vez que están construidos y que el flujo de cobranzas ya está estable vienen los inversores”, explicó.

"Ganadores y perdedores".

De acuerdo con Ribeiro, la pandemia generó que los empresarios e inversores reflexionaran respecto de qué sectores y rubros de la actividad económica saldrían como “ganadores y perdedores” tras la afectación de la crisis sanitaria y económica. “Se preguntaron quiénes saldrían muy mal heridos después de todo esto y al no tenerlo claro eso generó incertidumbre y eso llevó a una mayor cautela”, explicó.

A su vez, el especialista de KPMG señaló que otro de los factores que influyó en el nivel de actividad de fusiones y adquisiciones fue el hecho de que “muchas de las empresas multinacionales” que buscaban negocios en otros países “se dieron cuenta de que tenían muchos problemas en su propia casa y eso los frenó porque primero tuvieron que resolver lo propio para después salir al exterior”, añadió Ribeiro.

Teletrabajo. Foto: archivo El País.
Los inversores fueron más cautelosos en el análisis de posibles negocios. Foto: archivo El País.

No obstante, según el socio de KPMG la pandemia “también generó una oportunidad” para algunos fondos internacionales que “trataron de aprovechar las circunstancias para conseguir nuevas oportunidades y activos que ahora están desvalorizados pero que luego se van a recuperar”.

A su entender, los inversores que en 2020 buscaron fusionarse o adquirir empresas por cuestiones estratégicas “no se detuvieron”, mientras que los que “de alguna forma se retrajeron o fueron más cuidadosos en el análisis del negocio” fueron los compradores financieros dado que estos “tienen una visión mucho más coyuntural” mientras que los estratégicos miran más en el largo plazo.

Según Marques, hay sectores de la economía que “crecieron mucho en el año por los cambios necesarios en los hábitos de las personas a efectos de combatir la pandemia” y en esos rubros “las operaciones de compra venta se mantuvieron en el sentido de que los inversionistas no perdieron en general capacidad de invertir y pudieron seguir con sus planes de expansión en nuevos mercados”. Sin embargo, la socia de PwC indicó que hubo otros sectores que aunque no crecieron en ese contexto “también tuvieron operaciones ya que los inversionistas se encontraban en una situación que les permitía continuar con el ingreso a nuevos mercados”.

Entre los rubros más activos, Marques señaló al tecnológico y al agro, junto con la cadena agroindustrial. “Nuestro país está muy atomizado en cuanto a sectores de actividad y se dieron operaciones en diferentes áreas. En particular en el sector tecnológico (plataformas y desarrollo de software), Uruguay ha venido creciendo en los últimos años y se mantiene la tendencia a invertir en dicho sector”, afirmó la especialista y agregó que también en el ámbito de las startups “se continuaron gestando operaciones de adquisición”.

Estrategia para la recuperación de empresas.

Las fusiones y adquisiciones a nivel mundial “puede utilizarse como estrategia empresarial para que estás puedan volver a la normalidad”, consideró Domínguez y explicó que estas estrategias pueden ser ofensivas o defensivas.

“Las estrategias defensivas procuran mantener el valor y la paridad competitiva de la empresa. Esa línea incluye desinversiones en activos ajenos al core business (negocio principal); fusiones intragrupo para lograr mejores sinergias, fusiones y adquisiciones o alianzas con proveedores para asegurar las cadenas de suministro, asociaciones con terceros para grandes inversiones de capital, entre otras”.

Mientras que las ofensivas “buscan transformar o expandir el negocio con inversiones estratégicas, o buscan la adquisición de empresas con dificultades o en fase de crecimiento inicial, o la adquisición de empresas que apalanquen la transformación digital”, explicó.

El caso de Tienda Inglesa y Disco

Una de las transacciones que al inicio del 2020 se perfilaba como una de las más relevantes era la venta de Grupo Disco al fondo de inversión estadounidense Goldman Sachs, principal accionista de Tienda Inglesa. Sin embargo, en el retail uruguayo la posibilidad de que se concretara esta operación generó fuertes reacciones que incluyeron denuncias de eventual configuración de monopolio ante la Comisión de Defensa de la Competencia. Finalmente no se llegó a un acuerdo. Los especialistas consultados por El País afirmaron que pese a que el anuncio de la caída de este negocio fue en marzo –cuando irrumpió la pandemia del COVID-19 en Uruguay- nada tuvo que ver la crisis sanitaria con que la transacción no prosperara.

Perspectivas para 2021.

rodrigo ribeiro
rodrigo ribeiro
Reactivación
“En los primeros meses del 2021 vamos a ver un enlentecimiento mayor al esperado y luego la actividad va a empezar a retomar mejor. No vemos que el 2021 vaya a ser un año malo”.
javier domínguez
javier domínguez
Estrategia
“Las fusiones y adquisiciones pueden utilizarse como estrategia para que las empresas puedan volver a la normalidad. Los inversores ven a Uruguay como un país atractivo”.
patricia marques
patricia marques
Más movimiento
“Se prevé un año con mayor movimiento de operaciones y captación de capitales. Existen fondos internacionales que estan en busca de proyectos y el país está en condiciones de ofrecerlo”.
tomás gurméndez
tomás gurméndez
Incertidumbre
“Es difícil pronosticar con tanta incertidumbre. No vemos ningún elemento que nos haga pensar que este va a ser un año muy diferente al 2020, aunque estamos viendo movimiento”.
priscilla pelusso
priscilla pelusso
Más inversión
“Pensamos que 2021 será otro año de muy buena actividad en fusiones y adquisiciones. Las bajas tasas de interés que están prevaleciendo, deberían alentar más inversión extranjera”.

En septiembre del 2020, la empresa dLocal captó US$ 200 millones en inversión en una ronda de capital donde fue valuada en US$ 1.200 millones, con lo que se convirtió en la primera “unicornio” del país. Si bien la firma no se vendió, la socia de Exante la destacó como una “operación muy importante”.

Normativa y nueva guía
Las relaciones entre el consumidor y el proveedor de servicios pueden ser un tanto conflictivas cuando falta transparencia en los contratos de adhesión. Foto: El País

Un hecho relevante del 2020 fue que entró en vigencia el nuevo régimen legal de control de fusiones y adquisiciones por parte de la Comisión de Defensa de la Competencia. La normativa estableció que cuando la facturación bruta anual en Uruguay de las firmas participantes de una fusión sea igual o superior en cualquiera de los tres últimos ejercicios a 600 millones de Unidades Indexadas (UI) -unos US$ 62,1 millones actualmente-, se deberá requerir autorización previa de la comisión.

De acuerdo con Gurméndez, “ese fue un hito muy relevante porque implicó un cambio sustancial en comparación con el régimen anterior. A partir de esta normativa muchas transacciones van a requerir la autorización previa” de la comisión, explicó el especialista.

Según el gerente de Deloitte Legal, “se trata de un cambio relevante en tanto con la norma anterior sólo se requería de la autorización previa para los casos de concentración que configuraran un monopolio de hecho”.

Por otra parte, la comisión de Defensa de la Competencia elaboró una guía con la metodología y lineamientos que seguirá en el análisis de fusiones entre empresas y potenciales concentraciones económicas, la cual según Gurméndez “es muy útil” además de “sofisticada”. A su entender, la guía “está en línea con los criterios más modernos a nivel internacional y estuvo hecha con gran nivel de sofisticación y conocimiento”.

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